En la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, se realizó un panel de discusión llamado 'Genocidio contra musulmanes rohinyá', con el objetivo de discutir sobre los orígenes de la persecución de los musulmanes rohinyá.
El panel fue realizado por la ONG Coalición de Acción Budista (BAC por sus siglas en inglés) con sede en Nueva York y fundada con el propósito de alcanzar la justicia para todos.
Al panel asistieron el investigador Azim Ibrahim; el presidente de la sede en New York de la Coalición Rohinyá Libre (FRC por sus siglas en inglés), Khin Mai Aung; el director de Birma Task Force (Grupo de Trabajo de Birmania) sección Nueva York y del programa de la ONU, Adam Carroll, y la escritora Ashley Aye Aye Dun, entre otros.
En su discurso, Azim Ibrahim dijo que el problema de los musulmanes rohinyá data del periodo de la independencia de Birmania.
Ibrahim enfatizó en que los musulmanes rohinyá han estado sometidos a gran presión y opresión durante mucho tiempo: "Entonces, ¿por qué este problema en 2017 ha alcanzado este nivel catastrófico? Debido a que antes de cada genocidio primero se mide la reacción de la comunidad internacional. Si ustedes no hablan en contra de las persecuciones anteriores, el resultado es un genocidio".
El investigador resaltó que la opresión hacia los musulmanes rohinyá en Birmania continúa: "La crisis de los musulmanes rohinyá es la peor crisis de todos los tiempos. La situación de este pueblo en los campamentos donde se alojan en Bangladesh es muy mala. Cuando miras los campamentos, ves un montón de personas sin ciudadanía, sin nacionalidad y sin esperanza", aseguró.
Ibrahim les mostró a los participantes cómo lucían las aldeas donde vivían los rohinyá antes y después de los eventos de 2017.
Por su parte, el presidente de la sede en Nueva York de la Coalición Rohinyá Libre, Khin Mai Aung, dijo que en su juventud siempre hablaba orgulloso de la coexistencia de varias sociedades en Birmania. "El Ejército de Birmania con el tiempo se volvió más opresor. Las divisiones étnicas y religiosas en el país fueron usadas a propósito con fines políticos por el Ejército", dijo.
Después de la declaración de independencia de Birmania, el Ejército trató de construir un país solo para budistas: "El Ejército, después de aumentar el nacionalismo budista, atacó no solo a los musulmanes rohinyá sino también a otros grupos étnicos. Lo que ocurrió en Rakáin es un claro ejemplo de la política separatista del Ejército", agregó.
Carroll, el director de Birma Task Force New York y del programa de las Naciones Unidas, llamó la atención sobre el uso de redes como Facebook y Twitter para difundir el odio en Birmania.
Recordó también que a pesar de lo que se vive en Rakáin, países como Rusia, India, China e Israel continúan vendiendo armas a Birmania, y dijo que China tiene un interés económico en la región de Rakáin. "Si los musulmanes rohinyá regresan a su país de origen, primero deben devolvérseles sus derechos y propiedades. De lo contrario, se enfrentarán a un gobierno Birmano listo para llenar con ellos campos de concentración".
La escritora Ashley Aye Aye Dun señaló que ha habido islamofobia y xenofobia en Birmania durante muchos años.
En Rakáin, en los enfrentamientos entre budistas y musulmanes en 2012, miles de musulmanes fueron masacrados y cientos de casas y negocios fueron incendiados.
El Ejército de Birmania y los nacionalistas budistas organizaron ataques simultáneos el 25 de agosto de 2017 contra las comisarías de la policía fronterizas de la región de Rakáin, iniciando la violencia masiva.
Según la ONU, después del 25 de agosto de 2017, el número de personas que huyeron hacia Bangladesh para escapar de la opresión y la persecución en Rakáin alcanzó los 745.000. Las organizaciones internacionales de derechos humanos han demostrado con imágenes de satélite que cientos de aldeas han sido destruidas.
Bangladesh abandonó el acuerdo al que había llegado con Birmania para devolver a los refugiados rohinyá a su país de origen debido a que el gobierno de Birmania no cumplió con las promesas que hizo sobre el regreso de los musulmanes rohinyá. Adicionalmente el gobierno Birmano restringe la entrada de medios internacionales y organizaciones de ayuda humanitaria a la región de Rakáin.
La ONU y las organizaciones internacionales de derechos humanos consideran la violencia contra los musulmanes rohinyá como una "limpieza étnica" o "genocidio".
A las organizaciones de derechos humanos les preocupa que el regreso de los musulmanes rohinyá a Birmania, sin proporcionarles un ambiente seguro, conlleve a una nueva limpieza étnica.
*Aicha Sandoval Alaguna contribuyó a la redacción de esta nota.
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