Daniel Salgar
12 de septiembre de 2017•Actualizar: 13 de septiembre de 2017
La onceava edición de la Fiesta del Libro de Medellín, que se realiza entre el 10 y 17 de septiembre, tiene en el trasfondo una de las peores tragedias ocurridas en la historia del deporte.
El 29 de noviembre de 2016, un avión de la aerolínea LaMia que transportaba al equipo de fútbol Chapecoense, de la ciudad brasileña de Chapecó, se estrelló antes de aterrizar en el aeropuerto José María Córdoba de Medellín. Perdieron la vida 71 personas, entre jugadores, técnicos, empresarios, periodistas y tripulantes. Solo hubo seis sobrevivientes.
El embajador de Brasil en Colombia, Julio Bitelli, acudió de inmediato a Medellín y quedó sorprendido por la actitud de los ciudadanos. Para él, lo más simbólico fue la ceremonia del miércoles 30 de noviembre, cuando se iba a jugar la final de la Copa Sudamericana entre Chapecoense y el Atlético Nacional. “Obviamente no hubo partido, pero el estadio estaba lleno, hasta había gente a las afueras, y se hizo una ceremonia muy sencilla con pañuelos blancos, flores, velas. La emoción de los brasileños que estábamos ahí era demasiado grande”, recuerda.
Luego vino una serie de actos individuales y colectivos de solidaridad. “Habíamos montado una oficina para coordinar toda la logística y no parábamos de recibir llamadas para ofrecer hospedaje, ayuda. Muchos conductores de taxi no cobraban cuando veían que el pasajero era de Brasil. La salida con las víctimas de la funeraria hasta el aeropuerto estuvo rodeada por gente en las calles llorando, con banderas de Brasil y de Chapecó, fue espectacular”, dice Bitelli.
El acercamiento sin precedentes que esto generó entre Medellín y Chapecó, pero también entre Colombia y Brasil, abrió el camino para que a hoy Brasil sea el primer país invitado a la Fiesta del Libro de Medellín. Una delegación de casi 100 personas de ese país participa en el evento literario, que es el cuarto más importante de América Latina.
Entre los invitados está Nemesio Carlos Da Silva, el secretario de la Alcaldía de Chapecó. Dice él que en parte gracias al apoyo de Medellín “rápidamente el equipo de fútbol de Chapecoense se reorganizó tras el accidente. Hace poco conquistó el campeonato del Estado de Santa Catarina y ahora está en el campeonato nacional, en el que tuvo un muy buen comienzo. Hoy funciona como cualquier equipo de fútbol aunque todavía esté en fase de recuperación”.
El embajador Bitelli recuerda que después de la tragedia hubo un ofrecimiento a Chapecoense para que pudiera permanecer en la primera división del fútbol de Brasil, independientemente de los resultados que obtuviera. “La gente de Chapecó no aceptó, quiso competir como todos los demás. Eso demuestra la fortaleza y el amor por el fútbol que hay en esa ciudad, y eso también ha hecho que hoy Chapecoense sea el segundo equipo favorito de todos los brasileños”.
En la Fiesta del Libro y la Cultura, los visitantes tienen la oportunidad de ver el emotivo rincón de Chapecó. Allá hay mensajes de agradecimiento a Medellín de parte de los sobrevivientes del accidente y del alcalde de Chapecó, además de material para entender la historia de este equipo.

Chapecoense es especial no sólo porque en muy pocos años pasó de la cuarta a la primera división sin contar con grandes estrellas, sino porque la Asociación Chapecoense de Fútbol es una atípica fusión de dos equipos rivales que existían en la ciudad: el Independiente Fútbol Club y el Atlético Club Chapecó. A finales de los 70, para resolver una situación económica, se decidió unirlos y por eso hoy todos los chapecoenses son hinchas del mismo equipo.
Más que Chapecoense, en la Fiesta del Libro los visitantes aprenden sobre Chapecó, esa ciudad ubicada en el sur de Brasil que tiene casi 210 mil habitantes, que es pequeña pero muy desarrollada. En la Fiesta participan la Asociación Chapecoense de Fútbol, la Alcaldía de Chapecó y dos universidades brasileñas que trajeron libros sobre la historia de esa ciudad y que al finalizar la Fiesta serán donados a las Bibliotecas Públicas de Medellín.
Y más que Chapecó, una muestra de todo Brasil se puede encontrar en la Fiesta del Libro. Asisten autores icónicos como Ziraldo Alves Pinto y dos gigantes de la literatura infantil: Ana Maria Machado y Roger Melo, ambos ganadores del premio Hans Christian Andersen. Hay más de 6.000 títulos disponibles en portugués y español, módulos del Museo del Fútbol de Brasil y una variedad de muestras gastronómicas, eventos literarios, musicales y culturales.
“No es solo libros, esto es una fiesta abierta a la gente, gratuita, democrática. El hecho de que seamos el primer país invitado para nosotros es muy importante y por eso traemos ejemplos de la diversidad de nuestro país. Otra feliz coincidencia es que el tema de la Feria es identidades, y eso es Brasil al igual que Colombia: una mezcla de muchas identidades”, asegura el embajador Bitelli.