Susana Noguera
15 Octubre 2017•Actualizar: 16 Octubre 2017
Este domingo Haití se despide de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) de los cascos azules, una estrategia armada presente en el país desde 2004.
La ONU ha dado un parte de éxito de esta misión y anuncia que a partir del 16 de octubre el país más pobre del hemisferio occidental será el escenario de la Misión para el Apoyo a la Justicia en Haití (MINUJUSTH, por sus siglas en inglés).
Sandra Honoré, cabeza de la misión de la ONU en el país asegura que hoy Haití tiene un panorama muy diferente.
“Los haitianos disfrutan de un considerable nivel de seguridad y más estabilidad. La violencia política ha disminuido, las pandillas armadas ya no tienen secuestrada a la población, gracias al trabajo de la Policía Nacional, que ahora tiene 14.000 hombres y ha crecido significativamente en cantidad y capacidad”, aseguró Honoré en en su último informe ante el Consejo.
Al mismo tiempo algunas organizaciones no gubernamentales llaman la atención sobre las falencias que aún presenta Haití en temas como la calidad de la salud, el acceso a la justicia, la confianza de la población en su Gobierno y el a veces ignorado problema de la violencia sexual especialmente hacia niños, niñas y mujeres.
Carl Frédéric Casimir, coordinador de Médicos Sin Fronteras en Haití, le dijo a la Agencia Anadolu que uno de los principales desafíos que enfrenta el país es mejorar la calidad, y cantidad, de profesionales de la salud en los centros médicos y lograr que todos los hospitales traten las agresiones sexuales como un problema de salud pública.
“Hay que mejorar el frágil sistema de salud, algo muy difícil en medio de todos los desastres naturales ocurridos en los últimos años. También debemos tener una respuesta rápida para las catástrofes”, explica Casimir.
El doctor Casimir se refiere a desastres como el terremoto de 2010, que dejó más de 316.000 muertos y millones de damnificados, el subsecuente brote de cólera que cobró 10.000 vidas y el huracán Matthew que mató a cientos y desplazó a más de 30.000 personas.
“Se debe dar una colaboración estrecha entre la comunidad internacional y el Gobierno para crear un sistema de salud que se adapte al contexto del país”, concluye Casimir.
El invisible problema de la violencia sexual
Entender el contexto del país es clave no solo para lograr un mejor sistema de salud y para lograr un desarrollo sostenible, también para crear mejores vías de acceso a la justicia y por consiguiente una democracia más estable. Así lo explica Sharanya Kanikkannan, abogada de la campaña Code Blue, que busca acabar con la impunidad de la explotación sexual por parte de personal de ONU.
La abogada explica que la falta de acceso a la justicia es un problema que sufren muchos haitianos, pero se vuelve particularmente agudo en casos de violencia sexual contra mujeres, niños y niñas.
“El acceso a las cortes es muy difícil porque hay muchos retrasos en los procesos de la justicia. Los servicios legales son muy escasos y solo un puñado de abogados en el país tomaría un caso de violencia sexual o doméstica”, dice Kanikkannan.
La abogada añade que nadie ha hecho un estudio extensivo de las personas afectadas por la violencia sexual en todo Haití, pero un estudio en la capital, Puerto Príncipe, demuestra que este tipo de violencia tiende a concentrarse en mujeres jóvenes.
Se han conocido muchos casos de víctimas que señalaban a los mismos miembros de la ONU como los perpetradores del abuso o la explotación sexual.
“Desde nuestro punto de vista una de las razones por las que estas violaciones se siguen presentado es la completa falta de acceso a la justicia. Como no hay ninguna repercusión criminal, este tipo de situaciones se siguen dando”, argumenta Kanikkannan.
La experta concluye que uno de los más grandes problemas que tiene Haití es la falta de fe de sus ciudadanos en el Gobierno y en las instituciones. “La fe en las instituciones no es espontánea, viene de entender el papel de los organismos y verlos operar con transparencia. Si vives en un sistema donde tus cortes y tu policía no solo no solucionan tus problemas, sino que trabajan en contra tuya, la gente se desmoraliza”, explica.
La misión, que empezará el próximo 16 de octubre, tiene el mandato de asistir al Gobierno, fortalecer las instituciones, reforzar la capacidad de la Policía Nacional y monitorear los avances en materia de derechos humanos.
El actual presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha hecho énfasis en la necesidad de modernizar el Estado a través de un programa que él llamó "Caravana para el cambio" para expandir el área de acción del Estado.