Vesna Besiç,Talha Öztürk
01 Junio 2019•Actualizar: 01 Junio 2019
Bosnia y Herzegovina conmemoró este viernes “El Día de las Cintas Blancas” en honor a las miles de víctimas inocentes que fueron asesinadas en el pueblo occidental de Prijedor.
El 31 de mayo de 1992, el gobierno serbio en Prijedor emitió una orden a la población no serbia de llevar cintas blancas en sus brazos cuando abandonaran sus casas, una orden a la que le siguió el exterminio, asesinato y persecución.
Miles de personas en Prijedor, Bania Luka, Brcko, Tuzla, Sarajevo y otras ciudades y pueblos usaron cintas blancas en sus brazos para conmemorar el 27º aniversario de la masacre.
En la capital del país, Sarajevo, el Museo del Genocidio y los Crímenes Contra la Humanidad entregó 3.176 cintas blancas a las personas, el número de personas que fueron asesinadas durante la tragedia.
Jasmin Meskovic, una de las fundadoras del museo, contó cómo el destino de los civiles no serbios en Prijedor fue "sellado" con cintas blancas.
“Las cintas blancas no fueron puestas para la protección o el apoyo de civiles no serbios. Aquellos que diseñaron este despiadado proyecto podrían ver a una persona con un lazo como un enemigo y matarlos sin ningún remordimiento", señaló Meskovic.
Las cintas blancas también fueron puestas en las oficinas centrales de la Unión de Bosnia para llamar la atención sobre la masacre.
El noruego Sollie Lars, quien trabajó para la ONU durante la Guerra de Bosnia, visitó Sarajevo en compañía de su hijo, Christian Lars, para que pudiera conocer a Bosnia y Herzegovina en persona y en honor a las víctimas usaron las cintas blancas.
También como parte del Día de las Cintas Blancas, se exhibieron en el Gran Parque en Sarajevo eventos, fotografías y juguetes que simbolizan a 102 niños asesinados en Prijedor.
Entre los 3.176 civiles muertos en Prijedor había 102 niños y 258 mujeres. Unos 30.000 más sufrieron en campos de concentración en Omarska, Keraterm y Trnopolje en las afueras de Prijedor.
La mayoría de los asesinatos ocurrió entre mayo y agosto de 1992.
*Juan Felipe Vélez contribuyó con la redacción de esta nota.