
La cumbre extraordinaria de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), celebrada el 13 de diciembre en Estambul a raíz de la escandalosa decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre Jerusalén, posee un valor histórico. Durante la cumbre del miércoles, las causas que dieron origen a la organización y la misión autoimpuesta por esta salieron a la luz de forma clara.
A modo de recordatorio, la OCI se fundó en 1969 después de que la mezquita Al-Aqsa, bajo ocupación israelí, fuese incinerada. En 1970 se creó la Secretaría General y se decidió que esta continuase en vigor hasta que Jerusalén fuese liberada. Resumiendo, la creación y vigencia de la organización va ligada al estado de Jerusalén. Este hecho pone a la vista de todos la misión de la organización y la importancia, en este sentido, de la cumbre extraordinaria del miércoles.
El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó la decisión de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén, dejando perpleja a la opinión pública del mundo y provocando una indignación a nivel global. La fecha en la cual la decisión fue anunciada hizo que la influencia evangelista volviera a la actualidad. Algunos comentarios indican que Trump continúa en el poder gracias al apoyo del lobby judío y que no tenía más remedio que firmar la decisión. Trump pudo haber tomado esta decisión movido por razones ideológicas o para poder seguir en el poder. También la pudo haber tomado teniendo en cuenta sus intereses y no los de EEUU. Ninguna de estas posibilidades tiene importancia alguna, ya que, desgraciadamente, esta decisión abrirá el camino al refortalecimiento de Israel en tierras musulmanas.
Al mismo tiempo esta decisión, sin importar la razón por la cual se tomó, es una muestra de la ceguera estratégica de la administración de Trump. La decisión, tanto en su esencia como en sus efectos, tendrá resultados negativos desde el punto de vista de las negociaciones entre Israel y Palestina, denominadas 'proceso de paz para Oriente Medio', y la política de EEUU en Oriente Medio. Se sabía que recientemente habían aumentado los esfuerzos para reanudar las negociaciones de paz entre Israel y Palestina. También que el movimiento palestino Hamas, que se niega a reconocer a Israel y controla la Franja de Gaza, había llevado a cabo un cambio político y había hecho varias concesiones a fin de que las negociaciones avanzaran en una atmósfera saludable. Dando luz verde a un Estado palestino dentro de las fronteras anteriores a 1967, Hamas daba a entender que podría aceptar a Israel en el marco de dichas fronteras.
Por otra parte, Hamas aceptó ceder el control administrativo y político de la Franja al movimiento Fatah para abrir paso a una autoridad sostenible en Palestina. Al mismo tiempo, estos eventos eran importantes para que las negociaciones de paz avanzasen en un ámbito sano. No obstante, la decisión de Trump echó abajo la mesa de negociaciones. Si se tienen en cuenta los parámetros de retirarse a las fronteras anteriores a 1967 y dejar para lo último el estatuto de Jerusalén, las negociaciones que se lleven a cabo después de esta decisión no serán como antes.
Se vislumbra que esta decisión tendrá efectos negativos sobre la política que se espera que EEUU adopte en Oriente Medio durante el mandato de Trump. Es curioso que Trump, el cual desde el comienzo de su campaña electoral anunció que tomaría acciones serias contra Irán, no vea que esta decisión suya abrirá a Irán nuevas áreas. La noticia de que Qasim Sulaymani llamase por teléfono a los comandantes de las brigadas Ezzedin al-Qassam -el brazo armado de Hamas- y la Yihad Islámica Palestina, prometiéndoles apoyo son una muestra clara de esto.
La alineación de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU) con EEUU e Israel no afectará al equilibrio de poderes, pero sí dará la oportunidad a Irán de recobrar la legitimidad que ha perdido en los últimos seis años debido a su postura en la crisis siria. Es más, esta decisión abrirá más áreas a Rusia, que con la crisis siria ha aumentado su influencia en Oriente Medio, y pavimentará el camino para que múltiples países musulmanes se acerquen a Rusia.
