Rodrigue Forku
21 Mayo 2021•Actualizar: 23 Mayo 2021
Por: Rodrigue Forku
Amnistía Internacional pidió este viernes a los donantes, los Gobiernos extranjeros y los líderes regionales intensificar los esfuerzos de ayuda para evitar una posible crisis humanitaria en Madagascar, mientras millones de personas enfrentan el hambre debido a la devastadora sequía en el sur del país.
El movimiento global dijo que la isla del Océano Índico está experimentando su peor sequía en 40 años.
“Los derechos de más de un millón de personas están actualmente amenazados en el sur de Madagascar, con miles en riesgo de morir de hambre y más de un millón luchando por acceder a cantidades suficientes de alimentos”, dijo Tamara Leger, asesora del programa de Amnistía Internacional para Madagascar.
"La situación es terrible y existe una necesidad inmediata de una acción regional y mundial coordinada para ayudar a evitar lo que fácilmente podría convertirse en una catástrofe humana", aseguró Leger.
"Los líderes regionales y la comunidad internacional no pueden darse el lujo de quedarse de brazos cruzados y mirar mientras la gente muere de hambre en Madagascar".
Leger instó a la comunidad internacional a unirse y movilizar recursos para ayudar al país en esta hora de necesidad.
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Amnistía Internacional dijo que publicará un informe sobre la sequía en el sur de Madagascar y su impacto en los derechos humanos a finales de este año.
La precipitación media anual ha ido disminuyendo durante el último siglo en la parte sur del país, mientras que las temperaturas medias han aumentado en los últimos 15 años, dijo Amnistía Internacional.
La semana pasada, las agencias de la ONU, incluida la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), también emitieron una advertencia urgente para llamar la atención internacional sobre la crisis humanitaria que se desarrolla en el país.
La ONU explicó que las tierras de cultivo y los pastos en el sur de Madagascar se han cubierto de arena, mientras las tierras cultivables ahora son tierras baldías en toda la región debido a las condiciones semiáridas, así como por los altos niveles de erosión del suelo, la deforestación y las tormentas de arena sin precedentes.
*Maria Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.