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La rivalidad entre India y China se traslada a la diplomacia de las vacunas contra la COVID-19

La pandemia es un punto de inflexión que ha puesto fin al monopolio estadounidense de la tecnología. Si bien se reconoce que China ha llenado el vacío, el Gobierno indio busca ganar influencia política al distribuir millones de dosis más.

Syed Iftikhar   | 02.03.2021
La rivalidad entre India y China se traslada a la diplomacia de las vacunas contra la COVID-19 (Serhat Çağdaş - Agencia Anadolu).

Ankara

Por: Iftikhar Gilani

India y China pueden haber retirado sus tropas militares de la línea fronteriza en el área de Ladakh, en la disputada Jammu y Cachemira, pero trasladaron las tensiones y rivalidades a un campo diferente, la diplomacia de las vacunas contra el coronavirus, donde ambas potencias buscan ganar influencia política.

Según Rajaram Panda, exinvestigador del grupo de expertos del Instituto de Estudios y Análisis de Defensa (IDSA) de la India, la vacuna COVID-19 se ha convertido en una forma importante de moneda diplomática a nivel mundial para que las naciones muestren sus ganancias de poder blando.

El poder blando se refiere al concepto del analista internacional Joseph Nye quien en 1990 se refirió a este como la capacidad de un Estado o de una organización para influenciar en el comportamiento de otros y obtener los resultados deseados, es decir, la capacidad de influir sin obligar.

Dado que India produce el 60% de las vacunas mundiales, la nación ha tratado de igualar a China para usarla como una herramienta diplomática y así expandir su influencia en su entorno geográfico más cercano como en el resto del mundo.

El Gobierno del primer ministro indio, Narendra Modi, ha distribuido millones de dosis de la vacuna AstraZeneca PLC, producida localmente, en varios países con el objetivo de reducir distancia con China, que ha logrado con éxito distribuir su vacuna en diferentes partes del mundo. Sin embargo, el programa de inmunización indio se encuentra en la parte inferior de la tabla mundial.

India ha enviado hasta ahora 36 millones de dosis de vacunas a países como Bangladés, Myanmar, Nepal, Bután, Maldivas, Mauricio, Seychelles, Sri Lanka, Bahréin, Omán, Afganistán, Barbados y República Dominicana.

Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores indio, Anurag Srivastava, se han suministrado seis millones de dosis de vacunas como ayuda y se han despachado 29,4 millones de forma comercial.

"El suministro de vacunas a los países continuará en las próximas semanas y meses de manera escalonada, pero se garantizará que se tengan en cuenta los requisitos nacionales para el programa nacional de vacunación", destacó Srivastava.

Una de las mayores donaciones de la India fue al vecino Nepal, con quien su relación diplomática se había reducido históricamente. India también ha ofrecido vacunas a todos los miembros del cuerpo diplomático y sus familias con base en el país.

"Se ha ofrecido no sólo a los diplomáticos de los países, sino también a los de las agencias de la ONU y las organizaciones intergubernamentales que trabajan en India. Esta campaña cubrirá todos los lugares donde tienen su sede", aseguró Srivastava.

China envía vacunas

Por otro lado, durante el último mes, Pekín ha enviado más de un millón de dosis a África, Oriente Medio y América Latina. Ha proporcionado 10 millones de dosis de vacunas a países en desarrollo a través de la iniciativa mundial COVAX de la OMS.

India también ha prometido 200 millones de dosis para esta iniciativa global, con el objetivo de garantizar vacunas para los 92 países de ingresos bajos y medianos.

En una declaración escrita emitida por su Cancillería, China indicó que ha estado trabajando para proporcionar vacunas a más de 60 países y que más de 20 ya las están usando. En África, China ha proporcionado vacunas a Guinea Ecuatorial, Zimbabwe y Sierra Leona y tiene planes de proporcionar estos medicamentos a 16 países más en el continente.

Ambos países asiáticos intervinieron y encontraron la oportunidad de reforzar su imagen global cuando las naciones más ricas como Estados Unidos se retiraron.

Al participar en una discusión virtual organizada por el Centro Stimson, Yanzhong Huang, profesor y director del Centro de Estudios de Salud Global de la Universidad Seton Hall, con sede en EEUU, dijo que China ha enviado el 62% de su suministro mundial de vacunas a la región del sudeste asiático hasta ahora, lo que evidencia cuál es su región prioritaria.

Laos, Myanmar, Filipinas, Camboya y Brunéi han recibido más de dos millones de dosis como donaciones. Otros como Indonesia, Vietnam, Tailandia, Malasia, Singapur han comprado vacunas a Pekín. Además de recibir la donación, Filipinas también firmó un pacto comercial para comprar inyecciones de China.

"Quieren proyectarse a sí mismos como poder blando y quieren demostrar que están listos para llenar el vacío dejado por Estados Unidos en términos de liderazgo global", dijo el experto, y agregó que también ha llegado a una oportunidad para que Pekín muestre sus poderes tecnológicos.

Aunque la eficacia de la vacuna china pueda seguir siendo cuestionada, sus fabricantes ya han obtenido beneficios. Huang dijo que los beneficios obtenidos hasta el momento superan los USD 3.000 millones.

La empresa china Sinovac Biotech ha autorizado a la empresa estatal de Indonesia PT Bio Farma para producir 2,5 millones de dosis al mes.

Robert O. Blake, exembajador de Estados Unidos en Indonesia, dijo que la voluntad china de compartir licencias, lo que las empresas occidentales nunca harán, es significativa.

Enfoque chino en el sudeste asiático

Con respecto al enfoque chino en el sudeste asiático, Huang dijo que el objetivo era suavizar la posición de estos países en las disputas territoriales y marítimas; y cimentar los lazos económicos para facilitar su Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), la estrategia de desarrollo de infraestructura global adoptada por el Gobierno chino.

