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¿Qué hay detrás de la baja tasa de mortalidad por coronavirus en Alemania?

Las pruebas masivas tempranas y un buen sistema de salud son los factores clave en la lucha contra COVID-19 en el país europeo, según expertos.

Ekip   | 31.03.2020
¿Qué hay detrás de la baja tasa de mortalidad por coronavirus en Alemania? BERLÍN, ALEMANIA - MARZO 13, 2020: Varias personas usan tapabocas como medida preventiva ante el riesgo de contraer Coronavirus (COVID-19) mientras caminan por las calles de Berlín, Alemania, el 13 de marzo de 2020. (Abdulhamid Hoşbaş - Agencia Anadolu).

Berlin

Al igual que otros países europeos, Alemania está sufriendo las consecuencias por la pandemia global del nuevo coronavirus, con más de 67.000 personas infectadas hasta la fecha. Pero lo que ha sorprendido en comparación con otros países como Francia, España e Italia, que están luchando desesperadamente con un preocupante aumento de las muertes por coronavirus, es la relativa baja tasa de mortalidad de los germanos.

El número de muertes en Alemania llega actualmente a alrededor de 645 personas, una cifra sorprendentemente pequeña comparada con el número de casos confirmados. En términos matemáticos, se trata de una tasa de letalidad de alrededor del 0,8%, significativamente menor que la de muchos otros países, incluyendo Italia y España, que tienen tasas de alrededor del 10%.

Según Christian Drosten, el principal experto en coronavirus de Alemania y asesor del gobierno, el alto número de pruebas realizadas en el país puede proporcionar una posible explicación para la comparativamente baja tasa de mortalidad. "Tenemos tan pocas muertes porque hacemos muchos diagnósticos de laboratorio", dijo Drosten, quien también es director del Instituto de Virología del famoso Hospital Charite de Berlín.

Empieza a la cabeza

Alemania reconoció el brote del virus muy pronto y por lo tanto tuvo una ventaja de dos a tres semanas para detectar la epidemia, según Drosten, quien también desarrolló una de las primeras pruebas para el virus en enero pasado.

El país es reconocido mundialmente por tener una red de laboratorios independientes, muchos de los cuales comenzaron a hacer pruebas en enero, cuando el número de casos era todavía muy bajo. Gracias a la alta densidad de laboratorios, es más fácil hacerse pruebas en Alemania que en otros países, como lo demuestra el hecho de que el país realiza más de medio millón de pruebas de coronavirus cada semana.

Heyo Kroemer, director general de Charite, también destacó cómo Alemania comenzó a realizar pruebas antes que otros países afectados por la pandemia. Esto también ayudó en el sentido de que hubo más tiempo en Alemania para preparar las pruebas antes de que hubiera muchos casos.

Desde el 9 de marzo se han realizado unas 410.000 pruebas en Alemania, dijo Andreas Gassen de la Asociación Nacional de Médicos de Seguros Médicos Estatales (KBV). Las pruebas en sí no reducen el número de muertes, pero el hecho de que haya más personas sometidas a las pruebas da una idea más precisa de la situación general.

Cuando menos personas se hacen las pruebas, pero más de ellas son personas sintomáticas o muy afectadas por el virus, esto tiende a mostrar un mayor índice de letalidad". Por el contrario, más pruebas, incluyendo a las personas que tienen síntomas leves o no tienen síntomas, tienden a producir una tasa de letalidad más baja.

UCI y respiradores artificiales

También se sospecha que la calidad de los sistemas de atención de la salud de los distintos países influye en las tasas de mortalidad. Una cosa está clara: cuando las camas de cuidados intensivos y los respiradores artificiales de un país llegan a sus límites, el número de muertes también aumenta.

Esto ya es evidente en algunas regiones de Italia, donde los médicos informan que tienen que tomar la difícil decisión de escoger qué pacientes conectar a uno de los pocos respiradores disponibles.

Debido al brote posterior y al conocimiento más temprano del mismo en Alemania, los hospitales del país ganaron tiempo para aumentar su capacidad. Por ejemplo, se está trabajando para duplicar el número de camas en las unidades de cuidados intensivos, que actualmente suman 28.000.

El Gobierno alemán también planea aumentar sus existencias de respiradores de 25.000 a 35.000. En comparación, en Francia hay alrededor de 7.000 y en Italia sólo unos 5.000. Según las autoridades británicas, en el Reino Unido sólo hay algo más de 4.000 camas de cuidados intensivos y 5.000 aparatos de ventilación disponibles.

Los funcionarios de los hospitales alemanes también han aplazado las cirugías no urgentes, mientras que el personal de otras unidades hospitalarias está siendo adiestrados para atender a los pacientes con coronavirus.

Separando a los infectados

Otro factor también es importante: en Italia se ha informado que, al menos inicialmente, no siempre se establecieron en los hospitales zonas especiales para pacientes con coronavirus, lo que permitió que el virus se propagara e infectara a pacientes ya debilitados.

En Alemania, actualmente se están estableciendo zonas separadas en los hospitales para los pacientes con coronavirus. Con el fin de mantener libres las camas de los hospitales para los enfermos graves, el gobierno federal y los gobiernos de los estados federados elaboraron un plan de emergencia para convertir las salas y los hoteles en centros de tratamiento provisional para los casos más leves.

Otra pieza del rompecabezas sobre tasas de mortalidad diferenciales fue proporcionada por Moritz Kuhn y Christian Bayer, dos profesores de la Universidad de Bonn. Kuhn y Bayer analizaron las diferencias en la forma de cohabitación e interacción social en varios países en relación con sus tasas de mortalidad por coronavirus. El resultado: cuanto más personas trabajadoras viven todavía con sus padres, mayor es la proporción de muertes al comienzo de la epidemia.

En Italia y España, por ejemplo, varias generaciones suelen vivir bajo un mismo techo. Los parientes de más edad participan en gran medida en la vida familiar, y las personas más jóvenes que no pueden permitirse un apartamento se mudan de la casa de sus padres relativamente tarde.

"Si la población activa se infecta mucho, es menos dramático para las estructuras de la población como en Alemania o Escandinavia, donde sabemos que hay menos formas de convivencia intergeneracional", dijo Kuhn. Sin embargo, tan pronto como el virus se ha propagado a los ancianos, se produce una reacción en cadena que sobrecarga el sistema sanitario.

En Alemania, el promedio de personas infectadas es más joven y saludable que en otros países. Según Lothar Wieler, director del Instituto Robert Koch, más del 70% de los casos confirmados en Alemania tienen entre 20 y 50 años. Alrededor de una cuarta parte de la población de Alemania tiene actualmente 60 años o más.

Los ancianos y las personas con problemas de salud preexistentes se consideran un grupo de riesgo. Como resultado, los expertos temen que el número de muertes pueda dispararse en un futuro próximo a medida que el virus se propague.

La enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) es una afección respiratoria que se puede propagar de persona a persona. El COVID-19 se identificó por primera vez en un brote en Wuhan, China, en diciembre pasado y se ha extendido a cerca de 196 países y territorios.

La Organización Mundial de la Salud declaró el brote como una pandemia global el pasado miércoles 11 de marzo.

De más de 800 mil casos que han sido confirmados, más de 170 mil se han recuperado, mientras que las muertes superan las 38 mil, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins en EEUU.

A pesar del creciente número de casos, la mayoría de las personas infectadas sufre solo síntomas leves y se recupera.

*José Ricardo Báez G. contribuyó con la redacción de este análisis.

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