El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mediante su anuncio el miércoles pasado, reconoció a Jerusalén como la capital de Israel. El camino hacia esta decisión puede ser entendido fácilmente conociendo al equipo de Trump para temas de Oriente Medio, y entendiendo la red financiera y electoral del presidente.
Por otro lado, las consecuencias de la decisión deben ser delineadas en dos dimensiones; su significancia para el conflicto palestino-israelí y la visión estadounidense del orden global.
En enero de 2016, Trump respondió una pregunta sobre la reubicación de la Embajada de los EEUU de Tel Aviv a Jerusalén. “La quieren en Jerusalén”, dijo, y añadió, “bueno, estoy a favor de eso un 100%. Estamos a favor de eso un 100%”. Se refería a grupos, tales como la coalición republicana-judía, y los cristianos evangélicos.
Ambos tienen un alto número de votantes y un peso financiero considerable. El principal donante de Trump es el magnate de casinos Sheldon Adelson, quien donó USD 25 millones a su campaña presidencial y pagó otros 5 millones para su inauguración. Se reveló que Adelson se enfureció cuando Trump firmó un documento en junio de 2017 para mantener la embajada en Tel Aviv.
La firma de este documento ha sido rutinaria para los presidentes de EEUU desde 1995, cuando el Congreso de EEUU aprobó una legislación cuyo propósito era reubicar la embajada a Jerusalén.
El líder de la delegación palestina en Washington, Hosam Zomlot, le dijo a CNN que la decisión de reubicar la embajada llegó de sorpresa. “Sentí repentinamente un puñal en la espalda, porque íbamos en dirección a acordar un trato final”, afirmó. Esta decisión repentina de implementar la legislación de 1995 tal vez pudo ser debida a personas como Adelson.
No obstante, la relación entre Adelson y Trump no se limita al apoyo a Israel. Pocos días antes, Adelson y Trump lograron una victoria que les salvaría –junto a más personas- miles de millones de dólares.
Otro aliado en la campaña de impuestos es otro multimillonario, el yerno de Trump, Jared Kushner, a quien se le asignó hacer un seguimiento al proceso de paz entre israelíes y palestinos. Según CNN, Kushner y su esposa estuvieron activos las últimas semanas sobre el plan de impuestos. De manera interesante, Kushner comenzó a manejar el negocio multimillonario de su familia en el 2008, cuando su padre fue enviado a prisión por aportes ilegales a campañas electorales, evasión de impuestos y manipulación de testigos.
Adelson, un judío originario de Ucrania, financió la campaña de Trump con metas específicas en mente tales como un cambio a las leyes de impuestos y que Jerusalén fuera reconocida como la capital de Israel. Se sabe que Kushner es un judío sionista, quien hace donaciones para la construcción de asentamientos israelíes en los territorios ocupados palestinos. Tiene conexiones personales y familiares con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.
Hay otros dos jugadores importantes en el equipo de Trump con una hoja de vida similar: dos abogados especializados en finanzas e impuestos. El primero es Jason Greenblatt. Anteriormente fue el oficial legal de la organización financiera y de inversiones de Trump, y ahora fue nombrado como representante especial del presidente para negociaciones internacionales. También colabora con Kushner en el tema Israel-Palestina. Es judío ortodoxo, y él mismo ha vivido en asentamientos en Israel, donde estudió y sirvió como guardia armado voluntario.
Debilitando el orden mundial
El otro miembro interesante del equipo es un abogado, especialista en casos de bancarrota, que es profundamente sionista y ahora es embajador de los EEUU a Israel: David Friedman.
El tipo de red que rodea a Trump ayuda a explicar que Jerusalén hace parte de una agenda más amplia, donde los intereses financieros, temas religiosos y las políticas se combinaron. Pero es importante señalar que la decisión sobre Jerusalén solo busca hacer sombra a la nueva política fiscal.
Evaluar la decisión de Trump sin considerar su irrespeto al derecho y las instituciones internacionales sería una evaluación incompleta. Trump prometió durante su campaña retirarse de organizaciones internacionales y compromisos que no ayuden a los intereses inmediatos e los EEUU.
Salió del Acuerdo sobre el Cambio Climático de París, pidió renegociar acuerdos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Con esa visión, se hizo posible para Trump ignorar las resoluciones internacionales adoptadas por la ONU sobre Jerusalén y abandonar las políticas oficiales de los EEUU que niegan a Israel el derecho a implementar decisiones unilaterales en la ciudad.
La decisión de Trump es otro indicativo de cómo su administración está comprometida en debilitar el orden mundial institucional y liberal.
Los consejos de ayudantes como el secretario de Estado, Rex Tillerson, y los aliados árabes de Trump pudieron haber jugado un papel en suavizar las palabras de su discurso de reconocimiento. Tillerson dijo “tras su anuncio, nada es diferente, solo que el presidente ahora implemento una ley de 1995”.
Sin embargo, el pensamiento actual de la administración de EEUU fue revelado valientemente por el vicepresidente, Mike Pence, pocos días antes del anuncio de Trump.
Durante una ceremonia conmemorando los 70 años de la Resolución 181 de la ONU, la cual apoyaba la creación del Estado de Israel, Pence usando un lenguaje religioso. Dijo, “el Estado judío de Israel nació, en respuesta a la pregunta antigua que pregunto el profeta Isaías: ‘¿puede un día nacer un país, puede una nación nacer en un momento?”. Añadió Pence: “aunque Israel fue construido con manos humanas, es imposible no ver la mano en el cielo”.
Se refirió a su visita planeada a Palestina, diciendo “durante mi visita será un gran honor (…), caminar sobre la tierra sagrada de la ciudad que el rey David construyó hace más de 3.000 años… mientras hablamos, el presidente Donald Trump está considerando trasladar la Embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén”. Tal discurso seguramente ayudará a acrecentar el fundamentalismo religioso alrededor del mundo.
El anuncio de Trump creó un momento de shock en Oriente Medio. Las calles en Palestina, y otras ciudades de la región, han visto protestas como no se habían visto hace mucho tiempo, debido a la causa común. La respuesta de los políticos, en especial los palestinos, está siendo observada de cerca por las generaciones más jóvenes.
Los siguientes días, semanas y meses serán cruciales para moldear el futuro de los palestinos, y como las nuevas generaciones verán el liderato político actual. Si no se da una respuesta convincente, es posible que emerja una nueva ola de movimientos políticos.
*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.
*Ahmed Fawzi Mostefai contribuyó con la redacción de esta nota.
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