Joana Oliveira
16 Diciembre 2017•Actualizar: 17 Diciembre 2017
De acuerdo con el Banco Mundial, la línea de la pobreza está delimitada por el ingreso diario de una persona. Si alguien gana 5,5 dólares al día, o menos, se considera que vive en condición de pobreza.
Bajo ese criterio, un cuarto de la población de Brasil vive en la línea de pobreza, ya que 25 millones de brasileños viven con BRL 387,07 al mes, cifra que equivale a 5,5 dólares diarios.
Esta situación también se ve reflejada en que el 60% de esos ciudadanos no tiene acceso a por lo menos uno de los servicios de saneamiento básico: abastecimiento de agua, alcantarillado o recolección de basura.
Según los datos, publicados este viernes por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el mayor índice de pobreza está en la región nordeste del país, donde el 43,5% de los ciudadanos vive en esta situación, mientras que el Sur es la región con menor índice de pobreza: solo el 12,3% de la población está dentro de esta categoría.
Las cifras revelan que la desigualdad se da en todos los niveles. El 42% de los niños entre 0 y 14 años son pobres; las mujeres ganan, en general, menos que los hombres, aunque ejerzan las mismas funciones; y los trabajadores negros o mestizos representan el mayor número de desempleados.
El desempleo es una consecuencia de una situación más compleja. Los negros y mestizos tienen menor escolaridad, ganan menos, viven mal y empiezan a trabajar antes que los demás. De hecho, representan el 78,5% de la población más pobre.
Por el contrario, cuando se mira el 10% más rico se detecta que solo el 24,8% de esta población es negra o mestiza.
En Brasil, la renta per capita del 20% de la población que tiene más dinero (cerca de 4,500 BRL o 1.350 USD) es 18 veces mayor que el rendimiento promedio de los que ganan menos y tienen menores rendimientos por persona (cerca de 243 BRL o 72,9 USD).
La importancia de la educación
Los datos del estudio señalan que existe una relación entre el nivel de escolaridad y el nivel de pobreza. De acuerdo con el estudio, cuanto más temprano se empiece a trabajar, se abandona antes la escuela y son menores las ganancias que se reciben.
El 39,6% de los trabajadores brasileños ingresó en el mercado laboral con hasta 14 años de edad. Este porcentaje es más alto entre las personas que no tuvieron una educación básica completa, llegando a alcanzar el 62% del total, mientras que disminuye entre aquellos que cuentan con estudios universitarios (el 19,6% de la población).
“La edad en la que el ciudadano comienza a trabajar es un factor que está fuertemente relacionado con las características de su inserción en el mercado de trabajo, porque influye tanto en su trayectoria educativa, ya que la entrada precoz en el mercado puede inhibir su formación escolar, como en la obtención de ingresos más elevados”, le dijeron a la Agencia Anadolu analistas del IBGE.
La crisis económica que ha atravesado Brasil en los últimos años ha afectado principalmente a los jóvenes. Una de cada cuatro personas entre 16 y 29 años (el 25,8%) no estudiaba ni trabajaba en el último año, lo que representa un aumento de tres puntos porcentuales desde 2014, cuando se ubicaba en 22,7%.
Esta situación afecta principalmente a las personas con menor nivel de educación, a los negros y mestizos, y a las mujeres.