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Aumentan los casos de desórdenes mentales entre sobrevivientes del genocidio en Ruanda

Aunque cada año se reportan nuevos casos de desórdenes mentales entre los sobrevivientes, el aumento de este año está vinculado con la pandemia de la COVID-19.

James Tasamba   | 23.02.2021
Aumentan los casos de desórdenes mentales entre sobrevivientes del genocidio en Ruanda Un grupo de personas marchan desde el Parlamento de Ruanda hasta el Estadio Amahoro el 7 de abril de 2018 en Kigali, Ruanda, como parte de los eventos de conmemoración del aniversario 24 del genocidio en Ruanda de 1994 en el que murieron unas 800.000 personas. (Archivo - Agencia Anadolu)

Kigali

Ruanda ha evidenciado un incremento en los casos de desórdenes mentales entre los sobrevivientes del genocidio ocurrido en 1994 contra el grupo étnico de los tutsis.

Aunque cada año se reporta un aumento en los casos de depresión y otros desórdenes mentales entre los sobrevivientes, expertos sugieren que el más reciente aumento está relacionado con la pandemia de la COVID-19, lo que también ha desatado ansiedad entre las personas.

En solo 100 días en 1994, 800.000 personas, en su mayoría pertenecientes a la minoría tutsi, fueron asesinadas en Ruanda por radicales de la etnia hutu.

En declaraciones a la Agencia Anadolu, el doctor Jean Damascene Iyamuremye, director de la unidad de cuidados psiquiátricos del Centro Biomédico de Ruanda, explicó que la COVID-19 ha generado miedo y ansiedad entre la población.

Los datos más recientes indican que la prevalencia de depresión de los sobrevivientes del genocidio era del 35,6%, comparado con el 11,9% de la población general.

El año pasado, al menos 2.000 sobrevivientes del genocidio reportaron desórdenes mentales solo un mes después de que iniciara el brote de coronavirus en el país, según datos del Centro Biomédico de Ruanda.

“También existe una relación entre salud mental y bienestar individual. Muchas personas se vieron afectadas financieramente por la pandemia. Los factores socio-económicos como la pérdida de trabajo, afectaron los ingresos individuales, lo cual explica el aumento en los casos de salud mental”, señaló Iyamuremye.

El doctor agregó que el Centro biomédico de Ruanda ha trabajado con varias partes interesadas, incluida la Asociación de Supervivientes del Genocidio (IBUKA) y la Asociación de Viudas del Genocidio (AVEGA) para llegar a los sobrevivientes con problemas mentales.

“La pandemia de la COVID-19 afectó a la población en general, pero entendemos lo mucho que se vieron afectados los sobrevivientes del genocidio debido a otros problemas que estaban enfrentando. Pero estamos trabajando juntos para apoyarlos”.

Llegar a los pacientes

De acuerdo con Iyamuremyi, se asignaron voluntarios y trabajadores comunitarios de salud para que se acerquen y apoyen a los sobrevivientes que experimentan problemas de salud mental.

“Dado que la mayoría de ellos tiene teléfonos móviles, los alentamos a que llamen y denuncien su situación cuando no se sientan bien, pueden llamar a los puntos focales a nivel de aldea o informar a los funcionarios del distrito”, mencionó.

Iyamuremyi destacó que se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad del personal antes de la próxima conmemoración número 27 del genocidio.

“Las personas con enfermedades mentales deben intentar no quedarse solas. Son involucradas en diferentes actividades para mantenerse ocupadas. Pueden intentar conectarse con otras personas por teléfono. También se les aconseja que eviten los rumores que puedan generarles ansiedad”, sugirió.

Agregó que los problemas comunes de salud mental que experimentan los sobrevivientes del genocidio incluyen migrañas, insomnio, ansiedad extrema y miedo a la muerte, entre otros.

Naphtal Ahishakiye, secretario ejecutivo de IBUKA, una organización que agrupa a los sobrevivientes del genocidio, dijo que se les pidió a los voluntarios que sigan y monitoreen a los que padecen enfermedades mentales.

Según Ahishakiye, las restricciones contra el coronavirus dificultaban el acceso al tratamiento para algunos sobrevivientes. Los que solían participar en terapias grupales tampoco pudieron continuar sus tratamientos.

Para Iyamuremye, la salud mental necesita más fondos para coordinar de manera efectiva diferentes actividades como el tratamiento y la prevención, la lucha contra el estigma asociado y las campañas de concientización.

*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.

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