Merve Aydoğan
09 Abril 2018•Actualizar: 09 Abril 2018
La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, condenó este domingo el ataque deliberado del régimen sirio contra civiles en el suburbio oriental de Guta Oriental.
“Canadá está conmocionada por el presunto uso de armas químicas en contra del pueblo de Guta Oriental, en Siria, el 7 de abril de 2018, que resultó en decenas de muertes. Nuestros corazones están con aquellos que perdieron a sus familias y seres queridos”, declaró Freeland.
“El uso reiterado y moralmente reprensible de armas químicas por parte del régimen de Assad en el pasado ha sido confirmado por investigadores internacionales independientes. Es parte de una estrategia deliberada para infundir terror en poblaciones locales y obligarlos a someterse. Canadá condena al régimen de Assad y a sus aliados, Rusia e Irán, por sus repetidas y graves violaciones a los derechos humanos y el ataque continuo y deliberado a los civiles”, agregó Freeland.
Freeland expresó la admiración de su país hacia los trabajadores médicos y otras organizaciones, incluyendo a la agencia de defensa siria, conocida como los Cascos Blancos “que han trabajado incansablemente para salvar las vidas de aquellos afectados”.
“Nuestras más sinceras condolencias para las familias de los fallecidos”, añadió la ministra.
“Los ataques con armas químicas son un crimen de guerra. Canadá, junto con sus aliados internacionales, perseguirá una rendición de cuentas para estas atrocidades por todos los medios disponibles. Los responsables deben ser presentados ante la justicia, y la masacre de civiles inocentes debe parar”, aseveró la ministra canadiense.
Los Cascos Blancos reportaron que las fuerzas del régimen atacaron a la población civil en el distrito de Duma, en Guta Oriental, en un ataque en la medianoche de este sábado con gas tóxico que dejó al menos 78 civiles muertos.
El ataque ha generado indignación y ha sido condenado a nivel internacional. También ha recibido fuertes críticas por parte de Estados Unidos, Turquía, Francia, Reino Unido, Arabia Saudita y la ONU.
A pesar de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que convocó un cese al fuego en Guta Oriental el pasado 24 de febrero, las fuerzas de Assad han intensificado los ataques en la zona.
Hogar de unos 400.000 ciudadanos, Guta Oriental ha estado bajo el asedio de las fuerzas del régimen desde diciembre de 2012. La región se encuentra en medio de una red de áreas de desescalamiento -establecidas en Siria por Turquía, Rusia e Irán- en las cuales se tienen expresamente prohibidos los actos de agresión.
El mes pasado, una comisión de investigación de Naciones Unidas publicó un reporte en el que acusa al régimen de Bashar al-Assad de cometer crímenes en Guta Oriental, entre estos el uso de armas químicas contra los civiles y causar una hambruna masiva, además de evitar las evacuaciones médicas.
En los últimos ocho meses las fuerzas del régimen de Bashar al-Assad intensificaron sus bloqueos en Guta Oriental, haciendo prácticamente imposible el acceso de comida o medicinas al distrito y dejando a miles de pacientes sin poder recibir sus tratamientos.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.