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Luego de dos décadas, exprisionero británico recuerda sufrimiento en Guantánamo y sigue buscando justicia

Moazzam Begg lamenta que los gobiernos de EEUU y otros involucrados en los crímenes cometidos en la prisión estén por encima de la ley y no rindan cuentas por su papel.

Ahmet Gurhan Kartal   | 11.01.2022
Luego de dos décadas, exprisionero británico recuerda sufrimiento en Guantánamo y sigue buscando justicia Moazzam Begg, un ciudadano británico que fue detenido y torturado en el centro de detención de la Bahía de Guantánamo por el parte del Gobierno de Estados Unidos, habla durante una entrevista exclusiva con la Agencia Anadolu el 7 de enero de 2022, en Birmingham, Reino Unido. (Hasan Esen - Agencia Anadolu)

LONDRES
Moazzam Begg, un ciudadano británico que fue detenido y torturado en el famoso centro de detención de la Bahía de Guantánamo, Cuba, por el Gobierno de Estados Unidos luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre aún lucha por que se haga justicia.
 
En entrevista con la Agencia Anadolu con motivo del 20 aniversario de la apertura de la prisión de Guantánamo, Moazzam Begg, también codirector del grupo de defensa CAGE, con sede en Londres, señaló que “hemos estado haciendo campaña desde el principio contra Guantánamo y también contra las políticas islamófobas que existen dentro del mundo occidental”.
 
Begg, quien fue detenido en Islamabad, Pakistán, el 31 de enero de 2002, indicó que, tras su detención injustificada de dos años, "trató de buscar rendición de cuentas" en la Corte Penal Internacional en La Haya y a través de la Policía al proveer evidencia sobre el papel de la Inteligencia británica en la tortura, la cual es un crimen.
 
Aseguró que después de declarar en un tribunal de crímenes de guerra y reunirse con ministros del Gobierno de Reino Unido, "se sentó con personas que ordenaron... una investigación sobre el papel de los británicos en la tortura".
 
“Y en cada paso del camino encontramos que los gobiernos de los Estados Unidos de América y todos sus aliados que estuvieron involucrados en la tortura están por encima de la ley”, lamentó.
 
“Ninguno de ellos rinde cuentas por su papel en los crímenes de guerra (cometidos) en la guerra contra el terrorismo”, agregó.
 
Begg enfatizó que su intención era lograr un caso legal "contra aquellos que estuvieron involucrados en la tortura".
 
Recuerda que la Policía británica visitó EEUU, Guantánamo y Libia para realizar investigaciones, pero “todas las veces encontraron que los gobiernos de Gran Bretaña, EEUU y otros no cooperarían con la investigación policial”.
 
“Y eso, nuevamente, me dice que el Gobierno está por encima de la ley”, señaló.
 
Begg dice que todavía hay 39 prisioneros bajo custodia en el campo de detención sin una acusación en su contra.
 
“El presidente estadounidense George Bush abrió el lugar, pero también liberó… a más de 500 prisioneros”, resaltó, al indicar que su sucesor, Barack Obama, no cumplió con su promesa de cerrar el centro y enjuiciar a quienes estuvieron involucrados en la tortura.
 
Begg citó al expresidente Donald Trump cuando dijo: "Creo que la tortura funciona", al señalar: "Imagínate que alguien de cualquier otro país dijera ‘creo que la tortura funciona y torturaré a los prisioneros', y entonces alguien dijera 'torturaré a los prisioneros estadounidenses', ¿qué pensaría el mundo?”.
 
El activista destacó que el actual presidente de EEUU, Joe Biden, ha estado en el poder durante un año y hasta ahora solo ha liberado a un prisionero.
 
Recuerdos amargos
 
Begg aún recuerda cómo fue detenido y cómo inició su periodo de dos años de custodia, tortura y entrega a manos del Gobierno estadounidense.
 
Dijo que el 31 de enero de 2002, “individuos no identificados que irrumpieron en mi casa me pusieron una pistola en la cabeza, me ataron las manos a la espalda, me pusieron una capucha en la cabeza y me llevaron a la parte trasera de un vehículo. Allí, me di cuenta de que eran agentes de la CIA con el ISI (Servicios Internos de Inteligencia) de Pakistán”.
 
