Política, Análisis

El futuro de Trump: ¿show de un hombre solitario o un nuevo movimiento de radicales conservadores?

Al final de la presidencia de Trump, el mundo se pregunta si persistirá el ‘trumpismo’ pese a los problemas legales que frenarían las aspiraciones del magnate. Sus votantes no desaparecerán, algunos representados en los que irrumpieron el Capitolio.

Gustavo Adolfo Delvasto Daza   | 20.01.2021
El futuro de Trump: ¿show de un hombre solitario o un nuevo movimiento de radicales conservadores? Manifestantes pro-Trump y el grupo denominado "Proud Boys" se reunieron durante la "Million MAGA March" (La marcha del millón de Make América Great Again) para respaldar al presidente Donald Trump sobre el supuesto fraude electoral en las pasadas elecciones, en Washington, DC, Estados Unidos, el 12 de diciembre de 2020. ( Tayfun Coşkun - Agencia Anadolu )

Estados Unidos

Por: Gustavo A. Delvasto D.

Este 20 de enero Donald Trump saldrá por la puerta de atrás de la Casa Blanca. El presidente No. 45 de EEUU aseguró que abandonará la sede presidencial sin participar del acto de inauguración de Joe Biden, lo que rompería con una tradición de casi 200 años.

El legado del controvertido mandato de Donald Trump en EEUU

El protocolo con el que los líderes entran a la Casa Blanca encarna “la transferencia pacífica de poder en Estados Unidos”, según el Comité Conjunto del Congreso sobre Ceremonias de Investidura. La ausencia de Trump y su obsesiva negación a aceptar el resultado electoral, han encendido las alarmas sobre posibles actos violentos como el que se vivió el pasado 6 de enero en el Congreso. En todo caso, Biden agradeció al republicano por su no participación en el acto de posesión: "es una de las pocas cosas en la que él y yo hemos estado de acuerdo”, dijo en una conferencia de prensa el pasado viernes en Wilmington, Delaware.

Si bien las cámaras del mundo estarán dirigidas al nuevo presidente, "es muy probable que Trump busque la mejor manera de seguir ocupando el centro de atención”, aseguró a la Agencia Anadolu Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano y profesor adjunto de la Universidad de Georgetown. De igual forma es probable que muchos de los casi 75 millones de votantes estén interesados en seguir los pasos del millonario convertido en político.

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Para algunos expertos, lo que suceda con el Gobierno del dúo Biden-Harris será más o menos predecible, un retorno a la institucionalidad, una inclinación por el establecimiento y sin pretensiones de reformar el statu quo. También, en teoría, un Congreso más o menos equilibrado en cuanto a las dinámicas de poder entre republicanos y demócratas.

¿Pero qué pasará con Trump y el ‘trumpismo’? Más allá de los problemas legales de su líder, que podrían frenar sus aspiraciones políticas a futuro, esa masa de votantes no desaparecerá de la noche a la mañana. Algunos representados en ese grupo que el 6 de enero decidió irrumpir en el Capitolio: hombres blancos, aficionados a las teorías de conspiración, nacionalistas a la espera de una nueva oportunidad para corear ‘Make America great again’, inclusive, supremacistas blancos aspirando a dividir la nación como en épocas de la guerra civil.

Así lo han dado a entender algunas figuras cercanas Trump, como su exasesora Kellyanne Conway, quien en entrevista en el canal HBO señaló que “el legado del presidente sobrevivirá el cerco al Capitolio”. O como el senador republicano Lindsey Graham, que en entrevista con Fox News dijo que “Trump será una importante figura del partido” y deberá “mantener su movimiento con vida”. Una encuesta publicada la semana pasada por The Washington Post reveló que si bien un 56% de los estadounidenses cree que Trump debería ser inhabilitado, “el 85% de los republicanos se opone”. Otra hecha por CNN dijo que el 75% de los republicanos “cree que Biden no es el presidente legítimo”.

Si bien los hombres ‘bisontes’ del movimiento QAnon y los jóvenes ondeando banderas confederadas que se vieron al interior del Capitolio hacen parte de la variopinta comunidad de fieles seguidores, muchos creen que no son perfiles mayoritarios dentro de los grupos que apoyan a Trump.

Mauricio Jaramillo, investigador de la Universidad del Rosario de Colombia y exasesor de la Unasur, aseguró en diálogo con la Agencia Anadolu que es importante tener en cuenta no solo que Trump “sacó 10 millones de votos más que en las elecciones de 2016”, también fijarse en los resultados de Biden en cuanto a recuperación económica, emergencia sanitaria, vacunación y “reconciliación nacional”.

Michael Shifter agrega que “con Trump todo es posible. Como ha hecho toda su vida, buscará protagonismo. Difícilmente nombrará un sucesor político, tal vez alguien de su familia como Ivanka”.

Sergio Guzmán, director de la consultora Colombia Risk Analysis, afirma que “es una persona vengativa” y no solo será oposición a Biden, también emprenderá campañas en contra de los republicanos que “lo traicionaron” al no apoyar sus quejas de supuesto fraude en las elecciones de noviembre.

Guzmán argumenta que el músculo político se basa también en poder de convocatoria, como se evidencia en el recaudo de donaciones por cerca de USD 200 millones para el fondo de defensa legal de su mandato. A pesar de que ya no cuente con apoyo de grandes empresas a raíz de los sucesos en el Capitolio, o ahora sea visto con recelo por ‘caciques’ del partido republicano como Mitch McConnell o Liz Cheney.