En esta región, en los últimos años, China ha sido firme en la consolidación de reclamos jurisdiccionales, expandiendo el alcance militar y rechazando reclamos de otros Estados a través de la diplomacia coercitiva. En respuesta, EEUU, que prácticamente se había retirado de la región poco después de que el presidente Donald Trump asumiera el cargo, retornó para forjar nuevos aliados y revivir la política de contener y responder a los reclamos chinos.

Si bien India y China no parecen haber logrado ningún progreso inmediato en el uso de la diplomacia de las vacunas para establecer objetivos políticos, han abordado los problemas de disponibilidad de vacunas a nivel mundial. Especialmente en un momento en el que las naciones ricas, que representan solo el 14% de la población mundial, habían comprado más de la mitad (53%) de todas las vacunas más prometedoras.

Según una investigación realizada por el Centro de Innovación en Salud Global de Duke, los países de altos ingresos adquirieron 4.200 millones de dosis, mientras que las naciones de ingresos medios y bajos adquirieron solo 670 millones de dosis.

Pero los expertos creen que, si bien los chinos tienen una ventaja competitiva en logística, almacenamiento o transporte, la falta de transparencia y la baja eficacia de Sinovac tendrá implicaciones.

"Una eficacia de la vacuna por debajo del 80% significa que toda la población necesita ser inoculada para acabar con la pandemia, lo que parece una tarea imposible", destacó el profesor Huang.

India se enfoca en sus vecinos regionales

El Serum Institute of India, la fábrica de vacunas más grande del mundo, produce la vacuna AstraZeneca-Oxford a una tasa diaria de alrededor de 2,5 millones de dosis. Ese ritmo ha permitido a India enviar dosis incluso a lugares lejanos como Brasil y Marruecos.

Sri Lanka, donde tanto India como China compiten por establecerse, ha recibido dosis de ambos países. Poco después de la visita del ministro de Asuntos Exteriores de la India, Subramanyam Jaishankar, a Colombo el mes pasado, la nación insular recibió 500.000 dosis de Nueva Delhi. Pero en cuestión de días, Sri Lanka también recibió un obsequio de 300.000 dosis de China para combatir la pandemia.

Según el Ministerio de Salud del país, Sri Lanka también ha realizado una orden de compra de 18 millones de dosis con el Serum Institute de la India.

Mientras visitaba las Maldivas, otra nación insular en el Océano Índico, Jaishankar llevó 100.000 dosis de la vacuna COVID-19 y se las entregó a su homólogo Abdulla Shahid, sumado a las 100.000 dosis que India ya había enviado en enero.

India también ha donado 6,47 millones de dosis a países del sudeste asiático para competir con China, incluidas 1,5 millones de dosis a Myanmar y 100.000 dosis a Camboya.

India ha suministrado dosis a Mongolia mientras que Filipinas ordenó la adquisición de 30 millones de dosis a Nueva Delhi, que podría recibir en la segunda mitad de 2021, según Akriti Vasudeva, analista de investigación del Programa de Asia Meridional del Stimson Center.

En los últimos años, dijo, India ha hecho de la seguridad y el crecimiento para todos en la región como parte de su doctrina de política exterior para promover la cooperación marítima en la región del Océano Índico.

Ver también: El intento de India y China por reparar sus amargas relaciones bilaterales.

La retirada y el vacío dejado por EEUU

"En el pasado, India siempre había tenido dificultades para competir con China en enormes proyectos de desarrollo de infraestructura e inversiones debido a sus limitaciones en los recursos. Pero su capacidad de fabricación de vacunas tiene el potencial de competir con China y reclamar el liderazgo mundial", destacó Vasudeva.

El exdiplomático estadounidense Blake dijo que, si bien su país dejó bastante claro que no producirá la vacuna para el mundo debido a sus requisitos internos, India ha tomado una posición única a pesar de tener el segundo número más alto de casos de COVID-19.

Según el Centro de Recursos de Coronavirus Johns Hopkins con sede en EEUU, India ha informado de 11 millones de casos de COVID-19 con 156.938 muertes. Hasta ahora ha administrado 13,7 millones de dosis, inoculando completamente a 2,2 millones de personas, solo el 0,16% de su población.

Por su parte, China, donde se originó el virus, ha reportado 100.885 casos con 4.834 muertes y ha administrado 40,5 millones de dosis a su población, es decir el 3%.

Si bien Vasudeva dijo que la distribución de vacunas a países extranjeros ha sido considerada un momento de triunfo y una demostración de poder blando en India, otros advirtieron que Nueva Delhi camina sobre el filo de una navaja.

"Esta generosidad (la diplomacia de las vacunas) ha privado a muchos indios de dosis, ya que unas 17.000 personas todavía se enferman todos los días y más de 100 mueren a diario de COVID-19. Ser generoso es una cosa, pero hacerlo a costa de la vida y el sufrimiento de los indios es otra muy distinta", advirtió Manoj Joshi, experto estratégico y miembro distinguido de la Observer Research Foundation (ORF), un grupo de expertos independiente con sede en Delhi.

Pero todos los expertos coinciden en que la pandemia de COVID-19 es un punto de inflexión en la historia que ha puesto fin al monopolio estadounidense de la tecnología y el liderazgo mundial. Si bien se reconoce que China ha llenado el vacío dejado por Estados Unidos, existe el temor de que pronto pueda usar su diplomacia para dar forma a un nuevo orden mundial geopolítico que satisfaga sus intereses.

*Juan Felipe Vélez Rojas contribuyó con la redacción de esta nota.



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