Kyaw Ye Lynn
14 Noviembre 2017•Actualizar: 15 Noviembre 2017
Human Rights Watch (HRW) calificó este martes de "ridículas" y "patéticas" las afirmaciones del ejército de Birmania de que no había evidencia de abusos por parte de los soldados en el estado de Rakáin.
La organización dijo que el informe del ejército birmano sobre las denuncias hechas por varios gobiernos, grupos de derechos humanos y la ONU fue inventado para ajustarse a la "narrativa manufacturada" que existe sobre ese país.
Una ofensiva de seguridad lanzada en la parte norte de Rakáin el 25 de agosto ha llevado a más de 617.000 musulmanes rohinyá a huir hacia Bangladés.
Los refugiados han contado cómo los militares llevaron a cabo una campaña sistemática de asesinato contra hombres, mujeres y niños, incluidos bebés.
La ONU calificó de "limpieza étnica" la represión.
Los militares, conocidos como Tatmadaw, también han sido acusados de violaciones en masa, saqueos, incendios de pueblos y otros crímenes de lesa humanidad.
Sin embargo, el general de alto rango Min Aung Hlaing declaró el lunes que los soldados eran inocentes de todas esas acusaciones.
"Lo que es irrisorio, y francamente patético, es que el general Min Aung Hlaing y sus compañeros comandantes del Tatmadaw piensan que esta supuesta investigación tiene credibilidad alguna para la ONU y otros gobiernos que exigen rendición de cuentas por los crímenes militares perpetrados en contra de los rohinyá", dijo Phil Robertson, subdirector regional de HRW a la Agencia Anadolu.
"Todo esto demuestra que el ejército de Birmania no se arrepiente de lo que han hecho", afirmó Robertson.
HRW dijo que el "encubrimiento" militar debería acelerar las sanciones contra los comandantes militares de Birmania.
A la ONU se le negó el acceso
"Está claro que no admitirán (el ejército) pruebas de ningún tipo que contradigan su propia narrativa manufacturada", dijo Robertson.
Antes de la operación de agosto, una campaña de represión de cinco meses llevó a la muerte a cerca de 400 personas, según grupos rohinyás.
Robertson dijo que el gobierno y el ejército birmano habían negado a los investigadores de la ONU el acceso a Rakáin en los últimos meses para evitar que se encontraran nuevas pruebas de las atrocidades.
El informe de los militares se produjo antes de la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, el próximo miércoles y los crecientes pedidos de Washington para realizar sanciones económicas y de viaje contra los militares.
Recientemente, el comandante general Maung Maung Soe -a cargo de las operaciones en Rakáin- fue transferido y no se dio ninguna razón para la remoción de su cargo como jefe del Comando Occidental birmano.
*Fatih Erel y María Paula Triviño contribuyeron con la redacción de esta nota.