Política, Análisis

Los resultados que deja la cumbre entre Biden y Putin en Ginebra

El encuentro fue tan importante como la reunión que tuvieron en 1985 Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan porque las relaciones entre los dos países son tan malas como lo fueron durante la Guerra Fría.

Prof. Dr. İlyas Kemaloğlu   | 18.06.2021
Los resultados que deja la cumbre entre Biden y Putin en Ginebra El presidente de EEUU, Joe Biden, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se reunieron en Ginebra, Suiza, el 16 de junio de 2021. (Crédito obligatorio: Servicio de prensa del Kremlin)

ESTAMBUL

*Por: Ilyas Kemaloglu

El pasado 16 de junio, Ginebra acogió una reunión importante entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, en la que se considera una zona neutral.

En 1985, la misma ciudad acogió la reunión entre el exlíder soviético Mijaíl Gorbachov y el presidente estadounidense de entonces, Ronald Reagan, en la que ambos sentaron las bases de un acuerdo que fue de gran importancia no solo para sus relaciones bilaterales, sino que también para el mundo entero.

Esta nueva reunión es tan importante como la reunión de Gorbachov y Reagan, porque las relaciones entre los dos países son tan malas como lo fueron durante la Guerra Fría.

Esto se debe a que Estados Unidos defiende el orden mundial unipolar y apuesta por el liderazgo del globo mientras que Rusia sigue una política exterior más activa, especialmente desde el año 2000.

En este sentido, ambas partes libran una lucha que se asemeja a la de la Guerra Fría. Sus intereses entran en conflicto en muchas regiones del planeta, desde el Cáucaso hasta el Oriente Medio, así como en diversas áreas, desde la energía hasta las tecnologías militares.

La continuación de la OTAN, a pesar de la disolución del Pacto de Varsovia, y el hecho de que Moscú todavía mira a la geografía de la antigua URSS como su esfera de influencia, a pesar del colapso de la misma, tienen un gran impacto en esta lucha.

Por todas estas razones, incluso el encuentro de los dos líderes antes de su reunión oficial fue calificada de "éxito" y un "paso importante". Además, la cumbre transcurrió mucho mejor de lo esperado y ambos líderes manifestaron haber mantenido un encuentro fructífero.

Reapertura de los canales diplomáticos

Para comenzar, las partes acordaron retornar a los embajadores a sus funciones. Después de la llegada de Biden a la Casa Blanca, el número del personal diplomático en Rusia fue reducido debido a la interferencia de esta en las elecciones estadounidenses de 2016. Este problema dificultaba la obtención de visados incluso para los deportistas.

Además, aunque ninguno de los temas se discutiese en profundidad y detalle, es importante que las partes expresasen sus puntos de vista sobre los temas regionales a la hora de identificar puntos de partida para restablecer un nuevo diálogo.

Por ejemplo, Biden aseguró defender la integridad territorial de Ucrania y afirmó que los problemas en el este de Ucrania deben discutirse en el marco del protocolo de Minsk. Esta y sus declaraciones anteriores sobre la necesidad de que Ucrania cumpla con ciertas condiciones para convertirse en miembro de la OTAN debieron haber complacido a Moscú.

Los acontecimientos en la península de Crimea y el este de Ucrania, así como la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas son la esencia de los problemas en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, y Rusia y Occidente en general.

La declaración del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, antes de la reunión de que "Occidente no ayuda ni ofrece ningún plan", fue en realidad un reproche hacia el enfoque de Estados Unidos.

Irán y Afganistán se encuentran entre los otros problemas mencionados por ambos líderes. Las partes acordaron mantener conversaciones para evitar que Irán obtenga armas nucleares, y Biden dijo que Putin prometió ayudar a garantizar la seguridad en Afganistán. Parece que todos estos temas se discutirán en el marco del diálogo sobre estabilidad estratégica que se decidió instaurar, así como otros temas en las relaciones bilaterales. La propuesta de diálogo mencionada fue planteada por Rusia en abril.

Uno de los temas debatidos en la reunión, y que se seguirá debatiendo en el marco del diálogo en el futuro, es la creciente presencia militar rusa en la región ártica.

