Análisis

¿Cómo se explica el reciente malestar expresado por algunos sectores de trabajadores en España?

Desde agricultores hasta trabajadores metalúrgicos, empleados de diversos sectores han salido a las calles para exigir mejores condiciones laborales.

Alyssa McMurtry   | 07.12.2021
¿Cómo se explica el reciente malestar expresado por algunos sectores de trabajadores en España? (Diego Radames - Agencia Anadolu)

OVIEDO, España
Decenas de miles de trabajadores han salido a las calles de España en las últimas semanas para pedir mejores condiciones laborales y económicas, posiblemente presagiando lo que está por venir en medio de la lucha del país para recuperarse de una de las peores crisis de la historia reciente.
 
“Durante el confinamiento fuimos tratados como héroes, trabajando todos los días para seguir produciendo”, dijo Verónica Molleda, una productora de leche que salió a caballo a las calles de la ciudad norteña de Oviedo para protestar por las condiciones laborales en el sector agrícola. “Pero ahora es como si hubiéramos sido completamente olvidados. Los precios de la electricidad, el gas, concentrado para animales y de todo se han disparado, y no estamos ganando más por lo que producimos. Estamos al borde del precipicio".
 
Los recientes movimientos laborales en España han sido tan diversos como los sectores que la pandemia ha sacudido.
 
En el sector industrial, se llevó a cabo una huelga de nueve días de trabajadores metalúrgicos en la ciudad portuaria de Cádiz marcada por violentos enfrentamientos con la Policía y una huelga general en la zona de La Marina, en Galicia, provocada por los conflictos en curso con las compañías Alcoa y Vestas. 

Los trabajadores del perjudicado sector automotriz también realizan una serie de protestas en diversas ciudades del país.
 
Los agricultores indignados lanzaron sus productos al Ministerio de Agricultura en protesta por los precios. Los peluqueros realizaron bloqueos en todo el país en protesta por los impuestos; mientras que el personal de limpieza, los banqueros y una amplia gama de empleados del sector público, incluidos la Policía y los trabajadores de la salud, mostraron en las calles su inconformidad con las condiciones laborales actuales y las reformas pendientes.
 
Es posible que la agitación solo esté iniciando. Entre las diversas marchas planificadas para los próximos meses, el sector del transporte amenaza con una huelga indefinida a partir del 20 de diciembre, lo que podría paralizar las entregas en los días previos a Navidad. Incluso el famoso sorteo de la lotería navideña del país sería afectado debido a que los vendedores de boletos planean protestar por las comisiones estancadas.
 
Sentar las bases para la recuperación del COVID-19
 
A los expertos no les sorprende que las calles se ‘estén calentando’ a medida que España comienza a recuperarse de la pandemia de la COVID-19. 
 
Con una población altamente vacunada, el país eliminó las restricciones que impiden protestas masivas y la atención pasó de ayudar a las empresas a sobrevivir a sentar las bases para el futuro, explican algunos expertos.
 
“Las grandes movilizaciones suelen ocurrir en tiempos de recuperación, no de crisis”, dijo Rafael Cruz Martínez, catedrático de Historia de los Movimientos Sociales de la Universidad Complutense de Madrid, a la Agencia Anadolu.
 
La economía española sufrió un gran impacto por la pandemia debido a su fuerte dependencia del turismo. Su PIB se contrajo un 10,8% en 2020 y, luego de un crecimiento decepcionante este año, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) predice que España no se recuperará a los niveles prepandémicos hasta mediados de 2023.
 
Pero el país tiene un Gobierno relativamente estable por primera vez en años y, con la presencia del partido de extrema izquierda Unidos Podemos en la coalición gobernante, es el más progresista, en teoría, en la historia reciente de España.
 
Este hecho coincide con la política económica de la UE que se alejó de la austeridad que marcó la respuesta a la crisis financiera de 2008.
 
“Está llegando una cantidad récord de dinero de los fondos de recuperación europeos, y diferentes grupos de trabajadores, sectores y empresas compiten por ser los primeros en la fila para conseguirlo”, agregó Martínez.
 
Al mismo tiempo, el Gobierno nacional tiene previsto aprobar una serie de medidas importantes que anularían gran parte de la reforma laboral implementada después de la crisis financiera de 2008, que según los críticos aumentó la precariedad en el mercado laboral español.
 
