Por: Susana Noguera Montoya
Miles de estudiantes de las universidades públicas de Colombia entraron en paro indefinido como protesta ante el déficit de COP 18,2 billones (USD 5 mil 800 millones) que tiene la educación superior estatal.
Afirman que la falta de recursos es insostenible y afecta necesidades tan básicas como los servicios de agua y electricidad, los sueldos de los profesores y la infraestructura necesaria para la creciente demanda.
Los líderes estudiantiles son claros: el tiempo que dure el paro dependerá de la actitud que tenga el gobierno de Iván Duque para dialogar con la comunidad académica. Exigen que se cree un plan de fondo para resolver la deuda histórica del Estado con la educación superior pública.
“El modelo actual es insostenible”, le dijo a la Agencia Anadolu Jennifer Pedraza, estudiante de la Universidad Nacional de Colombia y vocera de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles. “Se nos caen los techos encima. En la Universidad Nacional ya se cayó el edificio de arquitectura y no tienen con qué construir el nuevo. El edificio de artes plásticas también está cerrado porque en cualquier momento se puede caer el techo”, explica.
Los 32 rectores de las universidades públicas se reunieron para evaluar la situación y llegaron a la conclusión de que hacen falta COP 3,2 billones (USD 1.000 millones) solo para su funcionamiento. Y serían necesarios otros 15 billones para ponerse al día en materia de infraestructura.
Estas cifras se dieron a conocer en el Congreso colombiano y ahora, unos días antes de que el legislativo se reúna para aprobar el Presupuesto General de la Nación 2019 antes del 20 de octubre, los estudiantes y profesores salieron a las calles para exigir un incremento presupuestal.
Un país que quiere estudiar
Cada semestre unos 74.000 estudiantes se presentan a la Universidad Nacional de Colombia, el centro educativo público más grande e importante del país, pero solo pasan 5.000 personas.
Un escenario similar ocurre en la Universidad de Antioquia, la Universidad del Atlántico y la Universidad Pedagógica Nacional, solo por nombrar algunas.
"Las universidades públicas han aumentado su cobertura en un 284% desde 1993, mientras que los recursos siguen congelados en términos reales”, dice Pedraza. Como la cantidad de estudiantes aumenta pero los recursos no, rubros como la investigación y la infraestructura se han visto seriamente afectados.
Además, añade Jennifer, “a pesar de que las universidades públicas hayan aumentado su cobertura, no es suficiente para abarcar la demanda que tiene Colombia”.
El Ministerio de Educación conoce estos problemas. La ministra María Victoria Angulo reconoció que hay “unas necesidades acumuladas históricamente de recursos que debemos sumar a la universidad pública”.
En una rueda de prensa dijo que para el presidente Iván Duque la educación superior es una prioridad y que busca que en los siguientes años se le haga un aporte gradual y consistente al déficit que tienen las entidades públicas.
"El presidente está pensando cómo añadir recursos no solo de inversión, sino cómo sumar otras fuentes de, por ejemplo, regalías", aseguró la ministra.
Pero, añadió, incrementar 3,2 billones en un año “no sería viable”. Explicó que para 2019 se le asignarán a la educación superior COP 500.000 millones más.
El dinero se repartirá entre diferentes programas enfocados hacia la educación superior. Para el funcionamiento de entidades públicas de educación superior se destinarán COP 55 mil millones, otros COP 223 mil millones para inversión, COP 101 mil millones al programa Línea de Excelencia y COP 121 mil millones para 80.000 cupos de gratuidad anuales.
Los estudiantes afirman que esta cantidad es insuficiente y califican como falsa la afirmación de que todo ese dinero va para las universidades públicas. “Hay que aclarar que esos recursos no son solo para las universidades públicas. De hecho, solo el 11%, es decir COP 55.000 millones, va para las instituciones de educación superior, incluidos los institutos técnicos y tecnológicos”, afirmó Pedraza.
Los 55.000 millones, explica la líder estudiantil, se deberán repartir entre 62 instituciones públicas, “lo cual nos deja en una adición pírrica de nuevo”, añade. El resto del dinero está asignado a otros programas de educación superior, mas no a la base presupuestal de las universidades públicas.
Según Gustavo López, catedrático de la Universidad Pedagógica y miembro de la junta directiva de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios de la entidad, el dinero que anunció el gobierno no alcanza ni siquiera para terminar el año electivo y “mucho menos para subsanar a mediano plazo las problemáticas que tiene el sector”.
Soluciones reales
Lo que la comunidad académica exige es una solución de fondo. La Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior (Unees) radicó ante el Congreso un pliego de 10 peticiones, entre las que está un incremento presupuestal de 4,5 billones para las entidades de educación públicas del país y la creación de un plan de pago para otros 16 billones en un plazo no mayor a 10 años, entre otras peticiones.
Además, piden un cambio de paradigma: pasar de financiar la demanda, es decir, dar préstamos y programas gubernamentales para quienes quieren estudiar y mejor financiar la oferta dándole recursos a las universidades públicas.
Este cambio, dicen los líderes estudiantiles, impulsaría la calidad de la educación, abriría posibilidades de investigación y permitiría la apertura de más cupos.
"La financiación a la demanda ha debilitado a las universidades públicas mientras ha fortalecido no solo a las universidades privadas de calidad, con las que estamos de acuerdo, sino también universidades pequeñas de una dudosa calidad en donde la gente termina endeudándose para conseguir un título y salir a buscar un trabajo”, dice Pedraza.
Esta fórmula, añade, socava la misión de la educación superior de investigar y crear un pensamiento crítico que impulse el desarrollo del país.
En las próximas semanas, los estudiantes esperan que se cree un mecanismo de interlocución con el gobierno de Iván Duque. Dicen que si el país va a poner la educación como prioridad eso se debe notar en el dinero que se le asigna.
"Nuestra exigencia a corto plazo, que sabemos que se puede cumplir, es que se pague el déficit de funcionamiento de las universidades públicas. Esa cifra no me parece nada extravagante cuando estamos hablando que en el presupuesto general de la Nación le aumentan el 34% a los recursos de deuda pública y cuando estamos hablando de adiciones presupuestales importantes a sectores como defensa”, dice Pedraza.
La comunidad académica afirma que rescatar a las universidades públicas es vital para lograr una educación de calidad en el país y cerrar las brechas de desigualdad.
"Plata sí hay, lo que no hay es voluntad política y eso es lo que vamos a ganar en las calles los estudiantes”, concluyó la líder universitaria.