El ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, dijo que Turquía e Italia continuarán trabajando por una paz duradera y un proceso político que dé resultados en Libia.
Los ministros de Exteriores de Turquía e Italia se reunieron en la capital de Turquía, Ankara, para debatir cuestiones regionales, incluidas la situación en Libia y el Mediterráneo, así como las relaciones bilaterales.
“Somos conscientes del papel crítico que juega Italia aquí. Les damos las gracias. Han jugado un papel equilibrado”, dijo Cavusoglu durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo italiano, Luigi Di Maio, después de la reunión.
Cavusoglu añadió que Italia no se ha posicionado a favor del general golpista Jalifa Haftar, a diferencia de algunos países de la Unión Europea. “Italia se ha esforzado con sinceridad por un alto al fuego y un proceso político”, añadió Cavusoglu.
El ministro turco afirmó que les gustaría ver a Italia en otras plataformas bilaterales y trilaterales sobre Libia y que habían transmitido esto mismo a Rusia y a otros países.
Cavusoglu insistió en que Turquía no quiere que el Mediterráneo Oriental se convierta en un escenario de conflictos, sino que sea un área de cooperación mutua entre los vecinos.
En relación a la Operación Irini, lanzada por la Unión Europea con el objetivo de implementar el embargo armamentístico impuesto por las Naciones Unidas a Libia, el ministro dijo que esta no era objetiva y que ignoraba las solicitudes y preocupaciones del Gobierno libio, reconocido por las Naciones Unidas.
“La Operación Irini no es equilibrada, es partidista”, dijo Cavusoglu, quien también indicó que la operación no impedía los suministros enviados al general Haftar por parte de Rusia, Francia y Emiratos Árabes Unidos.
El 31 de marzo, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea aprobaron el lanzamiento de la Operación Irini.
La misión tiene como objetivo operar por aire, mar y con satélites para garantizar que todos los países respeten la prohibición de proporcionar armas a las partes involucradas en el conflicto libio.
Las fuerzas de la UE también vigilarán las exportaciones ilegales de petróleo, evitarán la trata de personas y contribuirán a la formación de la guardia costera y la marina local como una tarea complementaria.
Por su parte, Di Maio reiteró la exigencia de Italia de un alto al fuego sostenible en Libia. “Libia no debería ser una amenaza para la seguridad de Europa ni Italia. Para eso, se debe encontrar una solución política”, apostilló Di Maio.
Al referirse a la integridad territorial de Libia, Di Maio dijo que no se deben permitir conflictos armados que provoquen divisiones en el país. “Para esto se debe nombrar al representante especial del secretario general de la ONU lo antes posible”, señaló Di Maio.
El ministro italiano recordó que su país contribuye a la Operación Irini de la Unión Europea con activos navales y aéreos con el objetivo de poner fin al conflicto armado en Libia.
Respecto a la participación de los demás países europeos en la operación, Di Maio dijo que estos no cumplieron exactamente con su misión y que sus barcos entraron en acción recientemente.
Tras responder a una pregunta sobre el éxito de la operación, Di Maio dijo que esta no ha sido una solución perfecta al problema, pero que podría ser un paso importante para que se respete el embargo armamentístico impuesto a Libia por las Naciones Unidas.
Por último, Di Maio dijo apreciar los esfuerzos y trabajos de Turquía en el ámbito de la inmigración ilegal. El ministro italiano aseguró además que el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía de 2016 sobre la devolución de solicitantes de asilo debe continuar.
El acuerdo fue firmado entre la Unión Europea y Turquía el 18 de marzo de 2016, el cual tiene por objeto desalentar la migración irregular a través del Mar Egeo, adoptando medidas más estrictas contra los traficantes de personas y mejorando las condiciones de tres millones de refugiados sirios en Turquía.
Luego de la destitución y muerte del líder Muammar Gadafi en 2011, surgieron dos facciones por el poder en Libia: uno al este del país africano, apoyado principalmente por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, y el Gobierno libio, con sede en Trípoli, que goza de reconocimiento internacional y de la ONU.
El Gobierno libio ha estado bajo ataque de las fuerzas de Haftar desde abril de 2019. Los enfrentamientos han dejado más de mil muertos en el país del norte de África.
El Ejército libio recientemente infligió fuertes golpes a Haftar y liberó a Trípoli y Tarhuna, además de otras zonas estratégicas, incluida la base aérea de Al-Watiya, de sus milicias.
*Traducido por Daniel Gallego.