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La herida más profunda que Occidente dejó en África: la trata de esclavos

Desde finales del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo XIX, las potencias coloniales occidentales transportaron por la fuerza a millones de africanos en barcos negreros transatlánticos hacia América, al que llamaron el "Nuevo Mundo".

Gülsüm İncekaya  | 03.12.2025 - Actualızacıón : 09.12.2025
La herida más profunda que Occidente dejó en África: la trata de esclavos Şebnem Coşkun - AA

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La trata de esclavos, perpetrada por las potencias occidentales durante casi cuatro siglos y descrita como uno de los períodos más oscuros de la humanidad, ha dejado una profunda huella en nuestra memoria con el sufrimiento, la pérdida y las vidas destrozadas de millones de personas desarraigadas del continente africano.

Desde finales del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo XIX, las potencias coloniales occidentales transportaron por la fuerza a millones de africanos en barcos negreros transatlánticos hacia América, al que llamaron el "Nuevo Mundo". Se estima que las potencias occidentales transportaron aproximadamente entre 25 y 30 millones de personas a través del Atlántico durante este período mediante la trata transatlántica de esclavos.

Si bien la trata de esclavos a larga distancia ha existido en diversas regiones a lo largo de la historia de la humanidad, ninguna ha alcanzado la escala de la "trata transatlántica de esclavos". Según los historiadores, las cifras presentadas representan solo la punta del iceberg, ya que la mayoría de los registros de la trata de esclavos se han perdido.

África Occidental fue el principal centro de la trata de esclavos durante muchos años, pero los puertos de África Oriental y Meridional también se convirtieron en paradas importantes a medida que las potencias occidentales se apresuraban a colonizar África.

Esta cifra no incluye a quienes murieron antes de llegar a la costa, a quienes fallecieron por enfermedades y malas condiciones en los campamentos antes de la travesía, a quienes murieron durante su traslado a los puertos ni a los innumerables que fueron vendidos en negro.

Los barcos que partían de Europa transportaban a africanos capturados a la fuerza en el interior del continente o en conflictos locales a ciudades portuarias, desde donde se les obligaba a cruzar el Atlántico.

La historia de la esclavitud en el norte de África se remonta al Antiguo Egipto. Entre 1558 y 1080 a. C., un gran número de africanos fueron llevados al valle del Nilo como prisioneros de guerra y vendidos a familias adineradas. El sistema de esclavitud continuó durante el Imperio romano.

El comercio masivo de esclavos en África fue iniciado por los portugueses a finales del siglo XV. Con la expansión europea hacia América, Inglaterra, Países Bajos y Francia pronto se unieron a este comercio lucrativo.

Los barcos que zarpaban de Europa y América utilizaban los puertos de Benín, Ghana, Senegal, Gambia, Congo, Nigeria y Angola como centros de comercio de esclavos, transportándolos al Nuevo Mundo.

Se estima que aproximadamente 50.000 esclavos fueron vendidos en los mercados de Italia, España y Portugal a principios del siglo XVII. Según los registros, algunos traficantes de esclavos podían intercambiar entre 25 y 30 esclavos por un solo caballo.

Los registros de 1501 a 1867 indican que aproximadamente 12,5 millones de africanos fueron embarcados en rutas transatlánticas. Se estima que el 38% de los esclavos llevados de África al Nuevo Mundo entre 1580 y 1760 fueron empleados en Brasil. Aproximadamente 9 millones de africanos llevados a países latinoamericanos como Brasil y Cuba fueron obligados a trabajar en condiciones inhumanas.

La ruta África-América, históricamente conocida como el "Pasaje del Medio", se convirtió en uno de los viajes más brutales de la historia debido al hacinamiento, las enfermedades, la falta de higiene y los graves maltratos. Al menos 1,8 millones de personas perdieron la vida en el Atlántico durante esta travesía.

El principal destino de la trata de esclavos era Sudamérica, en particular la colonia portuguesa de Brasil. La ruta Río de Janeiro (Brasil)-Luanda constituía la ruta más extensa de toda la trata de esclavos. Se estima que aproximadamente 4,7 millones de africanos desembarcaron en el continente entre 1501 y 1867 y llegaron a Brasil, con algunas estimaciones que sitúan esta cifra entre 4,8 y 5 millones.

Si bien la mayoría de los barcos negreros operaban a lo largo de la ruta triangular Europa-África-América, miles de viajes comenzaban en América, continuaban hacia África y terminaban de nuevo en América. Algunos viajes se originaban en puertos estadounidenses como Newport (Rhode Island) y Charleston (Carolina del Sur), y los cautivos eran llevados de regreso a América.

Los barcos que zarpaban de puertos europeos como Nantes, Rochelle, Burdeos, Liverpool, Bristol, Ámsterdam y Lisboa transportaban a jóvenes y sanos aspirantes a esclavos desde diversas partes de África a la isla de Gorée.

La trata de esclavos entre África, Europa y América se llevó a cabo durante siglos por Francia, Portugal, Inglaterra y Países Bajos. Las materias primas traídas de Europa se depositaban en la costa occidental africana, mientras que los esclavos capturados allí eran transportados para trabajar en los extensos campos agrícolas de América.

La isla de Gorée, frente a la costa de Senegal, se convirtió en uno de los centros más críticos de la trata de esclavos en África Occidental, donde millones de africanos fueron encarcelados en "casas de esclavos" antes de su travesía a través del Atlántico. Existen informes de que algunos esclavos fueron vendidos por tan solo un kilogramo de arroz o patatas.

La primera colonia establecida por los holandeses en Sudáfrica en 1652 contaba con 90 habitantes, pero para 1795, el número de africanos esclavizados ascendía a 16.839. Según los historiadores, para 1795, dos tercios de la población de Ciudad del Cabo eran esclavos.

En África Oriental, la región de Bagamoyo, en Tanzania, se convirtió en el centro del «África Oriental Alemana», desde donde se embarcaban esclavos hacia la India, Irán y la Península Arábiga.

De los africanos capturados en África Oriental en el siglo XIX, el 23% fue llevado a Arabia, Irán e India, el 18% a Sudáfrica y América, y el 6% a la Isla Reunión y Mauricio para trabajar en las plantaciones francesas de caña de azúcar.

El «puerto de esclavos de Bimbia», cerca de Limbe, Camerún, es otro centro olvidado de la trata intercontinental de esclavos. Se afirma que aproximadamente el 10 por ciento del comercio intercontinental de esclavos se realizó a través de este puerto y desde aquí se transportaron millones de esclavos a América y Europa.

La trata transatlántica de esclavos duró desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX. El sistema de esclavitud, administrado por las potencias coloniales europeas, sentó las bases de importantes economías de producción agrícola en América.

A partir del siglo XIX, los movimientos antiesclavistas cobraron impulso a medida que se fortalecían los discursos sobre los derechos humanos. Inglaterra abolió la trata de esclavos en 1807 y la esclavitud por completo en 1833.

Francia abolió la esclavitud en 1848. La esclavitud en Estados Unidos terminó con la Decimotercera Enmienda, añadida a la Constitución tras la Guerra Civil en 1865. El último país en abolir la esclavitud en América fue Brasil, con la "Lei Aurea" (Ley Áurea) en 1888.

A pesar de ello, el impacto demográfico, social y económico en los países africanos persistió durante siglos. Muchos países aún luchan contra el legado de la esclavitud.

*Traducido por Daniel Gallego.

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