Furkan Güldemir
26 Noviembre 2017•Actualizar: 26 Noviembre 2017
Este sábado, el primer ministro de El Líbano, Saad Hariri, acusó al movimiento de resistencia libanés, Hezbolá, de “intervenir en los asuntos internos de los países de la región”.
“No aceptaremos la posición de Hezbolá, la cual afecta a nuestros vecinos árabes y tiene en la mira la estabilidad y seguridad de la región”, dijo Hariri a través de un comunicado.
Hariri dijo que su decisión del miércoles de cancelar su renuncia se dio por la petición del presidente, Michel Aoun, y “abrió la discusión sobre la neutralidad de El Líbano y su postura frente a los conflictos regionales”.
Hariri también enfatizó en que el futuro de El Líbano depende de esa postura, la cual describió como “una política de disociación”.
El 4 de noviembre, Hariri anunció su renuncia durante un discurso televisado desde Arabia Saudita, en el que acusaba a Irán y a Hezbolá de sembrar “sedición” en la región e “interferir” en los asuntos árabes.
También indicó que existía un supuesto complot para asesinarlo.
Arabia Saudita, aliada de Hariri, es archienemiga de Irán en la región. Riad apoya la oposición siria, mientras Irán y Hezbolá apoyan al régimen de Bashar al-Assad en Siria.
*Ahmed Fawzi Mostefai contribuyó con la redacción de esta nota