Análisis

La represión del Estado de Francia contra sus musulmanes

Desde su llegada al poder, el presidente Emmanuel Macron ha tratado de promover sus planes para ‘reorganizar el islam’, refiriéndose a la relación entre la religión y el Estado.

Dr. Farid Hafez   | 27.10.2020
La represión del Estado de Francia contra sus musulmanes El presidente francés, Emmanuel Macron, en conferencia de prensa durante una cumbre de la UE, en Bruselas, Bélgica, el 16 de octubre de 2020. ( Dursun Aydemir - Agencia Anadolu)

Salzburg

Por: Dr. Farid Hafez

Para comprender la política actual del presidente francés, Emmanuel Macron, con respecto a los musulmanes en Francia y su reciente proyecto de ley de 'antiseparatismo' hay que mirar el panorama general.

Muchos analistas y expertos han señalado que la postura del mandatario está relacionada con factores como el asesinato del profesor francés Samuel Paty, al malestar social, la inestabilidad económica, la propagación de la COVID-19, así como las próximas elecciones en 2022, donde Macron podría tener que enfrentarse a la líder de extrema derecha Marine Le Pen, pero esta no toda la historia.

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Aproximadamente medio año después de su llegada al poder, Macron habló sobre sus planes para "reorganizar el islam", refiriéndose a la relación entre el islam y el Estado, incluso llegó a hablar sobre la creación de un "islam francés". Al usar estas palabras confusas, también mencionó dos cuestiones específicas: una era la financiación del islam y la otra era la formación de imanes en Francia.

Según el mandatario, los musulmanes franceses deberían tener sus propios imanes formados en Francia. Para lograr esto, los musulmanes no deben financiar a sus líderes religiosos desde el extranjero, propuesta similar a la Ley del islam que fue aprobada por Austria y la cual prohibió la financiación extranjera de personal religioso, pero solo para los musulmanes.

Después de años de Gobierno de emergencia, seguido de una nueva ley antiterrorista en 2017, que otorgó a la policía mayores poderes para registrar propiedades, realizar escuchas electrónicas y cerrar mezquitas sospechosas de predicar el odio, y luego de disturbios sociales y políticos por parte de los chalecos amarillos, Macron se está enfocando nuevamente en los musulmanes en medio de la segunda ola de COVID-19 en Europa.

Macron ha aclarado en repetidas ocasiones su comprensión de cómo debería ser un islam francés. Este sería un islam "ilustrado" que sacaría a la religión musulmana de la "crisis", como él lo llamó. El presidente argumentó que quiere "reducir la influencia de los países árabes", lo que para él, "ha impedido que el islam francés vuelva a la modernidad".

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Esto reveló claramente la noción de secularismo francés, o 'laïcité', que no se trata de separar el poder estatal de las instituciones religiosas, como es el caso en Estados Unidos de América, sino que se trata de controlar la religión, y más allá de eso, de definirla. Una apuesta no solo por aumentar el control gubernamental, sino también para que las autoridades estatales coopten al personal religioso.

Así mismo, los planes del Estado francés evidenciaron otro mensaje subyacente: "los musulmanes representan una amenaza para nuestra sociedad y deben ser domesticados", una visión que la humanidad ya presenció con la llamada misión "civilizadora" de los conquistadores coloniales franceses.

Ley de "antiseparatismo"

Si bien Emmanuel Macron había presentado inicialmente el llamado “proyecto de ley antiseparatismo” a principios de octubre de este año, adaptó ligeramente su discurso, hablando de “fortalecer el laicismo y los principios republicanos”. Se le dijo a la población que el proyecto de ley tenía como objetivo el llamado Islam político y el supuesto intento de los musulmanes franceses de separarse de la sociedad.

Sin embargo, no se mencionó la implicación práctica de este proyecto de ley, que era la implementación de controles sobre las asociaciones y las personas que trabajan para los servicios públicos, independientemente de que sean empleados estatales o no.

Lo que el mundo está presenciando después del asesinato del profesor de francés Samuel Paty por un extremista individual no es solo un chivo expiatorio que busca generalizar a los musulmanes en Francia, sino también una manifestación temprana del proyecto de ley de Macron.

La represión contra más de 50 organizaciones musulmanas, incluidas organizaciones antirracistas como el Colectivo Contra la Islamofobia en Francia (CCIF), es el mejor ejemplo de lo que el Estado pretende hacer con esta legislación.

Si bien el grupo de defensa de los derechos humanos CCIF está recopilando datos para crear conciencia sobre el racismo antimusulmán y ayudar a las víctimas de la discriminación antimusulmana, la represión de esta organización revela una dimensión muy preocupante de las políticas de Macron: borrar la visibilidad musulmana del espacio público.


*El escritor es politólogo de la Universidad de Salzburgo. También es investigador senior no residente en The Bridge Initiative de la Universidad de Georgetown.

* Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*Juan Felipe Vélez Rojas contribuyó con la redacción de esta nota.


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