Barış Seçkin
15 Abril 2020•Actualizar: 16 Abril 2020
El primer ministro del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), reconocido por las Naciones Unidas, Fayez al-Sarraj, dijo que no se sentaría a la mesa con el general rebelde, Jalifa Haftar, debido a los crímenes que sus milicias han cometido contra el pueblo libio.
En una entrevista con el diario italiano La Repubblica, Sarraj dijo que 2019 fue un año malo en el que miles de libios perdieron la vida y decenas de miles de familias fueron desplazadas de sus hogares. No obstante, Sarraj afirmó que el pueblo libio se unificó en contra de un proyecto cuyo objetivo es traer la dictadura al país, en referencia al intento de Haftar por invadir la capital, Trípoli.
Sarraj dijo que en un principio pensaron que Haftar aceptaría una tregua debido a la pandemia del nuevo tipo de coronavirus (COVID-19). Sin embargo, Haftar prefirió seguir atacándoles, según Sarraj.
“Luego de haber fracasado (en su intento) ahora (Haftar) bombardea las zonas residenciales, las instalaciones civiles y hasta el Hospital de Khadra en el centro de Trípoli sin discriminar”, añadió Sarraj.
Respecto al apoyo de Turquía, Sarraj recordó que el acuerdo de seguridad con esta se firmó el 27 noviembre, pero que la ofensiva de Haftar comenzó el 4 de abril. “Durante siete meses aguantamos los ataques sin la ayuda externa de nadie”, agregó Sarraj.
Por el contrario, las fuerzas de Haftar han tenido el apoyo de mercenarios rusos, sudaneses y de Chad, según Sarraj. “Hemos hecho prisioneros a algunos (de los mercenarios sirios). Tenemos pruebas de que mercenarios extranjeros luchan en las filas de las milicias de Haftar. Rusia asegura que los mercenarios rusos no representan sus intereses y que no reciben sueldos de Rusia”, comento Sarraj.
En cuanto al COVID-19, Sarraj dijo que habían declarado la situación de estado de emergencia debido a la pandemia y que habían formado también una Comisión Suprema para lidiar con la enfermedad. “Estamos trabajando para adquirir equipos para realizar análisis en los laboratorios, respiradores artificiales y material sanitaria de protección. Esperamos recibir un mayor apoyo de la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y Europa”, señaló Sarraj.
La guerra civil en Libia
Desde la destitución del difunto gobernante Muammar Gaddafi en 2011, han surgido dos escaños de poder en Libia: Haftar en el este de Libia, apoyado principalmente por Egipto y Emiratos Árabes Unidos, y el GNA en Trípoli, que goza del reconocimiento de ONU y la comunidad internacional.
El cuatro de abril del año pasado, Haftar lanzó una ofensiva para capturar la ciudad de Trípoli del control del GNA), pero hasta ahora no han logrado avanzar más allá de las afueras de la capital.
Sin embargo, el 12 de diciembre, Haftar anunció que había ordenado a sus militantes lanzar una "batalla decisiva" para capturar la capital.
Por su parte, el GNA lanzó la operación Burkan al Ghadab (Volcán de Furia) para responder a la agresión.
El 12 de enero, las partes en conflicto anunciaron un alto al fuego en respuesta a un llamado conjunto de Turquía y Rusia.
Pero las conversaciones para un alto al fuego permanente, que se desarrollaron en Rusia el 14 de enero, no fueron concluyentes debido a que Haftar abandonó Moscú sin firmar un acuerdo.
Según datos de la ONU, más de 1.000 personas han muerto desde el inicio de la operación y más de 5.000 han resultado heridas.
*Daniel Gallego contribuyó con la redacción de esta nota.