Análisis

Mitch McConnell, el implacable estratega republicano que salvará a Donald Trump

El congresista es un competente y avezado líder político que alcanzó la fama por ser el poder detrás del hundimiento de un gran número de las iniciativas en la era de Barack Obama.

German Danıel Dıaz Rıvas   | 21.01.2020
Mitch McConnell, el implacable estratega republicano que salvará a Donald Trump Mitch McConnell, presidente de la mayoría republicana en el Senado. (Samuel Corum - Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

Por: Germán Daniel Díaz-Rivas

Este martes inician los alegatos en el Senado de los Estados Unidos por el juicio político en contra del presidente Donald Trump, en medio de una marcada división política entre los partidos Demócrata y el Republicano.

El mandatario es acusado de abuso del poder al condicionar la entrega de ayuda militar a Ucrania a cambio de la apertura de una investigación en contra de su rival demócrata, Joe Biden, y por obstrucción al Congreso. Mitch McConnell, presidente de la mayoría republicana en el Senado, se perfila como el arquitecto de un proceso corto que logré la absolución expedita del mandatario.

La última encuesta publicada por CNN indica que un 51% de los estadounidenses apoya la destitución del presidente, mientras que el 45% considera que el Senado debe desechar los cargos. Este número juega a favor Trump ya que, en el ambiente polarizado que se vive en Washington, los republicanos no le van a retirar su apoyo irrestricto por una ventaja tan pequeña a favor de su remoción en las mediciones de opinión. McConnell lo dejo claro señalar que no será “imparcial” y que todas las actuaciones de su bancada serán coordinadas con la Casa Blanca. 

McConnell es una de las figuras clave en el juicio político en contra del presidente y se presenta como la figura ideal para su defensa. El parlamentario es un competente y avezado líder político que alcanzó la fama por ser el estratega detrás del hundimiento de un gran número de las iniciativas de la administración Obama y el cerebro detrás de la imposición de jueces conservadores, tanto a nivel federal como en la Corte Suprema.

Como líder republicano en el Senado bloqueó decenas de nominaciones judiciales de Obama y luego cambió las reglas para, en lo que va del mandato Trump, confirmar 190 jueces federales, en su mayoría nominados por republicanos. McConnell logró que la impronta conservadora perdure en la sociedad norteamericana por varias décadas sin importar el ocupante de la Casa Blanca.

Las capacidades tácticas de McConnell han quedado plasmadas en el desarrollo del proceso de juicio a Trump en el Senado. Las reglas de juego, de momento, son un claro reflejo de lo que ha querido el legislador desde un principio.

En el documento de cuatro páginas que precisa los tiempos del proceso, McConnell le concedió a cada una de las partes 24 horas distribuidas en un periodo de dos días para exponer sus alegatos, un claro manifiesto del deseo del líder de la mayoría republicana de adelantar un juicio expedito que acabe antes del discurso de la Unión del 4 de febrero próximo. Estos plazos contrastan con los que en su momento tuvo el impeachment contra Bill Clinton, donde cada una de las partes tuvo 24 horas de alegatos divididas en un periodo cuatro días.

Con el control del procedimiento y una bancada unida en torno a Trump, muchos analistas políticos calculan que el resultado del juicio está cantado a favor del mandatario. Se necesita el 67% de los votos para destituir al presidente. Partiendo de que todos los votos demócratas y los dos independientes en el Senado fueran en contra de Trump, se necesita que 20 republicanos hagan lo mismo, una cifra prácticamente imposible en el clima político actual.

Sin embargo, es precisamente en el terreno político donde se mueve la estrategia demócrata para contrarrestar a McConnell. El partido opositor buscará que se abra la posibilidad de llamar testigos, lo que dilatará el proceso y podría asestar golpes políticos a Trump.

Personajes como el antiguo consejero de seguridad nacional John Bolton podrían hacer ver muy mal al presidente, dada cuenta de su errático e improvisado manejo de la política exterior. Para lograr este cometido, los demócratas necesitan votar en bloque junto a los independientes y conseguir cuatro votos republicanos en favor de citar testigos. Legisladores republicanos como Lisa Murkowski, Susan Collins y Mitt Romney han expresado su deseo de contar con testigos, lo que le abre una puerta a la estrategia demócrata.

McConnell hará todo lo posible para evitar que esto ocurra, ya que tiene claro que los demócratas, al saber perdido el juicio en el Senado, buscan ganar el favor de la opinión pública de cara a las elecciones presidenciales. Los republicanos buscarán que tan pronto sean oídos los alegatos se pase a votación para desestimar el caso y enterrar para siempre el impeachment contra Donald Trump.

Con los alegatos de las partes que se presentan hoy las cartas quedarán sobre la mesa. Los partidos enfrentados sostendrán el pulso para definir cuál estrategia prevalecerá en lo que es un juicio con un resultado cantado en el terreno legal pero abierto en el campo político. Mitch McConnell, sin embargo, mueve los hilos de la disputa y será quien salvará a Trump en el Senado.

* El autor es máster en estudios internacionales de la University of Queensland, Australia, y máster en periodismo de la Escuela de periodismo UAM – El País de Madrid.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.

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