Süleyman Elçin
25 de junio de 2020•Actualizar: 26 de junio de 2020
La guardia para proteger a las tortugas marinas en peligro de extinción próximas a nacer en la costa de Belek, en la provincia de Antalya, Turquía, empezó con un mes de retraso debido a las restricciones por el coronavirus (COVID-19).
Equipos formados por académicos y estudiantes voluntarios instalaron sus carpas en un sitio de campamento en Belek, que tiene una de las áreas de anidación de la tortuga boba o Caretta Caretta más grandes de la cuenca mediterránea.
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Los participantes del Proyecto de Monitoreo y Protección de las Tortugas Marinas, liderado por el instructor de la Universidad de Hacettepe y presidente de la Asociación de Investigación Ecológica (EKAD), Ali Fuat Canbolat, y apoyado por la Asociación de Inversores de Turismo de Belek (BETUYAP) y el grupo Mavi, vigilarán día y noche para que las crías lleguen al mar de manera segura.
Los voluntarios que se quedan en el campamento marcan uno por uno los nidos hechos por las Caretta Caretta que salen a la playa por la noche. Durante el día, los miembros del equipo caminan por la costa de 30 km para identificar los nidos que pudieron haber pasado desapercibidos.
En la vigilia, que continuará hasta mediados de octubre, los voluntarios serán testigos del proceso en el que las tortugas salen del mar, anidan, ponen sus huevos, estos eclosionan y las crías llegan al mar.
Los pocos miembros del equipo trabajarán intensamente y vivirán una vida aislada con un contacto mínimo con el exterior debido a la pandemia de coronavirus. Sin embargo, dicen estar felices porque el número de nidos en las playas ha aumentado por la ausencia de turismo.
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El asistente del proyecto, Kerem Yekta Atatunc, señaló que trabajarán con un equipo más pequeño en comparación con los años anteriores y dijo que no aceptaron estudiantes extranjeros para el proyecto debido al brote de COVID-19.
"En el proyecto, lanzado hace 22 años, identificamos los nidos hasta mediados de julio, monitoreamos a las crías que salen de los nidos hasta mediados de octubre y llevamos al mar a las crías que se quedan atrapadas en sus nidos durante ese proceso”, dijo Atatunc.
Al afirmar que la pandemia es una oportunidad para la naturaleza, Atatunc agregó: "Hemos encontrado nidos frente a los hoteles, donde nunca se habían visto antes. Debido a que los hoteles no están abiertos, no hay sillas o parasoles de playa (frente a ellos). El hecho de que no estén prestando servicio también reduce el efecto de luz (que molesta a las tortugas). La tranquilidad de las playas debido a la pandemia hizo que la Caretta Caretta tomara un respiro este año. Tuvieron la oportunidad de anidar más cómodamente".
Al afirmar que 70.000 tortugas bebés nacidas de 2.100 nidos llegaron al mar el año pasado en Belek, Atatunc dijo que cree que este año las cifras aumentarán.
El responsable del campamento donde se instalaron las carpas, Aslihan Gungormez, indicó que se tomaron medidas de salud máximas en el área debido a la pandemia.
"Desinfectamos las cosas a la entrada y salida del campamento. Cada persona se queda en su carpa privada. Hemos reducido la cuota de personas. Trabajamos principalmente con académicos. Estos académicos trabajan en el área especial de protección ambiental de la playa y los voluntarios trabajan en los demás lugares. Tratamos de continuar el proyecto minimizando nuestra conexión con el exterior y vivimos aisladamente aquí también", dijo.
Las tortugas Caretta caretta son catalogadas como especies en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
*Aicha Sandoval Alaguna contribuyó con la redacción de esta nota.