Política, Análisis

El factor chino en la normalización de las relaciones entre Israel y los países del Golfo

Arabia Saudita también establecería acuerdos con Israel, si Estados Unidos quiere mantener los beneficios logrados a través de los Acuerdos de Abraham y controlar por completo las iniciativas de China en Oriente Medio.

Serife Akinci   | 04.03.2021
El factor chino en la normalización de las relaciones entre Israel y los países del Golfo Bandera de Estados Unidos y China (Archivo Agencia Anadolu)

Istanbul

Por: Serife Akinci

El objetivo de los Acuerdos de Abraham, firmados entre Israel y varios Estados árabes en las últimas semanas de la administración del expresidente Donald Trump, es cambiar la órbita de las relaciones entre Israel y China, aquellas que llevan desarrollándose desde 1992.

A pesar de la presión de Estados Unidos sobre Israel para que enfríe y limite las inversiones de China en su economía, estas dos naciones han seguido desarrollando sus relaciones incluso a la sombra de la 'guerra comercial' entre las dos potencias.

Israel y China han logrado elevar el volumen del comercio entre ambos de USD 50 millones en 1992 a USD 10.800 millones en 2014. Durante su visita a China en 2014, Benjamín Netanyahu calificó al gigante asiático como a su mayor socio comercial en Asia y, probablemente, el más grande del mundo en un futuro. Estas palabras supusieron un punto de inflexión en las relaciones entre los dos países, las cuales empezaron a vivir una era de oro, legando su volumen comercial a los USD 15.000 millones en 2019. Las inversiones siguieron un camino parecido ascendiendo a USD 19.400 millones entre 2002 y 2020.

En un principio, esta relación comercial no militar entre ambos no supuso un problema estratégico para Estados Unidos. Para poner fin a esta dependencia en aumento e imparable de Israel hacia China, Estados Unidos le hizo una propuesta que no podría rechazar: los Acuerdos de Abraham.

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Esta oferta supuso el comienzo de una nueva era para Israel, vista hasta entonces como el principal enemigo en la región. Con la normalización de sus relaciones, las puertas del Golfo Pérsico se abrieron ante Israel dando comienzo a nuevas relaciones y cooperación económicas y comerciales con estos países sin perder el tiempo. En los últimos dos meses del año pasado, Israel y Emiratos Árabes Unidos firmaron contratos de inversión por el valor de USD 1.000 millones y el comercio entre ambos ascendió a USD 272 millones entre septiembre de 2020 y enero de 2021. Ambos prevén que el volumen de su comercio aumente a USD 4.000 millones en los próximos años.

Así mismo, Israel y Bahréin firmaron varios acuerdos de cooperación y colaboración, así como de transferencia de tecnologías, previendo un volumen de comercio de USD 220 millones durante este año.

Cuando las relaciones comerciales entre Israel y China continuaban de manera intensa antes del proceso de normalización, las relaciones de Israel con sus vecinos en Oriente Medio tenían lugar a puertas cerradas. Los acuerdos invirtieron este desequilibrio permitiendo a Israel dirigirse a otras inversiones fuera de China. Así mismo, los países de la región empezaron a acercarse a Estados Unidos y a buscar alternativas a las inversiones chinas. Esta adaptación por parte de los países de la región ayuda a proteger y mantener la influencia de Estados Unidos en la zona.

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No obstante, Arabia Saudita también tiene que normalizar sus relaciones con Israel si Estados Unidos quiere mantener los beneficios logrados a través de los acuerdos y controlar por completo las iniciativas de China en Oriente Medio.

El reciente tráfico diplomático ente Estados Unidos y Arabia Saudita sobre el asesinato del periodista saudí, Jamal Khashoggi, no dio fruto y los norteamericanos decidieron revelar la complicidad del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, en el crimen. Sin embargo, la administración de Biden se ha limitado a sancionar a los demás autores del asesinato, sin tocar a Salmán y dejando una puerta abierta para las negociaciones en las que la condición de normalizar las relaciones con Israel está sobre la mesa. De hacerse realidad, la balanza del control sobre la región oscilará a favor de Estados Unidos, con Arabia Saudita a su lado frente a Irán y China.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de la Agencia Anadolu.

*Traducido por Daniel Gallego.


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