La otra cara de las sanciones de EEUU a Turquía, que eliminan una amenaza que siempre estuvo latente
Las sanciones contra Turquía pasaron a la historia, no solo por ser el primer país en estar sujeto a ellas, sino por tratarse de un aliado de la OTAN.
NUEVA YORK
Las sanciones impuestas por Estados Unidos a la industria de defensa de Turquía no llevarán a Ankara a abandonar su desarrollo de tecnología nacional y sus efectos reales aún no están claros.
El Departamento del Tesoro de EEUU impuso este lunes sanciones contra Turquía por la compra del sistema de defensa antimisiles ruso S-400, que se acordó en 2017.
La medida, que forma parte de la Ley estadounidense para contrarrestar a adversarios a través de sanciones (CAATSA), se dirigió a la Presidencia de Industrias de Defensa de Turquía (SSB), su director, Ismail Demir, y a los altos funcionarios de SSB Mustafa Alper Deniz, Serhat Gencoglu y Faruk Yigit.
Las sanciones incluyen la prohibición de la concesión de licencias y de autorizaciones de exportación de productos y tecnologías estadounidenses a la SSB, y su obtención de préstamos de instituciones financieras de EEUU por más de USD 10 millones y con un vencimiento de 12 meses.
Además, la SSB no podrá tomar préstamos o créditos de instituciones financieras internacionales y los funcionarios sancionados no podrán ingresar a EEUU.
El riesgo de la implementación de las sanciones de CAATSA fue la espada de Damocles, es decir, un peligro inminente, en las relaciones turco-estadounidenses durante años.
Ver también: Turquía rechaza las sanciones que le impuso EEUU por la compra del sistema antimisiles ruso S-400
El alcance de CAATSA
Washington definió hace mucho a China, Irán, Rusia y Corea del Norte como Estados que representan una amenaza para la seguridad nacional de su país.
Sin embargo, la ley CAATSA no menciona a China como adversario, sino que incluye sanciones solo contra Rusia, Irán y Corea del Norte.
El artículo 231 de la segunda sección de la ley, que se enfoca en el adversario ruso, estipula la imposición de sanciones a las personas e instituciones que realicen "transacciones financieras importantes” con los sectores de defensa e inteligencia de Rusia.
Estas sanciones, denominadas "sanciones secundarias" en la ley CAATSA, fueron adoptadas en el Congreso estadounidense el 2 de agosto de 2017 y son:
1- Prohibición de préstamos y apoyo bancario de exportación e importación a personas e instituciones sancionadas
2- Prohibición de expedición de licencias de exportación de productos y tecnología estadounidenses
3- Prohibición de préstamos de instituciones financieras estadounidenses
4- Prohibición de préstamos de instituciones financieras internacionales, incluidos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
5- Prohibiciones a las instituciones financieras, incluida la prohibición de hacer compras directamente con la Reserva Federal
6- Sanciones en materia de adquisiciones, incluida la prohibición de realizar licitaciones o contratos
7- Prohibición de transacciones en divisas
8- Prohibiciones de transacciones bancarias
9- Prohibición de poseer bienes inmuebles en EEUU
10- Prohibición de inversión en capital o deuda de las personas o instituciones sancionadas
11- Prohibición de entrada a EEUU para personas sujetas a las sanciones
12- Sanciones a altos funcionarios de las instituciones sancionadas
De acuerdo con la ley, el presidente de EEUU está obligado a seleccionar e implementar al menos cinco de estos 12 artículos.
Esta ley no solo representa un peligro para Turquía, sino también para los países europeos que cooperan con Rusia en el campo de las tuberías de energía, incluidas Alemania y Austria.
Indonesia, que firmó un acuerdo por USD 5.480 millones con Rusia para la compra de sistemas S-400 y coopera con Moscú en el campo de la defensa, también está en la lista de países que podrían estar sujetos a las sanciones de la ley.
Sin embargo, las sanciones contra Turquía pasaron a la historia no solo por ser el primer país en estar sujeto a ellas, sino por tratarse de un aliado de la OTAN.
El papel de Trump
Cuando firmó la ley CAATSA, el actual presidente de EEUU, Donald Trump, enfatizó que tenía grandes errores, pero dijo que no tuvo más remedio que firmarla debido a que fue aprobada por una gran mayoría en el Congreso.
Trump también hizo declaraciones en apoyo a la posición de Turquía con respecto a la compra de los S-400, incluido su reconocimiento durante la Cumbre del G-20 de 2019 de que el problema surgió debido a que su predecesor, Barack Obama, se negó a venderle el sistema de defensa estadounidense Patriot a Ankara.
Sin embargo, a pesar de la posición de Trump, el Congreso trajo a la agenda la ley CAATSA al calificar como “una amenaza” cada paso que Turquía daba en la región priorizando sus propios intereses, incluidas sus operaciones trasfronterizas para despejar de grupos terroristas el norte de Siria, su posición decidida en el Mediterráneo oriental y su claro apoyo a la operación de Azerbaiyán para liberar su territorio de la ocupación armenia.
A pesar de esto, cabe resaltar que la decisión de Trump de implementar las sanciones antes de abandonar la Casa Blanca le quitó al electo presidente, Joe Biden, un as de la mano que podía jugar contra Turquía.
Si las sanciones se hubiesen dejado en manos de Biden, cuya política hacia la región es desconocida aún, sería incierta la forma en la que implementaría la ley y su elección entre los 12 artículos.
La movida de Trump desaparece la amenaza de las sanciones CAATSA, latente desde la firma del acuerdo entre Rusia y Turquía, y le dificulta bastante al Congreso y a Biden implementar nuevas sanciones contra Ankara durante su mandato. Además, allana el terreno para llevar a cabo negociaciones entre la nueva administración y Turquía para levantar las sanciones.
Esto significa que aún es temprano para decir que las sanciones abrirán una grave herida en las relaciones turco-estadounidenses.
El perdedor a largo plazo no será la industria de defensa turca
El efecto a corto plazo de las sanciones será definido por cuánto logre avanzar Turquía en términos de autosuficiencia en la industria de defensa.
Ver también: Industria de defensa turca, decidida a ser totalmente independiente luego de las sanciones de EEUU
Sin embargo, a largo plazo, estas sanciones no lograrán disuadir a Turquía para que abandone su determinación en el desarrollo de tecnología de defensa nacional.
Así como la obstaculización de la venta de municiones inteligentes a Turquía por parte del Congreso de EEUU llevó a que el país produjera sus propias municiones de este tipo, estas sanciones no llevarán a Ankara a dar un paso atrás, sino a aumentar sus esfuerzos en el desarrollo de la industria de defensa nacional independiente.
*Aicha Sandoval Alaguna contribuyó con la redacción de esta nota.
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