En varias ocasiones, el líder ruso recordó que su país está activo en la región desde la época de la URSS y que Moscú tiene submarinos nucleares en la zona. Afirmó que está dispuesto a cooperar con todos los países allí. Según Putin, la región ártica debería ser un área de cooperación, no de competencia entre Rusia y Estados Unidos. Por su parte, Biden ofreció iniciar consultas en el campo de la ciberseguridad.

"Líneas rojas"

Parece ser que las partes se centraron en los temas que podrían desarrollar la cooperación, aunque limitada, en primer lugar. Las declaraciones de ambos mandatarios lo confirman. Putin dijo que Rusia y Estados Unidos son responsables de la estabilidad en el mundo, que no existe ningún problema que ambos países no puedan resolver y que Rusia está dispuesta a desarrollar sus relaciones con Estados Unidos y Occidente.

Biden recalcó que las relaciones con Rusia deben ser estables y predecibles. También dio importancia a los derechos humanos y dijo que un posible asesinato del disidente ruso encarcelado Alexei Navalny tendría consecuencias devastadoras para Rusia.

Putin, por otro lado, atribuye muchas de las políticas de Rusia a la expansión de la OTAN a lo largo de la frontera rusa. Cabe decir que estos dos temas seguirán estando en la agenda durante muchos años, ya que constituyen una dimensión importante de la política exterior de ambas partes.

No obstante, la auténtica razón que empujó a ambas partes a reunirse, después de duras acusaciones mutuas, sigue siendo una incógnita. Según Putin, él le ofreció a Biden reunirse durante una de sus conversaciones telefónicas. Si bien esto ocurrió, el principal motivo parecen ser los nuevos desarrollos y equilibrios en el escenario internacional.

Durante los últimos cinco años, Rusia se ha enfrentado a sanciones occidentales, especialmente de Estados Unidos. Esto le provoca grandes pérdidas económicas. Al mismo tiempo, esta tensión también cansa a Moscú.

Aunque la Unión Europea (UE) quiere poner fin a sus sanciones contra Rusia, dado que también se ve perjudicada por las convulsas relaciones con Rusia, no puede tomar esta decisión sola. Por tanto, se puede decir que los países miembros de la UE, especialmente Alemania y excluyendo los países del este de Europa, querían que este encuentro se llevase a cabo tanto como Moscú.

Se sabe que el tema de Rusia pasó a primer plano en las reuniones de Biden con los líderes de la UE, y es posible que se tomara la decisión de seguir una política un poco más suave con Rusia y no excluirla por completo.

Además, Rusia es un país que desempeña un papel importante en la seguridad militar y energética de la UE. De hecho, la finalización de la construcción del gasoducto Nord Stream-2, a pesar de todos los problemas y desacuerdos, debe evaluarse dentro de este marco.

Sin duda alguna, el factor chino también jugó un papel importante en la realización del encuentro y sus resultados, aunque sean modestos. Hasta la fecha, Rusia y China no solo han desarrollado su cooperación multilateral, sino que también han luchado contra la presencia de Estados Unidos en Asia Central. Sin embargo, ahora China representa una amenaza para los intereses de Rusia en la región, especialmente en Asia Central.

Por una parte, Rusia no puede responder a la expansión económica de China, y por otra, la población de origen chino en su región de Siberia, en la frontera con China, aumenta mientras su población de origen rusa disminuye.

Cada día más fuerte, China representa una amenaza mayor para Occidente que para Rusia a medio y largo plazo. Por lo tanto, las relaciones entre Rusia y Occidente también son importantes en términos de equilibrar a China.

En este contexto, la reunión entre Biden y Putin puede constituir el inicio del restablecimiento de los equilibrios internacionales, aunque no de forma inmediata. De hecho, el último líder de la URSS, Gorbachov, en su evaluación tras la reunión, dijo que esta cumbre fue tan importante como su reunión con Reagan en 1985 en términos de los resultados obtenidos.

Según Biden, se necesitan al menos seis meses para confirmar unos resultados tangibles. Por el momento, solo se puede decir que las partes han demostrado que son conscientes de que "no existe un ganador en una guerra nuclear".

*Ilyas Kemaloglu es profesor de Historia de la Universidad de Mármara, con sede en Turquía.

** Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de la Agencia Anadolu.

***Traducido por Daniel Gallego.

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