Mohammed Amin
28 Agosto 2017•Actualizar: 29 Agosto 2017
El presidente de Sudán, Omer Al-Bashir, dio a conocer su apoyo frente al gobierno libio, reconocido internacionalmente, y frente a la estabilidad del país.
Así lo dijo el pasado domingo, en Jartum, la capital de Sudán, durante una rueda de prensa conjunta presidida por él y por el primer ministro de Libia, Fayez Mustafa al-Sarraj.
La visita se dio en medio de una disputa que se desató en julio, cuando Libia ordenó el cierre del consulado de Sudán, en la ciudad de Kofra, y expulsó a 12 de sus diplomáticos.
El líder sudanés rechazó cualquier “agenda” en Libia y afirmó: “Nuestras primeras, segundas y últimas prioridades son los intereses de la nación libia”.
Bashir argumentó que la inestabilidad de Libia también ha afectado la seguridad nacional de Sudán.
“Hemos sido afectados directamente por la inseguridad en la escena libia, incluyendo el precio que hemos tenido que pagar por combatir el tráfico humano, la migración ilegal y los crímenes de tránsito”, dijo.
Declaró que la presencia de los mercenarios sudaneses entre los combatientes libios suponía una amenaza directa a la seguridad de Sudán.
Por su parte, el primer ministro de Libia anunció que las dos partes acordaron normalizar las relaciones fluctuosas, y agregó que se implementarían tratados para llegar a una integración completa entre los dos países.
“Aprenderemos de las lecciones y errores cometidos en el pasado, con el propósito de construir relaciones sólidas”, dijo Sarraj.
“También hemos discutido los esfuerzos en conjunto para asegurar la frontera que tenemos en común y activar los pactos de seguridad previos con respecto a este tema”, aseguró el primer ministro libio.