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Tras la crisis política en España, Reino Unido e Israel, ¿aún es efectivo el sistema parlamentario?

Si bien ha existido un consenso que afirma que el sistema parlamentario es menos vulnerable ante las crisis institucionales que el presidencialista, está afirmación se ha puesto en duda en los últimos meses con las crisis en dichos países.

Juan Felipe Vélez Rojas   | 16.10.2019
Tras la crisis política en España, Reino Unido e Israel, ¿aún es efectivo el sistema parlamentario? MADRID, ESPAÑA - MAYO 2: Vista general tomada durante la primera sesión plenaria de la cámara baja del Parlamento de España desde las elecciones generales del mes pasado celebradas el 28 de abril de 2019. (Bernat Armangue - Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

Por: Juan Felipe Vélez Rojas.

El difícil momento por el que atraviesa el Parlamento de España, Reino Unido, Israel y por el cual atravesó, hasta hace poco el italiano, le mostró al mundo los crecientes retos a los que se enfrenta el sistema parlamentario en la actualidad, considerado por muchos como un ejemplo de democracia representativa.

El parlamentarismo siempre ha salido bien librado en el clásico debate ante el presidencialismo al ser considerado menos vulnerable. Ha existido un gran consenso donde se afirma que las crisis institucionales son más frecuentes en los sistemas presidenciales que en los parlamentarios.

Sin embargo, esta afirmación se ha puesto en duda en los últimos meses.

En España los ciudadanos se alistan para nuevas elecciones, cuatro desde el 2015. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), encabezado por el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no pudo obtener el apoyo parlamentario requerido por la ley española para formar un gobierno en las votaciones realizadas en abril de 2019.

Durante la mayor parte de su reciente historia democrática, la nación ibérica ha sido dominada por dos partidos: el PSOE y el Partido Popular (PP).

Sin embargo, desde 2015, con el ascenso de partidos como Podemos, Ciudadanos y Vox en la escena política española, el Gobierno se ha fracturado cada vez más, lo que hace la formación de gobiernos mayoritarios más difícil.

Por su parte, Reino Unido se ha visto inmerso en una lucha parlamentaria causada especialmente por el brexit, que llevó a la salida de Theresa May del cargo de primera ministra. Boris Johnson, actual jefe del Gobierno y líder del Partido Conservador, ha sufrido varias derrotas en la Cámara de los Comunes (cámara baja del Parlamento) en su objetivo de sacar a la nación de la Unión Europa.

La nación, llamada la madre de la democracia, atraviesa una crisis institucional que ha puesto en riesgos la integridad del Parlamento británico.

El panorama no es mejor para Israel. En las elecciones del pasado 17 de septiembre (las segundas en el año), el partido Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu solo logró 32 escaños en el Knésset (Parlamento israelí) de los 120, mientras que la coalición opositora Azul y Blanco, liderado por el general Benjamin Gantz, se quedó con 33.

Ninguno de los dos logró sumar los 61 necesarios para formar una mayoría que permitan la conformación de un gobierno de unidad nacional o de coalición.

El tiempo pasa y si Netanyahu no logra formar un gobierno es muy probable que el presidente de Israel, Reuven Rivlin, le entregue esta labor a Gantz, quien tendrá 28 días para formar un gobierno, algo que muchos analistas consideran poco factible, lo cual podría llevar al Estado israelí a sus terceras elecciones en menos de un año.

Por su parte, tras casi un mes de crisis política en Italia, se logró conformar un gobierno cuando los líderes del socialdemócrata Partido Demócrata (PD) y los del Movimiento 5 Estrellas formaron una coalición liderada por Giuseppe Conte, primer ministro italiano.

Sin embargo, esto no es nuevo para Italia, una nación conocida mundialmente por su rotación política. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial el país ha tenido 66 gabinetes en 74 años. En otras palabras, los ejecutivos italianos han estado a cargo un promedio de un año y 12 días.

¿Está en crisis el sistema parlamentario?

Según Roger Senserrich, licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, no se trata de una crisis, el sistema está funcionando como debe. En el caso de España, agrega Senserrich, quienes idearon la Constitución lo hicieron con el objetivo de permitir la creación de un gobierno fuerte, es decir un gobierno que cuente con la mayoría en el Parlamento y no uno incapaz de gobernar.

“Como los partidos están negociando entre ellos y no ha llegado a un acuerdo pues no hay una mayoría clara que pueda crear un gobierno fuerte, y entre tener un gobierno inestable o incapaz de hacer nada o repetir elecciones pues los diseñadores de la constitución prefirieron que cuando tengamos esta clase de situación es mejor tener unas nuevas elecciones”, señala el analista.

Sin embargo, en Reino Unido Senserrich culpa a un par de reformas introducidas hace unos años, que básicamente hicieron que su sistema fuera mucho menos parlamentario de lo que parece.

El analista se refiere en especial a la ley Fixed Parliaments Act del 2011 la cual impide al primer ministro disolver las cortes.

“En la mayoría de los sistemas parlamentarios el presidente de gobierno si pierde la mayoría o cree que no tiene la mayoría suficiente para gobernar puede disolver la cámara y convocar nuevas elecciones. No puedo votar, bueno voy a pedir a los votantes que me den una nueva mayoría”, señala.

De esta forma Boris Johnson no puede convocar elecciones, solo lo puede hacerlo si el Parlamento lo acepta y esto requiere una mayoría de dos tercios, un requisito que claramente no tiene.

“La idea de tener un gobierno fuerte está rota en el sistema británico, porque tienes un gobierno inefectivo pero un gobierno que no puede acudir a los votantes para que intentar conseguir una mayoría (…) se parece más a una crisis presidencial”, agrega Senserrich.

Por su parte, la internacionalista de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jeraldine Pérez Mondragón, afirma que la crisis del sistema parlamentario se origina en los nuevos partidos políticos, quienes surgieron por las insuficiencias y falta de respuesta de los partidos tradicionales ante las nuevas demandas de la sociedad.

“En la actualidad la realidad de la sociedad ha generado que surjan nuevos partidos políticos (que pueden ser de diferentes corrientes) pero que tienen temas en su agenda que impactan directamente en los votantes”, señala Mondragón quien reitera que sistema parlamentario ha entrado en una especie de crisis debido a que anteriormente ese sistema estaba conformado únicamente por dos grandes partidos políticos (caso España).

“Se necesitan cambios, sí, pero más que eso se necesitan acuerdos, pues el surgimiento de nuevos partidos políticos corresponde a que le dan voz a ese sector social que ha dejado de sentirse representado por los partidos tradicionales”, agrega la experta.

Pese a las dificultades, Senserrich sigue considerando que el sistema parlamentario funciona mucho mejor que el presidencialista pues en él no se presentan legitimidades divididas (ejecutivo -legislativo), como sucede en Perú e incluso en Estados Unidos, donde el presidente y el Congreso se enfrentan en continuas luchas por el poder.

“Si España hubiese tenido un sistema presidencialista en estos últimos años lo que hubiéramos tenido es presidente que hubiera sido elegido con un 30% de los votos y un 70% de oposición en el legislativo y una lucha constante de legitimidades”, señala el experto.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

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