“Y amenazaron con enviarme a Guantánamo. Al principio, me enviaron a una serie de sitios secretos de detención, primero en Pakistán y luego bajo custodia estadounidense, donde me llevaron a la prisión de Kandahar, luego a la prisión de Bagram, donde permanecí durante aproximadamente un año, y finalmente a Guantánamo, donde permanecería otros dos años, después de lo cual fui puesto en libertad sin cargos ni juicio”, indicó
 
Torturas y asesinatos
 
Begg le dijo a la Agencia Anadolu que “yo mismo fui testigo y soporté muchos tipos de abusos, pero lo peor que vi fue un prisionero que fue traído al frente mío. Sus manos estaban atadas a la parte superior a la jaula y permanecía suspendido (en el aire). Tenía sobre su cabeza un costal y lo patearon repetidamente hasta que finalmente lo asesinaron”.
 
“Esta es una muerte que los estadounidenses han aceptado. Y la razón por la que lo mataron fue porque les pareció divertido que cada vez que lo pateaban en la pierna, él decía 'Allah (Dios), Allah’”.
 
El exrecluso recuerda la muerte a golpes de otro prisionero que trató de escapar y destaca que eran "prisioneros inocentes; nunca fueron acusados de ningún delito".
 
El peor recuerdo
 
Begg narra lo peor que le pasó durante este periodo de detención arbitraria, lo cual ocurró en Bagram: “Escuché el sonido de una mujer gritando en la celda de al lado y me hicieron creer que estaban torturando a mi esposa”.
 
“Me trajeron fotos de mi familia, mis hijos, mientras mis manos estaban atadas a mis piernas por detrás de mi espalda, y me dijeron: ‘Bueno, ¿dónde están tus hijos? ¿Donde está tu esposa? ¿Qué crees que les pase?”.
 
“Ahora, por la misericordia de Alá, (ella) no era mi esposa, pero era la esposa de alguien más, la hija de alguien más, la hermana de alguien más. Tenían una mujer en esa prisión. Lo sé a ciencia cierta, y todavía estoy tratando de descubrir quién era”, añadió.
 
Un proyecto estadounidense
 
“Bueno, recordemos una cosa. Guantánamo es un proyecto estadounidense. Es republicano. Es demócrata. Es negro. Es blanco. Es la costa este. Es la costa oeste”, enfatizó Begg.
 
El activista relata el sufrimiento que experimentó durante sus dos años en Guantanamo: “Dos soldados se sentaron encima mío, uno en mi cabeza, otro en mi espalda. Sacaron un cuchillo, me quitaron la ropa con él y pude sentir el frío acero contra mi piel. Luego me arrastraron por el lodo, me gritaron e insultaron, me escupieron la cara, el cuerpo, y a otros presos, me patearon, me golpearon, trajeron perros y luego me fotografiaron en este estado. Después me afeitaron la barba, el pelo y me interrogaron desnudo, temblando de frío”.
 
"Y (con) todo esto, estaban diciendo: 'Este es nuestro derecho a hacer esto'. Y empecé a recordarme a mí mismo que EEUU tiene una historia muy brutal contra las naciones más débiles, y tuve que recordarme a mí mismo la historia, que pueden decir una cosa, pero hacen otra muy distinta".
 
‘Un aniversario que nunca debió llegar’
 
El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional describió el vigésimo aniversario de la apertura de Guantánamo como “un aniversario que nunca debería haberse alcanzado”.

“Desde la administración Bush ha habido un consenso entre los expertos en seguridad nacional y en todo el espectro político de que la prisión de Guantánamo, un lugar célebre de tortura y detención injustificable indefinida, debe cerrarse”, indicó Daphne Eviatar, directora de Seguridad con Derechos Humanos de Amnistía Internacional EEUU, en un comunicado.
 
“El presidente Biden debe mantener su compromiso de cerrar Guantánamo de una vez por todas”, agregó.
 
“Cuanto más tiempo permanezca en uso la prisión, más seguirá socavando la credibilidad mundial de EEUU en cuanto a los derechos humanos”, concluyó Eviatar.

*Aicha Sandoval Alaguna contribuyó con la redacción de esta nota. El sitio web de la Agencia Anadolu contiene sólo una parte de las historias de noticias ofrecidas a los suscriptores en el Sistema de Difusión de AA News (HAS), y en forma resumida.