Análisis

La verdadera capacidad militar de Irán en contexto

Es probable que el desequilibrio en la correlación de fuerzas en la región crezca y ponga a Teherán en una situación cada vez más desfavorable.

Dr. Can Kasapoğlu   | 06.02.2020
La verdadera capacidad militar de Irán en contexto Desfile militar en la conmemoración del 39 aniversario de la guerra Irán-Irak, frente al tempo del Ayatola Khomeini, en Teherán, Irán, el 22 de septiembre de 2019. (Fatemah Bahrami - Agencia Anadolu)

Istanbul

Por: Dr. Can Kasapoglu*

Con el nuevo año 2020, Irán se ha enfrentado a enormes desafíos. El conocido comandante de las Fuerzas Quds, el General Qasem Soleimani, fue asesinado en un ataque con un dron estadounidense. Teherán optó por tomar represalias contra varias bases americanas en Irak aunque no llegó a tener un impacto importante. Mientras tanto, las unidades de defensa aérea de Irán derribaron por error un avión ucraniano en el espacio aéreo iraní.

Hasta la fecha, se ha especulado mucho sobre las capacidades militares de Irán. Aunque algunas evaluaciones (bajo la influencia de los siempre cambiantes estados de euforia) sobreestimaron las capacidades militares de Irán, especialmente después del ataque de Aramco en septiembre de 2019, muchos analistas hoy en día dan menos crédito a Teherán. De hecho, la verdad sobre la fuerza militar de Irán permanece en algún punto intermedio centrándose en cada segmento de defensa por separado.

El talón de Aquiles: ¿Cómo defender el espacio aéreo iraní?

Irán tiene un problema de preparación para el combate de la fuerza aérea y de control del espacio aéreo.

Antes de 1979, la Fuerza Aérea iraní dependía predominantemente de plataformas americanas. Los aviones F-4D/E Phantom II, F-5A/B y F-14A Tomcat formaban la columna vertebral del poder aéreo iraní durante la era del Sha. Sin embargo, este arsenal comenzó a enfrentarse a un agotamiento consumista debido a la guerra entre Irán e Irak y los subsiguientes embargos de los Estados Unidos.

Aunque Irán todavía opera algunos de estos aviones, probablemente se encuentran en el nivel de preparación más bajo debido a problemas de mantenimiento y a la falta de piezas de repuesto relacionadas.

Teherán, en la década de 1980, optó por adquirir las primeras variantes de armamento soviético, como el Su-24, el Su-25 y el Mig-29, así como el J-7 chino, que podría denominarse "Mig-21 chino".

Sin embargo, frente a los sistemas de guerra aérea de alta gama de las naciones del Golfo (variantes del F-15, variantes del F-16 Block60, variantes del Mirage 2000, Eurofighter Typhoons, junto con municiones de precisión y sensores avanzados), la moderna fuerza aérea de Israel, que recientemente comenzó a recibir el avión multipropósito F-35I Adir, y los robustos escuadrones de F-16 de Turquía, Irán simplemente no puede sostener la paridad con sus vecinos.

Por otra parte, Irán tiene un gran territorio con una topografía accidentada en muchos rincones del país, lo que dificulta la cobertura completa e ininterrumpida del radar. Además, como se ha señalado anteriormente, su fuerza aérea es casi obsoleta.

Para hacer frente a las deficiencias, Teherán ha estado invirtiendo en defensas aéreas terrestres respaldadas por las redes C4ISR. También compró el sistema de defensa aérea de corto y medio alcance de la TOR rusa y el S-300 PMU-2 estratégico SAM (misil tierra-aire) para reforzar una capacidad de interceptación en capas. Aún así, el derribo accidental del avión ucraniano reveló serias lagunas en el entrenamiento, la preparación para el combate, la red de mando y control, y la disciplina general de las fuerzas de defensa aérea.

¿Es todo por el dinero?

El rendimiento de la modernización de las fuerzas convencionales de Teherán también sigue siendo insatisfactorio debido a los problemas económicos que atraviesa Irán. A diferencia de las ricas naciones árabes del Golfo, Irán no ha sido capaz de asegurar adquisiciones multimillonarias. El principal inventario de las Fuerzas Armadas iraníes para la guerra (los carros de combate, las piezas de artillería, las plataformas de ala fija y giratoria y los combatientes de superficie) está envejeciendo y quedando obsoleto.

No obstante, las adquisiciones de armas a precios excesivos no se traducen automáticamente en capacidades en el campo de batalla. El armamento avanzado y, lo que es más importante, el desarrollo de CONOPS (conceptos de operaciones) correctos se perfilan como aspectos clave de la comprensión de la modernización de la defensa actual.

Las situaciones de guerra híbrida han provocado durante mucho tiempo cambios dramáticos en cuanto al número y tipo de armas convencionales a utilizar para producir resultados estratégicos. Como se manifiesta en la dicotomía del orden doctrinal de batalla de Irán, a saber, el estatuto privilegiado de los Guardianes de la Revolución sobre las fuerzas armadas, Teherán goza de una sólida ventaja en los conflictos por debajo del umbral de la guerra interestatal.

