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100 años después, Turquía y Rusia exploran una nueva era de sus relaciones

EEUU, aliado de Ankara en la OTAN, el mismo que permitió la membresía de Turquía en esa organización, es culpable por permitir que los rusos se establezcan en el flanco sur de Turquía, abriendo una nueva era en las relaciones entre Turquía y Rusia.

Dr. Adam McConnel   | 02.11.2019
100 años después, Turquía y Rusia exploran una nueva era de sus relaciones

Istanbul

Por Adam McConnel*

ESTAMBUL

“La capital antigua es Moscú, y la madre de las ciudades rusas es Kiev. Petersburgo o San Petersburgo (que es lo mismo), pertenece propiamente al imperio ruso. Y Tsargrad, Konstantinograd (o como le dice la gente, Constantinopla), le pertenece por derecho de herencia. No nos extenderemos con respecto a eso”.

-- Andrei Bely, Petersburgo “Prólogo”

Los dos empezaron a observarse con ojos bélicos desde el siglo XVII. Cruzando las olas del Mar de Azov y por encima de las heladas crestas del Monte Elbrus en las Montañas del Cáucaso. Eventualmente, los imperios otomano y ruso se enfrentaron en guerra una docena de veces en lo corrido de 300 años a medida que Rusia acudió a su imperativo estratégico: puertos de aguas cálidas y acceso ilimitado a los mares del mundo. Rusia generalmente salió victoriosa gracias a las primeras reformas de modernización de Pedro el Grande, pero Selim III y Mahmud II hicieron lo mismo más tarde. En el siglo XIX, las alianzas de la Gran Potencia llevaron a los otomanos al escenario de Europa después de la Guerra de Crimea, y solo la política de la Gran Potencia impidió que los rusos ocuparan Estambul durante la guerra de 1877-1878.

La Primera Guerra Mundial provocó el tan esperado colapso sociopolítico del Imperio ruso, la revolución y el surgimiento de la Unión de la República Socialista Soviética (URSS). El Imperio Otomano, después de apenas mantener su soberanía durante la Primera Guerra Mundial a través de la ayuda alemana, la brillantez de un oficial llamado Mustafa Kemal y los sacrificios masivos de toda su sociedad, se transformó en la República de Turquía en 1923.

Entre las guerras, Turquía y la URSS mantuvieron una postura amigable pero distante. A finales de la década de los 30, con los planes de cinco años de Stalin llevando la economía soviética a una fuerte y productiva capacidad industrial, la URSS recobró su fuerza militar.

Con los resultados de la Segunda Guerra Mundial, Rusia se convirtió en una Potencia Mundial y, una vez más, Turquía sintió la antigua amenaza a su soberanía basada en la codicia primordial de Rusia por el Bósforo y los Dardanelos. La geopolítica convirtió a Turquía en un activo a los ojos de Estados Unidos, y la membresía de Turquía en la OTAN finalmente se aseguró para proporcionar el equilibrio en alta mar que los estadistas turcos habían deseado durante los 70 años anteriores.

Avances de las relaciones turco-rusas en la Guerra Fría

Los historiadores de la Guerra Fría identificaron hace tiempo un factor interesante: la inclusión de Turquía en la OTAN era más un tema estratégico que una amenaza soviética real. Sí, los matices diplomáticos de Stalin con Turquía entre 1945 y 1946 era perturbadores, pero al final la URSS nunca tuvo la intención de invadir Turquía.

Tal como han dejado claro los recientes estudios de Stephen Kotkin sobre Stalin, los bolcheviques y Stalin específicamente eran oportunistas. La estrategia a largo plazo, distinta de la provista por Marx, no era cosa del pensamiento soviético. Cuando se acercaba el final de la Segunda Guerra Mundial, Stalin pensó que veía una oportunidad para reclamar el territorio concedido a Turquía durante un momento de debilidad rusa en la década de 1920, pero la atención de los Estados Unidos al nuevo juego geopolítico global hizo que la iniciativa de Stalin fuera inútil.

En 1950, el sistema de elecciones en Turquía finalmente pasó a ser democrático, pero las instituciones estatales seguían dominadas por los mismos grupos sociales: los militares, la burocracia y los intelectuales que habían dictado en gran medida decisiones políticas desde la era Tanzimat. Esto preparó el escenario para un punto de inflexión en la historia turca que Rusia no ha logrado ni siquiera hasta el día de hoy: desarrollo industrial bajo gobiernos elegidos democráticamente.

Desde la década de 1960, la industrialización turca ha presentado una nueva dimensión en relación con su vecino del norte. Al principio, vacilante, pero ganando fuerza en la década de 1990, Turquía está en camino a convertirse en una sociedad industrializada, y ahora produce artículos en masa de gran variedad, desde jeans hasta drones armados. Rusia sigue dependiendo de la extracción de recursos, pero sus reservas masivas proporcionan los recursos financieros para mantener los sectores militares y científicos desarrollados durante la era soviética. Rusia también posee casi el doble de la población de Turquía, incluso teniendo en cuenta que el crecimiento de la población rusa se ha estancado.

