Susana Patricia Noguera Montoya
17 Junio 2019•Actualizar: 17 Junio 2019
Se estima que en 2019 las remesas que los trabajadores migrantes internacionales enviarán a sus familias superarán los USD 550.000 millones, unos USD 20.000 millones más que el año pasado, según Gilbert F. Houngbo, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
Houngbo señaló que el dinero que envían a casa los 200 millones de trabajadores migrantes que hay en el mundo triplica con creces los fondos que se destinan a la asistencia oficial para el desarrollo y supera a la inversión extranjera directa.
El experto resaltó que la cifra representa apenas el 15% de las ganancias de los trabajadores migrantes, que conservan para sí el restante 85% en los países anfitriones.
El embajador de Ecuador ante la ONU, Emilio Izquierdo, añadió que “las remesas representan un instrumento poderoso por el que los migrantes pueden contribuir al desarrollo de sus países de origen”.
El diplomático explicó que, debido a la importancia de las remesas, “es lógico que la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular llame a promover unas remesas más ágiles, seguras y baratas, así como a promover la inclusión financiera de los migrantes”.
Los expertos resaltaron que, de continuar las tendencias actuales, se estima que durante los 15 años de existencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se transferirán USD 8,5 billones a familias en países en desarrollo.
Para entonces, se calcula que se habrán ahorrado o invertido más de dos billones de dólares, un promedio del 25% de las remesas recibidas. Si se aprovechan correctamente, las remesas pueden tener un poder multiplicador sin precedentes en el desarrollo sostenible.
“De hecho, es justo decir que, en las zonas rurales, las remesas pueden ayudar a que la migración deje de ser una necesidad y se transforme en una elección para muchísimos jóvenes y para las generaciones futuras”, dijo Houngbo.