Susana Patricia Noguera Montoya
27 Septiembre 2018•Actualizar: 27 Septiembre 2018
La presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, afirmó que la lucha contra la tuberculosis es una responsabilidad moral y política ya que la enfermedad, que mató a 1,6 millones de personas en 2017, es prevenible y curable.
Los progresos durante los últimos años en la lucha contra la tuberculosis no son suficientes, afirmó este miércoles la presidenta de la Asamblea General, durante la inauguración de un evento de alto nivel dedicado a poner fin a ese padecimiento.
Añadió que el debate de la lucha contra la enfermedad se debe centrar en tres temas: contribuir a fortalecer los sistemas de salud pública en general y a una mayor coordinación entre gobiernos y la sociedad civil; buscar formas de empoderar a los afectados, a menudo las personas más pobres y marginadas, y mejorar su resiliencia; y, por último, ampliar el financiamiento y la investigación.
“Si tomamos acciones responsables ahora, podemos salvar vidas reducir el sufrimiento y eliminar las pérdidas económicas. Esta es una responsabilidad moral y política”, dijo.
Durante el evento se hizo una declaración política con una ruta de acción acelerada para atender a las víctimas de la enfermedad.
La iniciativa busca dar tratamiento a 40 millones de afectados y ofrecer curas preventivas a otros 30 millones. Para ellos es necesario invertir USD 13.000 millones anualmente hasta el año 2022 para la implementación y USD 2.000 millones para investigación.
El plan está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la estrategia Fin de la Tuberculosis y la declaración de Moscú para acabar con la enfermedad.
Pero para ponerlo en marcha será necesario un mayor compromiso por parte de los diferentes países. Así lo explicó el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus.
El experto indicó que para combatir satisfactoriamente la tuberculosis se necesita un mayor compromiso político, mayores inversiones en investigación, nuevas medicinas, vacunas y diagnósticos.
Las ofensivas contra la enfermedad han probado ser eficaces. Entre los años 2000 y 2015 disminuyeron tanto las muertes (37,5%) como los nuevos casos (24%) de tuberculosis en las Américas. Pero para erradicarla es necesario aumentar los esfuerzos.
“Poner fin a la TB solo será posible si aceleramos la reducción de nuevos casos y muertes”, indicó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne. “Necesitamos ampliar el acceso al diagnóstico con nueva tecnología y al tratamiento oportuno de calidad para todos los que lo necesitan, así como abordar los determinantes sociales que influyen sobre la salud y favorecen la transmisión de la enfermedad”, destacó.
El continente americano tiene la menor proporción de nuevos casos a nivel mundial con un 3%, dato que alienta la posibilidad de que las Américas sean la primera región “con posibilidades de alcanzar la eliminación de la enfermedad como problema de salud pública”.