Siria, Rusia y el nuevo papel de Turquía en la seguridad regional

El resumen anterior nos lleva a la situación actual, con Rusia como el dueño de facto de Siria y la razón primaria por la que el régimen de Bashar al Assad sigue existiendo. Turquía, por su parte, afirma su floreciente capacidad militar moderna para proteger a sus ciudadanos y fuerzas de seguridad de grupos militantes violentos e impulsados ideológicamente como Daesh y el PYD/PKK, y para proteger el norte de Siria tanto de Damasco como de esos mismos terroristas. Las áreas bajo la responsabilidad de Turquía también proporcionan un puerto seguro para que los refugiados sirios regresen.

¿Puede el New York Times (NYT) explicar las implicaciones de esta situación para sus lectores? Debido a que el NYT ha perdido toda pretensión de objetividad con respecto a los asuntos relacionados con Turquía, intentaré hacerlo yo en su lugar.

El aspecto más perturbador de la participación de Rusia en Siria es el hecho de que Estados Unidos permitió que Moscú realizara una medida táctica sin precedentes en la historia de la rivalidad turco-rusa: abrir un segundo frente al sur de Turquía. Rusia ha deseado el control del estrecho turco durante 400 años, pero hasta ese momento no le había sido posible.

Históricamente, la amenaza rusa a la soberanía turca provenía solo del norte, ya sea a través de los Balcanes o de la región del Cáucaso. Desde la disolución de la URSS, la única frontera compartida era aquella que se encontraba sobre el Mar Negro, la primera vez desde el siglo XVII que el estado otomano-turco no poseía una frontera terrestre con Moscú. Después de la Guerra Fría, Moscú continuó devorando rebanadas de sus vecinos del sur, Abjasia y Osetia del Sur en Georgia, Crimea y la región de Donbass en Ucrania, sin presionar una vez más contra las fronteras de Turquía.

Sin embargo, una vez que Bashar al Assad invitó a los rusos a asumir un papel más sustancial y permanente en la política siria (cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no pudo afirmar la fortaleza de su país allí), Rusia vio la oportunidad de amenazar a Turquía desde una nueva dirección. EEUU, el aliado de Turquía en la OTAN, el mismo que permitió la membresía de Turquía en la organización, es culpable por permitir que los rusos se establezcan en el flanco sur de Turquía, abriendo una nueva era en las relaciones entre Turquía y Rusia.

La presencia de Rusia en Siria supone desafíos al estado turco que no se han encontrado en ningún momento en los últimos 100 años, y Moscú es muy consciente de su ventaja. Por otro lado, Turquía tiene cierta influencia frente a Moscú. Lo más importante es el hecho de que Turquía es una potencia musulmana regional, histórica y sunita, mientras que la posición de Rusia en Siria proviene puramente de la coyuntura política. En otras palabras, Rusia siempre tendrá que abordar preguntas sobre la legitimidad de sus actividades en Siria, y el hecho de que la mayoría de la población siria desprecia el papel de Rusia por facilitar la supervivencia del régimen de Assad.

Segundo, Turquía es una democracia y apoya abiertamente las aspiraciones democráticas de los pueblos de la región. Esta es la razón por la cual los estados con sistemas políticos tan dispares como Arabia Saudita, Egipto e Israel no están contentos con el creciente protagonismo regional de Turquía. Entienden que una democracia musulmana industrializada tiene un gran atractivo en una región predominantemente musulmana. Esta es una amenaza para la dictadura militar de Egipto, la monarquía de Arabia Saudita y el dominio de Israel de los palestinos, de la misma manera que es una amenaza para el régimen de Bashar al-Assad.

No es coincidencia que Rusia mantiene buenas relaciones con los regímenes autoritarios en la región de Turquía porque comparten los sentimientos anti democráticos. En otras palabras, el frente en el norte de Siria, es, de hecho, el frente entre las fuerzas democráticas y las anti democráticas.

El hecho de que las clases políticas estadounidenses no han entendido esta realidad simplemente ilustra la poca habilidad que tiene Estados Unidos de entender las dinámicas políticas regionales en lugares lejanos, y lo fácil que pueden llegar a manipular los medios estadounidenses la opinión pública de su país sobre temas de política exterior con información falsa o distorsionada.

El balance militar turco-ruso

Otra implicación de la posición de Rusia en Siria y la abdicación de las responsabilidades de Estados Unidos en el Mediterráneo Oriental es que Turquía una vez más asume los problemas de seguridad que Estados Unidos habían atendido desde 1947. [1] Lo más importante es la invasión política y militar de Rusia en toda la región, otro tema que tiene una historia de 400 años.

