Economía

¿Es Colombia un país viable para hacer un emprendimiento?

Algunos innovadores consideran que es difícil avanzar con un proyecto en el país debido a que se les exige lo mismo que a las grandes empresas, pero el Gobierno asegura que sí promueve la “economía naranja”.

Sergio Felipe Garcia Hernandez  | 20.12.2019 - Actualızacıón : 23.12.2019
¿Es Colombia un país viable para hacer un emprendimiento? BOGOTÁ, COLOMBIA - NOVIEMBRE 23, 2019: Decenas de emprendedores se reunieron, a finales de noviembre, en Bogotá en un evento realizado por el British Council. (Sergio García - Agencia Anadolu).

BOGOTÁ, Colombia

Por: Sergio García Hernández

Los aclamados economistas Daron Acemoglu y James Robinson definen a la innovación y a la capacidad creativa como unos de los motores que le permiten progresar a un país, debido a las oportunidades que generan y los cambios sociales y políticos que llevan a sus naciones.

La innovación, afirman los economistas en su obra ‘Por qué fracasan los países’, es capaz de causar una “destrucción creativa” que modifica antiguas formas de producción y puede llevar a personas con posibilidades limitadas a tener mejores ingresos.

Para que ese objetivo se cumpla, Acemoglu y Robinson reclaman que los gobernantes deben poner de su parte y ofrecerles a los emprendedores las condiciones para desarrollar sus proyectos mediante instituciones inclusivas, aún si ello supone poner en riesgo su influencia y poder en la sociedad.

En Colombia, cuando la teoría se aplica a la práctica, se evidencian limitaciones para los creadores. Liliana Andrade, gerente y fundadora de la productora de contenidos Velouria Media, afirma que en el país es “difícil hacer emprendimiento”.

“Las normatividades te tratan como si fueras una empresa grande y no es lo mismo. Hay mucha legislación que hace la vida más complicada. No se hace a la escala del pequeño y mediano empresario”, detalla Andrade a la Agencia Anadolu.

Andrade manifiesta que, en cuanto a impuestos, a los emprendedores se les cobra como a grandes empresarios, lo que hace difícil la continuidad de los incipientes proyectos. Considera, además, que para una economía como la colombiana, donde considera que no se generan suficientes empleos, es vital que haya un apoyo decidido a las nuevas ideas.

“El emprendimiento nace porque la gente necesita trabajo, tiene una necesidad creativa y busca sobrevivir”, asevera la fundadora de Velouria Media.

Johanna Pinzón, directora de la agencia de innovación Poliedro, coincide con Andrade en que la carga tributaria es uno de los principales obstáculos para los emprendimientos en Colombia. “Hay unos retos fuertes en tributación a los que uno se enfrenta cuando genera una empresa”, asegura.

A pesar de los impuestos, para la directora de Poliedro es posible desarrollar un emprendimiento en Colombia si se tiene suficiente convicción. “También se debe entender que implica tiempo y tener un sello de calidad”, afirma.

Como un punto clave para tener éxito con un emprendimiento, Pinzón mencionó al trabajo orgánico que pueda hacer la persona que quiere innovar al buscar por sus propios medios, por ejemplo, contactos que les puedan ayudar a desarrollar sus iniciativas.

“No deben esperar a que venga alguien y les organice el trabajo”, sugiere Pinzón quien resaltó, además, que en el país han crecido los escenarios donde los nuevos creadores pueden adquirir habilidades.

La directora de Poliedro señala que las personas que buscan innovar pueden acercarse a espacios como el que ella encontró en el British Council, que desde hace más de 20 años promueve el trabajo de personas que buscan incursionar en las industrias creativas en Colombia.

Paula Silva, gerente de artes e industrias creativas y líder del programa Creative Future del British Council, expone que en las últimas dos décadas el Instituto ha buscado apoyar políticas públicas para el sector creativo y transmitir habilidades a los emprendedores colombianos para, por ejemplo, generar proyectos culturales y habilidades sociales.

Para Silva, los colombianos son por naturaleza un “pueblo emprendedor”. “Colombia es un país con una historia de dificultades y en donde hay mayor creatividad es en donde hay que solucionar problemas”, comenta.

Al referirse al emprendimiento, el Gobierno colombiano retrata su promocionada política de fomentar la “economía naranja” que tiene como cara visible al viceministro de Creatividad y Economía Naranja de Colombia, Felipe Buitrago.

El viceministro, en un reciente anuncio, afirmó que en 2020 las inversiones hacia el sector de la economía naranja alcanzarán los COP 2 billones (unos USD 600 millones).

“Es una cifra histórica. En los primeros 15 meses del Gobierno habíamos logrado COP 1,4 billones”, indicó Buitrago.

Buitrago informó además que el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTIC) y el programa de gobierno INNpulsa Colombia destinaron más de COP 8.000 millones para beneficiar a 287 emprendedores de la economía naranja (donde se incluyen las industrias culturales, el arte, los medios digitales, el diseño y la publicidad) en 2019.

Más allá de las cifras, el emprendimiento requiere de unas facilidades institucionales que algunos nuevos creadores no encuentran en el país. Reclaman medidas más contundentes. Buscan, quizás, esa inclusión de la que hablan Acemoglu y Robinson para que la innovación tenga lugar y desde allí se transformen las diversas esferas de la sociedad colombiana.

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