El supuesto rol de Israel en suplir armas y entrenamiento a zonas en conflicto ha sido criticado por defensores de los derechos humanos durante años. Pero la violencia reciente en Birmania ha revelado detalles que han llevado la situación al ojo público. Esta semana, la Corte Suprema de Israel oyó argumentos de defensores de los Derechos humanos, pidiendo un fin a la venta de armas a zonas en conflicto. El veredicto final, no obstante, fue silenciado aunque la evidencia para este caso provino de una fuente inusual: posts públicos en Facebook de un general birmano y algunas compañías israelíes.
Eitay Mack, abogado del caso, le dijo a la Agencia Anadolu que la información obtenida de Facebook fue clave para sus esfuerzos en prevenir más ventas de armas a Birmania, país que ha sido acusado por la ONU de encaminar políticas de limpieza étnica que recientemente desplazaron a más de 500.000 personas de la minoría rohinyá hacia Bangladés, dijo el portavoz de la Agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, este jueves.
La petición, dijo, se basó en los posts en Facebook hechos por el general del ejército birmano, Min Aung HLaing, en los que se aparecía visitando bases militares israelíes, firmando acuerdos y visitando a oficiales de firmas israelíes.
“Sabemos de muchos lugares en el mundo donde hay armas y entrenamiento israelí, pero no sabemos los detalles. Tanto Israel como el país que hace las importaciones y recibe el entrenamiento lo esconde”, dijo Mack.
“Lo diferente es que el jefe del ejército expuso un poco [en Facebook] y también la compañía”, añadió.
Mack dijo que uno de los negocios que Hlaing había revelado, fue la compra de botes de ataque Dvora, los cuales también fueron usados en crímenes de guerra por las fuerzas armadas de Sri Lanka al final de la guerra contra el grupo separatista Tigres de Tamil en el 2009.
También dijo que había posts mostrando a soldados birmanos entrenando con el rifle israelí de disparo de esquina – el cual permite a los soldados disparar de manera lateral- y una visita del brigadier general Mishel Ben Baruch, quien lidera la división de exportaciones del Ministerio de Defensa de Israel, y quien Mack describió como “un tipo muy reservado”.
“No es una compañía privada que está vendiendo por iniciativa propia; es política del Estado de Israel. Todas las compañías israelíes tienen que obtener una licencia del Ministerio de Defensa [para vender]”, dijo. También se está llevando a cabo un caso sobre venta de armas a Sudan del Sur e Israel ha sido acusado, anteriormente, de venderle armas a otros países con mala trayectoria de Derechos Humanos.
Según Mack, Israel – legalmente – solo tiene que cumplir con los embargos de la ONU, los cuales son contados debido al derecho al veto. En el caso de Birmania, el derecho al veto fue usado por China y es la razón por la cual – mientras los EEUU y la UE no venden armas a Birmania por iniciativa propia – Israel puede hacerlo.
Aunque el caso presentado por Mack está siendo escuchado en una corte abierta y está usando información disponible de manera pública, el Estado israelí – que argumentó que las ventas eran un tema diplomático en el cual la corte no debía intervenir – pidió que el caso fuera silenciado.
La corte rechazó la petición, no obstante cesó de reportar sobre el veredicto.
A principios de mes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel emitió un comunicado desmintiendo rumores de que estaba ligado a la violencia en el estado Rakaín de Birmania. No obstante la venta de armas ha sido criticada por un amplio segmento del público israelí.
“Antes de que el Gobierno israelí critiqué las acciones del Gobierno de Birmania, primero debe dejar de apoyar a sus fuerzas armadas con venta de armamento y entrenamiento”, dijo un grupo de 55 rabinos y líderes judíos en una carta al presidente Reuven Rivlin.
También pidieron al Gobierno israelí “prohibir inmediatamente las exportaciones de armas a Birmania y crear una legislación que asegure que nunca más se venderán armas a países que cometen violaciones de Derechos humanos”.
Las ventas anuales de armas israelíes alcanzaron USD 6.500 millones el año pasado, de acuerdo a cifras emitidas en marzo, más de la mitad de estas armas fueron destinados a países asiáticos, en especial a India.
En una columna este miércoles, el periódico israelí Hareetz, dijo que Israel debe ser más transparente sobre sus negocios, acusando al Gobierno de mentir sobre ventas de armas – a pesar de embargos armamentísticos – en Argentina y Bosnia.
“No solo jueces de la Corte Suprema, sino también miembros del Parlamento y miembros del Gobierno de derecha, centro e izquierda deben juntarse para ponerle fin a esta desgracia, en la cual el Estado de Israel está armando grupos que cometen crímenes contra la humanidad”, decía la columna.
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