“Quiero que la sociedad española sea la protagonista de un proceso imprescindible de transformación social”, dijo Yolanda Díaz, ministra de Trabajo del Gobierno de España, en una reciente entrevista con la emisora Radiocable.
 
Justo como muchos otros países, España se encuentra en una encrucijada. Los trabajadores, en particular los que se desgastaron trabajando durante la pandemia y ven cómo se desvanece el poder adquisitivo, quieren que se escuche su voz. 

El fantasma de la inflación
 
En noviembre, la inflación en España llegó al 5,6% en comparación con el mismo mes del año pasado, el aumento más pronunciado en casi tres décadas. La cifra está además muy por encima del nivel del 4,9% alcanzado en la eurozona.
 
Los precios de la energía y la electricidad, especialmente, están desangrando las billeteras de las empresas y los consumidores por igual. En octubre, el costo de la electricidad aumentó un 63% en comparación con el mismo mes de 2020.
 
Mientras tanto, el salario promedio del sector privado español subió apenas un 5,1% entre 2007 y 2020, según datos de la Agencia Tributaria de España. Pese a que esto está influenciado por varios factores, la inflación aumentó 21,7% entre octubre de 2007 y octubre de 2021, lo que sugiere que el residente español promedio perdió poder adquisitivo.
 
En el sector público también la inflación ha superado cualquier aumento salarial en un 10% desde 2010, según la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).
 
“Los trabajadores sienten que están perdiendo su poder adquisitivo. Eso está detrás de algunas de las quejas más recientes de sectores específicos. Los precios están aumentando drásticamente y la gente está preocupada por sus propios salarios y su capacidad para comprar productos básicos”, aseguró Marta Martínez, economista laboral que practica la docencia en la Universidad Autónoma de Madrid.
 
Este es el caso de los trabajadores metalúrgicos de Cádiz, cuya huelga finalizó tras llegar a un acuerdo para aumentar los salarios un 2% anual y potencialmente más dependiendo de la inflación.
 
“Así que la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), dentro de un tiempo, se sentará a negociar después de que vea que efectivamente el país va a movilizarse. Pudiera decir que vamos a convertir este invierno en un infierno, porque va a haber muchas luchas por la negociación de los convenios colectivos. Para nosotros el salario es la prioridad en la negociación con la CEOE y vamos a trabajar por tierra, mar y aire para conseguirlo”, dijo Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores, el sindicato más grande de España, en una reciente entrevista con el diario español elDiario.
 
Por otra parte, los trabajadores autónomos como los agricultores o los propietarios de pequeñas empresas dicen que a duras penas han sobrevivido y ahora tienen que absorber los altos precios.
 
“La situación es realmente difícil para los trabajadores y las empresas que enfrentan los mismos incrementos de precios. Creemos que la inflación será transitoria, pero si los costos siguen aumentando y los salarios incrementan, podría convertirse en un círculo vicioso”, dijo Martínez.
 
Agregó que las duras condiciones son exacerbadas por un mercado que está experimentando cambios rápidos gracias a los avances tecnológicos. Indicó que antes de la COVID-19 ya se estaban perdiendo puestos de trabajo debido a innovaciones como la robotización, y la pandemia solo aceleró esto.
 
"Si más personas en sectores como el industrial pierden su trabajo, eso solo llevará a más desigualdad", enfatizó la experta.
 
Ante un escenario tan duro, ella espera que todos los niveles de gobierno "piensen dos veces en dónde gastan el dinero", con el objetivo de apoyar a las empresas que pueden adaptarse al nuevo mercado, en contraposición a las compañías inviables y no competitivas, y capacitar, o recapacitar, una mano de obra productiva.
 
Mientras las negociaciones entre el Gobierno, las empresas y los sindicatos se prolongan, la productora de lácteos Molleda señaló que la inflación significa que ahora está vendiendo la leche a los distribuidores con pérdidas.
 
"Todos los días que voy a trabajar, pierdo dinero... A este paso, no llegaremos a la primavera", aseguró en un testimonio que resume la tensión en las entrañas económicas españolas.

 *Aicha Sandoval Alaguna contribuyó con la redacción de esta nota.
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