Política, Análisis

La estrategia de Arabia Saudita contra Irán: incentivar su presencia en Irak

Arabia Saudita busca mediante inversiones controlar la influencia de Irán sobre Irak en un momento en que Teherán debe, además, lidiar con las sanciones de Estados Unidos.

Serife Akinci   | 16.04.2021
La estrategia de Arabia Saudita contra Irán: incentivar su presencia en Irak Bandera de Arabia Saudita. (Elif Öztürk - Archivo Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Por: Serife Akinci

Arabia Saudita e Irak se encuentran inmersos en un proceso de normalización de sus relaciones tras un periodo de tensión e incertidumbre.

Arabia Saudita cortó sus relaciones diplomáticas con Irak luego de que esta invadiese Kuwait en 1990, pero el verdadero punto de inflexión en las relaciones no se produjo hasta la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y la posterior toma del control del país por parte de Irán.

Los esfuerzos por restaurar las relaciones dieron su primer fruto en 2015 cuando Arabia Saudita reabrió su embajada en Bagdad, mientras que al siguiente año abrió su primer consulado general en la ciudad de Erbil.

En 2017, el ministro de Exteriores de entonces, Adel al-Jubair, visitó Bagdad, mientras que el exprimer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, visitó Riad el mismo año, seguido del ministro del Interior, Qasem Mohamed al-Araji.

En 2019, Arabia Saudita abrió un consulado general en Bagdad. Así mismo, anunció la reapertura del puerto común entre ambos países y abrió un crédito a Irak por el valor de USD 1.000 millones.

Para Riad, la economía es el método más efectivo de controlar la influencia de Irán sobre Irak. Arabia Saudita, la mayor economía en Oriente Medio, tiene como objetivo dejar fuera de juego a Irán, ocupada en lidiar con las sanciones de Estados Unidos.

En noviembre del año pasado, ambos países reabrieron el paso fronterizo de Arar, cerrado desde hace 30 años y valorado en USD 69.000 millones, con el fin de promover y fomentar el turismo y el comercio entre los dos países.

En cuanto a Irak, cada vez le es más difícil mantener sus relaciones económicas y comerciales con Irán debido al creciente malestar de los ciudadanos iraquíes por la influencia de Irán en su país.

Así mismo, la administración estadounidense presiona al Gobierno iraquí para que disminuya su dependencia de Irán y genere recursos alternativos, señalando a los países del Golfo como a la potencial fuente de recursos energéticos. No hay que olvidar que el acercamiento entre Irak y Arabia Saudita empezó al mismo tiempo en el que Estados Unidos intensificó sus sanciones contra Irán.

Irak busca salvar su economía de una catástrofe que debilitaría su ya de por si endeble sistema político, mientras que Arabia Saudita quiere fortalecer sus relaciones económicas y comerciales con Bagdad.

Para Irak, desarrollar las relaciones con Arabia Saudita significa disminuir su dependencia de Irán y, por lo tanto, preservar su soberanía.

Arabia Saudita piensa que las vulnerabilidades de la economía, la seguridad y el sector energético de Irak son las principales razones de la dependencia de Bagdad de Teherán y de la influencia de esta última sobre el país árabe.

En este sentido, Irak se ve obligado a mantener un equilibrio entre ambos países. Este equilibrio podría culminar en un futuro en un posible acercamiento entre Arabia Saudita e Irán. En el caso contrario, es decir, si Irak tuviese que elegir entre uno de estos países, perdería mucho y se convertiría en otro de los escenarios de la guerra proxy entre Irán y Arabia Saudita.

Otro de los actores que Irak no debe descartar es Turquía, país que juega un papel muy importante en el desarrollo económico de Irak. Aquí entra en juego la competencia entre Turquía y Arabia Saudita en cooperación en materia de seguridad y economía con Irak.

Entre tanto, Siria sería el primer país en el que se reflejaría una mejora en las relaciones entre Irak y Arabia Saudita. Un acercamiento entre Bagdad y Riad podría facilitar un acercamiento entre Riad y Damasco. Esto permitiría a Arabia Saudita participar en la reconstrucción de Siria.

No obstante, todo esto llevará su tiempo. Enmendar las relaciones diplomáticas y aumentar las inversiones no harán sino acortar el camino. Una cooperación y colaboración cercana con Irak otorgaría a Arabia Saudita ventajas regionales por encima de las ganancias e ingresos económicos.

*Traducido por Daniel Gallego.


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