Un grupo internacional de derechos humanos acusó este miércoles a las autoridades birmanas de haber cometido crímenes contra la humanidad en el estado de Rakáin, al occidente de este país.
“El ataque a la población rohinyá ha sido tanto sistemática como extendida, constituyendo graves violaciones a los derechos humanos y crímenes contra la humanidad de acuerdo con la ley internacional”, dijo un reporte publicado este miércoles por Amnistía Internacional.
Desde el 25 de agosto más de 582.000 rohinyás han cruzado la frontera desde el estado Rakáin, al occidente del país, hacia Bangladés, según la ONU. Los refugiados escapan de una nueva operación de seguridad en la cual las Fuerzas Armadas y hordas de civiles han asesinado hombres, mujeres y niños, saqueado hogares y quemado aldeas enteras.

El reporte de Amnistía Internacional presenta evidencia que sustenta que el Ejército de Birmania ha asesinado al menos a cientos de hombres, mujeres y niños rohinyá, además de haber violado y perpetrado otras formas de violencia sexual contra niñas y mujeres. Y agregaron que los militares quemaron aldeas completas pertenecientes a la comunidad rohinyá.
El reporte está basado en entrevistas realizadas a más de 120 personas que huyeron de la violencia, al igual que a profesionales médicos, trabajadores de asistencia humanitaria, periodistas y autoridades de Bangladés, apoyados por fotos, videos e imágenes de satélite.
El documento afirma que el Ejército birmano llevó a cabo violaciones a los derechos humanos sistemáticas y extendidas, que pueden haberse elevado a calidad de crímenes contra la humanidad desde octubre del año pasado.
“La campaña actual es un escalamiento, con el objetivo de quemar aldeas en una escala masiva que al parecer han sido diseñadas para expulsar a la población rohinyá en el norte del estado de Rakáin y hacer extremadamente complicado su regreso a casa”, dice el reporte.
Las peores violaciones
El reporte dice que las investigaciones continúan su curso sobre la responsabilidad de unidades específicas y personas involucradas en los crímenes cometidos en el área. Sin embargo, confirma que hay pruebas contundentes de que el Comando Occidental del Ejército fue responsable de algunas de las peores violaciones.
A pesar de la gran presión que se ha acumulado a nivel internacional, las autoridades de Birmania no han mostrado señales de estar dispuestas a detener estas violaciones y crímenes.
El grupo de derechos humanos urgió a Naciones Unidas, la Unión Europea y a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) a imponer sanciones en contra de los altos funcionarios del país.
“Es tiempo de que la comunidad internacional se mueva más a allá de la indignación pública y tome medidas”.
De acuerdo con el ministro de Relaciones Exteriores de Bangladés, Abul Hasan Mahmood Ali, cerca de 3.000 rohinyás han muerto en las operaciones.
Los rohinyá, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en el 2012.
Una operación llevada a cabo en octubre pasado en Mangdaw, donde los rohinyá comprometen la mayoría de la población, llevó a la redacción de un reporte sobre violación de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad birmanas en la ONU, que indicó la existencia de crímenes en contra de la humanidad.
La ONU documentó violaciones masivas, asesinatos, palizas brutales y desapariciones. Representantes de la comunidad rohinyá dijeron que aproximadamente 400 personas han muerto en las operaciones.
*Daniela Mendoza contribuyó a la redacción de esta nota.
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