Capacidades militares básicas de Irán

La verdadera fuerza militar del Irán se centra en las capacidades de guerra asimétrica, desarrolladas para compensar las deficiencias convencionales. En resumen, los activos asimétricos de Teherán incluyen misiles balísticos y de crucero, plataformas navales rápidas y flexibles para librar una guerra de desgaste marítimo en el Golfo y el Mar Rojo, así como una gran misión de asesoramiento militar en la capacidad de las Fuerzas Quds para entrenar, armar y, cuando sea necesario, dirigir a los apoderados.

Irán mantiene un gran inventario de misiles balísticos de propulsor líquido y sólido con alcances cortos (hasta 1.000 km) y medios (entre 1.000 y 3.000 km). Aunque, según se informa, Teherán tiene una política de limitar el alcance de sus misiles balísticos a 2.000 km por orden del líder supremo. Su programa de vehículos de lanzamiento espacial sugiere esfuerzos para desarrollar los conocimientos técnicos necesarios para producir misiles balísticos de alcance intercontinental (que alcanzan 5.500 km y más allá).

Luego de asimilar las lecciones aprendidas de la guerra entre Irán e Irak, Teherán ha comprendido el valor real de la guerra con misiles a través del fuego y el agua. En la actualidad, Irán tiene una mezcla de activos basados en silos misilísticos y móviles de carretera para aumentar la capacidad de supervivencia en un conflicto. Los planificadores de la defensa iraní son muy conscientes de que su fuerza aérea no puede sobrevivir en misiones de ataque profundo en espacios aéreos hostiles. Por lo tanto, Teherán confía más en su arsenal de misiles para sus misiones de ataque.

Armas disuasivas estratégicas

Con respecto a sus armas estratégicas, Irán tiene otro problema: sus misiles balísticos no son lo suficientemente precisos. Desde el punto de vista técnico-militar, Irán tiene dos opciones para abordar el problema de la precisión de su arsenal de misiles.

Primero, los planificadores de la defensa iraní podrían optar por trabajar más en una capacidad de ataque de precisión, mejores diseños de ojivas y sistemas de guía más eficaces. En segundo lugar, Teherán puede apuntar a armar algunos de sus misiles con ojivas no convencionales, a saber, cargas útiles químicas, biológicas, nucleares y radiológicas.

En este último caso, la falta de un ataque de precisión convencional se compensaría con la abrumadora disuasión que permiten las armas de destrucción masiva. La opción de las armas de destrucción en masa tiene sentido desde el punto de vista militar, sobre todo teniendo en cuenta la enorme ventaja de los Estados Unidos, Israel y de los países del Golfo sobre Irán.

Es probable que el desequilibrio en la correlación de fuerzas aumente y ponga a Teherán en una situación cada vez más desfavorable y que los acontecimientos actuales que ensombrecen el acuerdo nuclear se vuelvan aún más peligrosos en este sentido.

¿Y si llega la guerra?

Desde el punto de vista geopolítico, las capacidades militares del Irán y la forma en que Teherán percibe su caja de herramientas militares no pueden compararse con los actores que recurren audazmente a soluciones de poder duro («hard power») cuando se trata de cuestiones de seguridad. Irán sabe que el actual equilibrio de poder regional no le ayudaría a sobrevivir a un conflicto interestatal.

De hecho, los misiles del Irán, su capacidad naval para bloquear el Estrecho de Ormuz (un importante punto de estrangulamiento) y los cientos de piezas de cohetes fijados en objetivos estratégicos en el Golfo constituyen un elemento de disuasión.

Sin embargo, esa misma disuasión sólo funciona de manera relevante hasta que se dispara la primera bala de una guerra regional. Una vez superado este umbral hipotético, entonces la verdadera disuasión de Teherán dentro de un conflicto en curso sería su capacidad de guerra indirecta para señalar hasta qué punto puede causar la desestabilización regional.

Como se ha observado en las crecientes capacidades de los jóvenes yemeníes, la transferencia de conocimientos técnicos de las Fuerzas Quds en materia de cohetes, misiles y municiones merodeadores (drones teledirigidos que se autodestruyen) a las fuerzas proiraníes en todo el Oriente Medio es un comodín.

Con el asesoramiento militar adecuado, esas armas pueden amenazar considerablemente infraestructura crítica de los países a donde llegan. Por eso la muerte del general Qasem Soleimani fue un verdadero golpe, ya que fue el cerebro de las actividades de Iran en la "zona gris", el espacio intermedio en el espectro de conflicto que separa la competición, acorde con las pautas convencionales de hacer política, del enfrentamiento armado directo y continuado.

Por todo lo anterior, Irán tiene importantes debilidades y, al mismo tiempo, relevantes fortalezas militares. Teherán sigue siendo frágil en algunas situaciones, por ejemplo, en el control de su espacio aéreo nacional o en el mantenimiento de la paridad de la guerra por aire con los países vecinos, mientras que puede ser realmente peligroso en otros frentes, como la guerra por poder.

El estado actual de su economía de defensa no permitiría un avance en la modernización de la defensa. Por lo tanto, en este punto, la pregunta del millón gira en torno al futuro nuclear de Irán.

*El escritor es el director del programa de investigación de seguridad y defensa del centro de estudios EDAM de Estambul.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*Traducido por José Ricardo Báez G.


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