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Los intereses políticos detrás de los listados de grupos terroristas

Expertos indican que, ante el complejo problema del terrorismo, los listados se quedan cortos y muchas veces se convierten en herramientas con un sentido utilitario, que reflejan los intereses de los Estados y no necesariamente de los ciudadanos.

Susana Patricia Noguera Montoya   | 22.01.2020
Los intereses políticos detrás de los listados de grupos terroristas Militantes del grupo terrorista Daesh, incluido en la lista terrorista de Estados Unidos. (Archivo Agencia Anadolu)

BOGOTÁ, Colombia

El pasado lunes el presidente de Colombia, Iván Duque, anunció que el Consejo de Seguridad Nacional del país adoptó los listados de Estados Unidos y la Unión Europea de personas y organizaciones terroristas.

El Consejo de Seguridad colombiano hizo la claridad de que el país excluyó a las Farc, que sí se encuentra en la lista del Departamento de Estado de Estados Unidos pero ahora, tras un Acuerdo de Paz, es un partido político. El anuncio se hizo en el marco de la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo de la que el gobierno colombiano fue anfitrión y en la que participó el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Para diferentes analistas colombianos, la realización de la conferencia en Colombia, la visita de Pompeo y la adopción de las listas por parte de Colombia emiten fuertes mensajes políticos de colaboración entre Colombia y EEUU.

Alexander Montero, presidente de la consultora Strategy & Global Risk y experto en Medio Oriente, explica que con esta decisión Colombia afianzó aún más su relación con Estados Unidos y sintonizó su agenda en términos teóricos con el país norteamericano. “Ese proceso lo ha hecho Colombia antes en muchas otras ocasiones”, explica Montero. “Colombia estuvo sintonizada con Estados Unidos a través del discurso anticomunista. Luego en los 90 la sintonizamos a través del discurso del narcotráfico y ahora lo hacemos con el discurso contra el terrorismo a través de una herramienta formal como es una lista de verificación”, añade el experto.

La decisión también ampliaría la cooperación y “tracción de las capacidades de inteligencia” con las agencias estadounidenses y europeas para combatir las organizaciones que están en las listas, dijo el experto.

Durante la Conferencia, el presidente Duque argumentó que la adopción de las listas es una medida que ayudará a mejorar las capacidades del Estado y evitar ataques como el ocurrido el 17 de enero de 2019 en la escuela de Policía General Santander, que dejó 23 muertos y 87 heridos. Sin embargo, Montero cuestiona la eficiencia de los listados.

Las listas: ¿una estrategia eficiente contra el terrorismo?

Estados Unidos resalta continuamente la importancia de las listas como una herramienta para afectar política y económicamente a los grupos que atentan contra la seguridad internacional. “Son un medio eficaz para reducir el apoyo a las actividades terroristas y presionar a los grupos para que salgan del negocio del terrorismo”, indica el Departamento de Estado en su página oficial.

En EEUU, el encargado de elaborar los listados es la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado. La entidad monitorea grupos armados en todo el mundo y determina cuáles caben dentro de su definición de Grupos Terroristas Extranjeros (FTO, por sus siglas en inglés). El secretario de Estado consulta con el Departamento de Justicia y el del Tesoro y luego notifica al Congreso. Los legisladores tienen una semana para decidir sobre la propuesta y si no la bloquean, el Departamento de Estado publica la designación.

En la Unión Europea, diferentes Estados miembros o terceros proponen personas o grupos para incluir en la lista. El Grupo para la Ejecución de la Posición Común estudia y evalúa la información y le hace recomendaciones al Consejo Europeo, que aprueba los cambios en la lista y los publica en el Diario Oficial. El Consejo revisa la lista cada seis meses como mínimo, pero puede adoptar en cualquier momento la decisión de incluir o retirar de la lista a personas, grupos o entidades.

Pero el modelo de los listados tiene un problema: la definición de “terrorista” no es uniforme y muchas veces se politiza.

