Política, Análisis

Guaidó: 100 días de una autoproclamación poco efectiva

Dos jugadas de alto impacto mediático pero sin éxito político real marcan el “gobierno” del autoproclamado presidente interino Juan Guaidó que sigue rogando el apoyo de los militares venezolanos.

Santiago Pena Aranza   | 02.05.2019
Guaidó: 100 días de una autoproclamación poco efectiva BOGOTÁ, COLOMBIA - FEBRERO 24: el autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, ofrece declaraciones a la prensa a su llegada al aeropuerto militar de Catam, en compañía del canciller colombiano, Carlos Trujillo. (Presidencia de Colombia - Handout - Agencia Anadolu).

BOGOTÁ

Por: Santiago Peña Aranza

A los nuevos mandatarios generalmente se les da un periodo de 100 días de espera para conocer el talante de su gobierno y empezar a medir la capacidad que tienen para cumplir sus promesas de campaña.

Este 2 de mayo el autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, cumple 100 días de un “mandato” pensado más para derrocar a Nicolás Maduro que para gobernar efectivamente.

En ese sentido, se ha destacado más por hacer promesas de cambio y un par de jugadas políticas sin éxito, que por su capacidad de gestión en los temas del Estado.

¿Qué ha hecho Guaidó en estos 100 días?

El 23 de enero de este año la región se sorprendió con la autoproclamación de una persona, hasta ese momento desconocida, como presidente interino de Venezuela: Juan Guaidó.

No había pasado el efecto sorpresa de esto y ya Guaidó había sido reconocido por Estados Unidos y los países del Grupo de Lima, y poco a poco iba sumando reconocimientos de más países. Era claro que todo hacía parte de una estrategia para derrocar al presidente Nicolás Maduro.

Mientas el Plan A era deslegitimar al presidente y presionar a los militares para que le dieran un golpe de Estado, el Plan B, que en realidad estaba dentro del Plan A por ser un bluff para presionar, era una posible intervención militar de Estados Unidos.

Según la Constitución Venezolana en su artículo 231, en el momento en que se declare una falta absoluta del presidente de la República, el presidente de la Asamblea Nacional, en funciones como presidente interino del país, tendría un plazo de 30 días para convocar elecciones.

Sin embargo Guaidó no convocó elecciones. No tenía cómo hacerlo, pues su “Gobierno” tenía cierto reconocimiento internacional pero no dentro de las instituciones del Estado, salvo en la Asamblea Nacional que está bajo control de la oposición pero tiene funciones limitadas por la existencia de una Asamblea Nacional Constituyente controlada por el oficialismo.

En ese sentido, Guaidó tenía que hacer una jugada política contundente de gran presión para cuando se cumplieran esos 30 días y lo que decidió, junto a los países enemigos de Maduro, fue idear la jornada de ingreso de ayuda humanitaria Venezuela el 22 de febrero, apostando a que ese día los militares le darían el golpe al presidente. Algo que nunca pasó.

Además, la amenaza de una intervención militar de Estados Unidos se diluyó y junto a ella, poco a poco, el entusiasmo que despertó Guaidó en un principio. Por eso, a partir de ese momento, hubo una gran improvisación y se pasó de imponerle la agenda a Maduro a dejársela imponer.

Muestra de ello es que Maduro se burló de Guaidó por ser un “presidente virtual” sin funcionarios, y éste respondió designando directivas para Pdvsa y Citgo, que trabajarán desde el extranjero, así como representantes suyos, que él llama “embajadores”, en países donde lo reconocen y en la OEA, sin embargo no ha nombrado un gabinete ministerial.

El trabajo de Guaidó, al interior de Venezuela, ha sido más en el legislativo, donde sí fue electo democráticamente.

Según la Gaceta Parlamentaria la Asamblea Nacional, creó el Estatuto para la Transición Democrática en Venezuela, la Ley de Amnistía y Reconocimiento de todas las Garantías de Reinserción Democrática para Funcionarios Civiles y Militares que Colaboren en la Restitución del Orden Constitucional en Venezuela y la Ley de Migración de Retorno, que no han sido aplicadas porque el Gobierno en la realidad no está encabezado por el autoproclamado.

Liberación de Leopoldo López

El 30 de abril, poco antes de cumplir los primeros 100 días de su autoproclamado mandato, Guaidó hizo su segunda jugada política: apareció en la Base La Carlota junto al líder opositor Leopoldo López, que purgaba una condena de 14 años por su implicación en la violencia que se desató en 2014 durante unas manifestaciones contra Nicolás Maduro.

Desde allí reiteró, sin éxito nuevamente, su llamado a los militares para que dejen de apoyar al gobierno de Nicolás Maduro. Lo que sí logró fue despertar nuevamente el entusiasmo de los opositores al Gobierno, que salieron a las calles aunque no en el volumen esperado.

Con respecto a la la liberación de López, puede decirse que se pudo dar por la traición de un grupo de militares y evidenció que el líder de Voluntad Popular es la carta del gobierno de los Estados Unidos para reemplazar a Maduro si el intento de golpe llegara a tener éxito.

Evidentemente esta jugada política de alto impacto mediático no se habría dado sin el guiño de Washington y sin ser consultada previamente con los países del Grupo de Lima.

Guerra de persecusiones

Así como el gobierno de Nicolás Maduro ha sufrido sanciones internacionales y sabotajes por parte de Estados Unidos y los países que hacen parte del bloque que lo quiere fuera, Guaidó y su círculo cercano también han tenido que lidiar con represalias.

La Fiscalía General congeló sus cuentas bancarias y le prohibió salir del país, cosa que no ha cumplido. La Contraloría también lo inhabilitó políticamente por 15 años con el argumento de que sus viajes al exterior no estuvieron autorizados por la Asamblea Nacional y hay inconsistencias entre sus ingresos y “gastos exagerados”.

La Asamblea Nacional Constituyente le quitó la inmunidad parlamentaria atendiendo una resolución del Tribunal Supremo de Justicia, lo cual lo deja sin protección ante un posible arresto.

Su círculo cercano también ha sido sancionado. Por ejemplo Roberto Marrero, uno de sus colaboradores, fue encarcelado y acusado de terrorismo.

Por si fuera poco, Guaidó ha sido acusado de traición a la patria, usurpación de funciones y apropiarse indebidamente de bienes de la nación. Y el fiscal Tarek William Saab ha dicho que un arresto podría llegar “en su debido momento”.

De hecho, en su discurso del Primero de Mayo, Nicolás Maduro aseguró delante de miles de seguidores que aquellos que estuvieron detrás del intento de golpe de Estado irán a la cárcel “tarde o temprano” y eso incluye por supuesto a Juan Guaidó.

Sin embargo, un arresto a Juan Guaidó podría ser un arma de doble filo para el chavismo, porque si bien el autoproclamado presidente ha hecho méritos de sobra para ir a prisión; de hacerse esto real podría radicalizar aún más a los opositores generando resultados impredecibles.

Por ahora, mientras se cumplen los primeros 100 días de la autoproclamación, Guaidó propuso un paro escalonado que se convierta en una huelga general mientras Maduro convocó a organizaciones sociales, a los gobernadores de los diferentes estados y al congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela para proponer ideas concretas que lleven a una “mejoría para la vida del pueblo”.

Los intentos de golpe continuarán…

*El autor es politólogo de la Universidad Nacional de Colombia con Máster en Teoría y Crítica de la Cultura de la Universidad Carlos III de Madrid.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.

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