Tanto en Turquía como en Rusia, el esfuerzo por convertirse en sociedades modernas e industriales aún continúa, pero Turquía es la más industrializada de las dos. Por el contrario, Rusia conserva la superioridad militar debido al mayor número potencial de tropas, la tecnología de armas avanzada (una continuación de las capacidades militares de la URSS) y el aspecto clave del poderío militar moderno: las armas nucleares.

Aquí nuevamente hay un problema afectado por la incomprensión de Estados Unidos sobre las condiciones fuera de sus fronteras. Recientemente, el NYT ha tratado de incitar a la histeria [2] sobre el potencial de las armas nucleares turcas, el mismo tema fastidioso de “la bomba islámica”, que se ha propagado desde la década de 1990 cuando Pakistán reveló al mundo que tenía armas nucleares (como un equilibrador para el desarrollo de la India de las mismas capacidades).

A pesar de la atención y la retórica hiperbólica de la prensa, los científicos políticos realistas (John Mearsheimer, por ejemplo) explicarán que las armas nucleares son en realidad una fuerza para la paz porque hacen que la guerra entre estados que las poseen sea menos probable. Es por eso que Estados Unidos y la URSS nunca han luchado directamente. Esta es también la razón por la cual India y Pakistán, a pesar de sus graves tensiones e incluso la violencia transfronteriza, tienen cuidado de evitar que cualquier situación se salga de control (como se vio nuevamente a principios de este año).

Implicaciones para la OTAN

Siempre que Turquía no posea armas nucleares y sus socios de la OTAN no estén dispuestos a cumplir sus obligaciones como aliados contractuales, la posición de Rusia en Siria significa que la OTAN, una organización dedicada a preservar la democracia en Europa, seguirá siendo débil en su flanco suroriental. Subsecuentemente, Rusia seguirá teniendo una ventaja militar y de negociación en Siria, dificultando mucho más los esfuerzos de Turquía.

Este problema se ve agravado por los rumores de la prensa en el sentido de que Estados Unidos está reevaluando sus varias docenas de armas nucleares almacenadas en la base aérea de Incirlik; tales rumores disminuyen el valor de disuasión de Incirlik e inspiran las ambiciones rusas. Desafortunadamente, los acontecimientos recientes han revelado a los Estados Unidos como una superpotencia vacilante, ya no están seguros de lo que creen, desinformados sobre los problemas y las sociedades que afectan sus políticas exteriores, y ya no se han comprometido a ejercer la fuerza militar en apoyo de las fuerzas sociales democráticas bajo violenta amenaza de los regímenes opresivos. Harry Truman se revuelca en su tumba.

La vulnerabilidad de la OTAN no deriva únicamente en la desventaja militar fundamental de Turquía en contra de Rusia, porque los debates internos y las tensiones que plagan actualmente a la OTAN por los eventos en Siria también continúan. Estados Unidos apoyó una vez más a una organización violenta con armas, entrenamiento, dinero y ayuda con el pretexto de combatir un mal más grande.

Todos sabemos los efectos a largo plazo que tuvo la ayuda de Estados Unidos a los militantes afganos en la década de los 80, pero los líderes políticos estadounidenses (ni los demócratas ni los republicanos) no han aprendido la lección. Solo el tiempo revelará los desastres en los que resultará el apoyo de Estados Unidos a los terroristas del YPG/PYD/PKK.

Aún peor, el apoyo al PYD/PKK no se limita a Estados Unidos. El PKK goza de una gran libertad de movimiento, organización y perfil público en varios estados de la Unión Europa que también son miembros de la OTAN. Francia, por ejemplo, incluso suministra el concreto que utiliza el YPG/PKK para construir los fortines y Turquía debe gastar municiones para poder destruirlos.

La falta de voluntad de esos miembros europeos de la OTAN de actuar en contra de la presencia del PKK en sus propias sociedades, de dejar de tolerar una organización que han designado desde hace tanto como “terrorista”, seguirá marchitando la reputación de la alianza, junto con su habilidad de cooperar y ser efectiva.

¿Y los observadores se preguntan por qué el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se mostraba tan relajado y jovial en Sochi?

[1] [https://www.aa.com.tr/en/analysis-news/-turkey-s-new-regional-security-role-70-years-late/1350816?fbclid=IwAR01b0OjQH5q6F3_f2POpl2_8TDUnRspsc2GOywfFK7EEJdfBKlWt12NX_8]

[2] [https://www.nytimes.com/2019/10/20/world/middleeast/erdogan-turkey-nuclear-weapons-trump.html]

*El escritor enseña historia turca en la Universidad Sabanci en Estambul. Tiene una maestría y doctorado de la misma universidad.

Traducido por Daniela Mendoza.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

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