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A lo anterior se suma el apoyo de la opinión pública conservadora tras la decisión de Twitter y otras redes sociales de vetar a Trump. Estas acciones ayudarán al empresario para perfilarse como “adalid de la libre expresión y azote de la cultura de cancelar”, según se afirma en las páginas de opinión del diario La Vanguardia de España.

¿A dónde va el trumpismo?

Si bien es por todos conocido el accionar de Trump, más basado en opiniones que hechos, auspiciado por miles de seguidores en redes sociales y mítines políticos, para Mauricio Jaramillo no es el sector mayoritario dentro del electorado. “La gente que vota por Trump también lo hace un poco por castigar a los partidos tradicionales de ambas tendencias, que (por ejemplo) firmaron tratados de libre comercio que perjudicaron a la clase media”.

Esa base electoral, bien sea atribuible únicamente al carisma del magnate o republicana tradicional, tal vez no se conforme con alguno de sus hijos, Ivanka o Donald Trump Jr., si prospera la sentencia en el juicio político que se avecina.

Para Shifter, por el momento, “el Partido Republicano está controlado por ‘trumpistas’. Los violentos y fanáticos que participaron en el ataque al Capitolio, el segmento más radical”. Si los ‘moderados’ retoman control del partido, seguramente el movimiento extremista y racista se alejara de ellos, “pero seguirá funcionando para atacar la democracia” con o sin Trump.

El dilema ‘americano’

En un escrito para el New York Times titulado El abismo americano, el historiador de la Universidad de Yale Timothy Snyder afirma: “Trump es por ahora, el mártir en jefe, el sumo sacerdote de la gran mentira. Es el líder de los ‘rompedores’”, refiriéndose a aquellos extremistas del sector republicano que pretenden ir más allá del establecimiento, cambiar el sistema y tener “poder sin democracia”, en contraste con unos republicanos que define como "jugadores".

Estos políticos como Mitch McConnell, según Snyder, “no tienen ningún interés en el colapso de la forma peculiar de representación que permite a su partido minoritario un control desproporcionado del Gobierno” y que abiertamente empiezan a expresar su desdén por Trump.

Para el escritor y columnista colombiano Ricardo Silva Romero, hablar del ‘trumpismo’ es una “propensión a prevalecer a costa de la verdad”, “la manía de desconocer, falsear, violar e injuriar lo que sea necesario con tal de reinar”.

Snyder de todas formas cree que aquellos ‘rompedores’, a pesar de que siguen a Trump, implícitamente lo ven como un medio para un fin. “Desacreditado en sus últimas semanas, es un inútil; despojado de las obligaciones de la presidencia, volverá a ser vergonzoso, tanto como lo fue en 2015… Será irrelevante para sus propósitos”, asegura el historiador.

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Luego de un mitin masivo en el que participó Trump frente a la Casa Blanca, cientos de manifestantes marcharon hacia el Capitolio para denunciar lo que consideran un fraude electoral del que no hay pruebas. Después de enfrentarse a la policía en los accesos, algunos lograron ingresar al recinto, lo que llevó a suspender las sesiones de los legisladores y bloquear las puertas de ingreso a los salones del Senado y la Cámara de Representantes. 

Hay una tensión entre Trump y las aspiraciones de aquellos radicales que se vuelve una razón para ver desaparecer a Trump, según Snyder, “es imposible heredar de alguien que todavía está presente. Aprovechar la gran mentira de Trump podría parecer un gesto de apoyo… Transformar el mito de Trump en uno sobre la nación será más fácil cuando él esté fuera del camino”.

El dilema del Partido Republicano es grande a juicio de Jaramillo, con lo sucedido era fácil desmarcarse de Trump, condenarlo. Sostiene el experto que la actitud puede volverse más ambigua. Cree que si se lleva a cabo el ‘impeachment’ después de la posesión de Biden, “va a hacer que los ánimos respecto a Trump se calmen y a muchos republicanos les va a quedar más difícil desmarcarse”.

Jaramillo insiste en que persistirá el dilema entre separarse de ese discurso antidemocrático, sin embargo se pregunta: “¿cómo hacerlo sin alejarse de esos 75 millones de votantes? Un reto mayúsculo”.

De igual forma, Shifter cree que el partido debe redefinirse, rechazar ese núcleo de apoyo a la insurrección, “de otra manera sería un partido antidemocrático”.

El reto también es para Biden y los demócratas, cree Shifter, quienes están obligados a tener éxito en implementar su ambicioso programa para mejorar una economía impactada por la pandemia. De esta manera, podría haber algún nivel de confianza entre algunos seguidores del exmandatario. Al mismo tiempo, señala Shifter, la Administración Biden tendrá que ser muy agresiva en inteligencia, investigaciones y "procesos judiciales contra los violentos, fortalecidos durante los últimos cuatro años".

EEUU se enfrenta a su historia, no solo por lo sucedido antes de la confirmación de Biden, también por lo que suceda con el fantasma de Trump, pues sus palabras y acciones permanecerán por un tiempo.

Para Snyder, la situación se inscribe en lo que llama la posverdad o ‘prefascismo’. “Trump ha sido nuestro presidente de posverdad. Cuando renunciamos a la verdad, concedemos poder a quienes tienen la riqueza y el carisma para crear espectáculo en su lugar”. De esta forma, el magnate desde la Florida podría convertirse para Biden y los demócratas en lo que denominan un ‘esqueleto en el closet’, a lo cual sus seguidores podrían volver si las circunstancias lo permiten.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de la Agencia Anadolu.

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