“El concepto de organización terrorista es muy etéreo, bastante nebuloso”, dice Montero. Por ejemplo, el Departamento de Estado por mucho tiempo definió una organización terrorista como aquella que empleaba o amenazaba con emplear la fuerza a través de medios irregulares contra un actor estatal, sus instituciones o sus ciudadanos para obtener un objetivo político. Aunque esta definición es aparentemente completa, explica Montero, también se podría aplicar a movimientos nacionalistas europeos, como la resistencia francesa en la II Guerra Mundial. “No obstante, uno le pregunta a un francés si la resistencia era un grupo terrorista y va a decir que no. Que era una organización patriota que peleó contra la ocupación nazi”, dice el experto.

Este tipo de contradicciones son frecuentes en la teoría antiterrorista y las definiciones de “grupo terrorista” muchas veces dependen de la orilla política donde se encuentre el país que esté aplicando las sanciones.

Montero también usa el ejemplo de las agrupaciones israelíes que atacan permanentemente desde las colonias que tiene Israel en Cisjordania a la población nativa palestina. A pesar de que lo hacen a través de actos ilegales, “muy difícilmente van a estar clasificados como agrupaciones terroristas”, dice el experto.

Es decir, la definición de terrorismo, más que una definición práctica concreta, es una definición política y muchas veces subjetiva y utilitaria. “Esas posturas políticas son tan móviles como los intereses de un Estado, por eso es que estas listas son tan dinámicas”, dice Montero. El que hoy es definido como combatiente de la libertad mañana puede estar metido en alguna lista de terroristas.

Aunque la definición de terrorismo sea muy vaga, los efectos son claros y devastadores. Las víctimas directas reclaman soluciones reales al problema del terrorismo. Ante todo este panorama tan complejo, los listados muchas veces se quedan cortos. “Cualquier persona que trabaje un poquito temas de seguridad sabe que los mecanismos para atacar financieramente a agrupaciones globales o transnacionales dan resultados, pero son muy lentos y son relativamente ineficientes. Los medios técnicos y la globalización dan las herramientas de cobertura para las transacciones de agrupaciones ilegales”, dice Montero.

Aunque los listados muchas veces no son eficientes, sí son muy útiles para darle un sentido instrumental a la lucha contra el terrorismo. “En las decisiones de los Estados lo que prima no son los intereses de las personas, sino los intereses de Estado”, dice Montero.

Duque, el terrorismo y el ELN

Desde el inicio de su gobierno, Iván Duque cuestionó la voluntad de paz del ELN. El 18 de enero de 2019, un día después del atentando contra la escuela de policía General Santander, levantó la mesa de negociaciones que se realizaba en La Habana, Cuba, y ordenó la captura de los negociadores de la guerrilla, que ya se había adjudicado el atentado.

El presidente Duque, opina Montero, está intentando aprovechar la adopción de la lista del Departamento de Estado para apalancar el apoyo de Estados Unidos en su lucha contra el ELN y en contra del apoyo que Cuba le da a la guerrilla.

Mauricio Jaramillo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, explica que, en los últimos meses Colombia ha insistido en hacer asociaciones entre la guerrilla del ELN, Venezuela y Cuba, los dos países de mayor interés para Estados Unidos en la región. También ha buscado reforzar la idea de que Maduro se mantiene en el poder en buena medida por culpa de Cuba. Por su parte, Estados Unidos ha demostrado un fuerte interés en apoyar al líder opositor Juan Guaidó y “empujar una transición en Venezuela a cómo dé lugar”, según explica Jaramillo. “Ahí hay una sintonía de intereses” con Estados Unidos, dice el experto.

Aunque Estados Unidos no tiene un interés particular en combatir o aislar al ELN, si lo hace sería por pedido de Colombia, añadió el académico. Este es solo un ejemplo de las implicaciones políticas de la lucha antiterrorista.

En un escenario futuro, Jaramillo cree que las implicaciones de la adopción de las listas serán más que nada políticas, con Estados Unidos y Colombia exhibiendo una “sintonía de intereses cada vez más expresa”. Montero, por su parte, indica que se podría crear un ambiente de más cooperación en materia de inteligencia para atacar a los grupos que hacen parte de las listas.

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