El lenguaje de la política internacional se queda corto a la hora de expresar la importancia que Jerusalén tiene para los musulmanes. Por una parte, Jerusalén es una ciudad sagrada por ser la primera dirección de culto de los musulmanes, antes de La Meca, y por otra ejerce un papel político unificador por tener el potencial de reunir al mundo musulmán, a pesar de su disparidad.
La conciencia política, impuesta por el modelo de nación-estado surgido tras la Segunda Guerra Mundial, y las tensiones vividas al nivel de las relaciones impidió que los países musulmanes y de Oriente Medio formaran una alianza. La única causa que probablemente sea capaz de reunir a todo el mundo musulmán es la de Jerusalén. El panorama tras la escandalosa decisión de Trump lo demuestra claramente. Las manifestaciones que empezaron nada más anunciarse la decisión son una muestra concreta del sentimiento creado alrededor de Jerusalén.
La cumbre de la OCI, reunida en poco tiempo como resultado de los esfuerzos de Turquía, por una parte es una protesta desde el más alto nivel contra la decisión de Trump sobre Jerusalén y por otra, la manifestación práctica de la esperanza que se mantiene de unir al mundo islámico.
Si se mira desde este punto de vista se puede ver que la declaración final de la cumbre contiene puntos llamativos. Sin duda alguna el más importante es el reconocimiento del Estado de Palestina cuya capital es Jerusalén Este. El llamamiento a todos los países a unirse a esta decisión tiene como objetivo legitimar la decisión mundialmente y aislar a EEUU e Israel. Esta decisión, más allá de una declaración procesal, es una respuesta a la decisión de Trump. En cuanto al énfasis sobre el hecho de que Jerusalén estuviese ocupada, este se puede traducir como la declaración de que las condiciones actuales no serán reconocidas de ninguna manera.
El peligro de que la decisión firmada por Trump amenaza la paz y la seguridad y provoca el terrorismo también está patente entre los puntos más importantes de la declaración. Con esto se llama la atención a que la administración de Trump, mediante el paso que dio, tiene el potencial de desencadenar una ola nueva de caos en la zona, cuya fuente serán los elementos radicales.
Las decisiones anunciadas en la declaración y las expresiones utilizadas en la misma van más allá de una condena o incluso la ignora. Expresado de otra forma se puede decir que los sentimientos surgidos en el mundo islámico tras la decisión de Trump han sido reflejados en la declaración. La postura del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, tras la firma de la escandalosa decisión por parte de Trump, sus movimientos diplomáticos, el estilo usado a la hora de tratar el tema, el haber movilizado al mundo islámico y el papel que jugó a la hora de redactar una declaración que hiciese eco en la opinión pública internacional pasará a la historia como la defensa de Turquía de Jerusalén.
Es bastante difícil que Trump o su sucesor retiren esta escandalosa decisión. No obstante, es posible que la atmósfera creada durante la cumbre en Estambul dé lugar a resultados concretos que rebajen el efecto de esta decisión. En este sentido, todos los países opuestos a esta decisión tienen responsabilidades importantes. Aparte de ignorar la decisión de Trump, deben llevar a cabo acciones diplomáticas en los países que puedan seguir a EEUU. Estos movimientos diplomáticos deberían realizarse con rapidez, especialmente en países europeos como Inglaterra, que declaró la decisión como incorrecta, y Francia. Los éxitos logrados en este campo legitimarán la posición del mundo islámico y contribuirán al aislamiento de EEUU e Israel.
Por otra parte, se debe trabajar para que Palestina pueda mantenerse como estado. No se debe olvidar que Israel ha ganado ventaja aprovechándose de las disputas internas entre los actores de la política palestina. En este contexto, la aceleración de las negociaciones que comenzaron recientemente y la formación de una autoridad significativa y sostenible resaltan como prioridades. De lo contrario, el efecto de las decisiones tomadas en la cumbre se quedará en un nivel coyuntural.
*Veysel Kurt es profesor en la Universidad Medeniyet de Estambul, especializado en el autoritarismo, democratización y las relaciones cívico-militares en Oriente Medio. También trabaja en el Directorado de Estudios Estratégicos de la Fundación para los Estudios sobre la Política, Economía y Sociedad (SETA, por sus siglas en inglés).
*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.
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