Una semana después de que el huracán más fuerte en 90 años devastara gran parte de Puerto Rico, millones aún se esfuerzan por recibir los servicios básicos.
Oficiales en el territorio de los Estados Unidos están pidiendo a las autoridades estadounidenses proveer los suministros que se necesitan con urgencia, incluyendo agua y comida, después de que el huracán María llegara a tierra como una tormenta categoría 5.
El gobernador Ricardo Rosselló comunicó este miércoles que el 97% de los residentes aún no tiene servicio de electricidad.
Cerca de la mitad de los residentes de la isla carece del servicio de agua, dijo Rosselló, según la cadena CNN.
Más de 3.000 miembros de la Guardia Nacional están respondiendo a la crisis. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, siglas en inglés) dijo que 10 equipos de búsqueda y rescate se encuentran en Puerto Rico.
Aparte de asistir en las labores de recuperación, los equipos de FEMA están “evaluando la capacidad de operación de los hospitales”, dijo la agencia a través de su cuenta de Twitter.
Al igual que gran parte de la isla, los centros médicos carecen de electricidad y se enfrentan a apagones que complican el funcionamiento de equipos vitales.
La portavoz de FEMA, Eileen Lainez, dijo en Twitter que la agencia está entregando agua y comida a 13 ayuntamientos y lo hará en más lugares cuando se hagan accesibles.
El senador John McCain pidió este martes al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, siglas en inglés) emitir una excepción al acta Jones, una ley de 1920 que llamó “arcaica y problemática”, la cual limita el comercio entre los puertos estadounidenses y embarcaciones con bandera estadounidense.
Algunas excepciones fueron emitidas después de que los huracanes Harvey e Irma devastaran partes de los estados de Texas y Florida.
Bajo indagatoria del Congreso, la secretaria encargada del DHS, Elaine Duke, negó que haya una petición oficial para una excepción en Puerto Rico.
Su oficina más tarde declaró en un correo a la Agencia Anadolu que, tras consultar con otras agencias federales, determinó que hay suficientes embarcaciones con bandera estadounidense para llevar suministros a Puerto Rico, pero dijo que el problema para entregar la ayuda proviene de los daños a la infraestructura en la isla.
“Tras los huracanes Harvey e Irma, el motivo para la excepción a la ley Jones era facilitar el movimiento de petróleo a varios lugares de la costa este, para suplementar la pérdida de oleoductos de alta capacidad. La situación en Puerto Rico es muy diferente”, dijo el portavoz David Lapan en un correo.
En particular, el DHS señaló el daño en las redes de transporte de la isla, lo cual ha retrasado la distribución de combustible a lugares que lo necesitan.
“No carecemos de embarcaciones para llevar los bienes a Puerto Rico, las restricciones y retrasos en la operación de los puertos (ejemplo: las grúas que funcionan con generadores se mueven a la mitad de su velocidad normal) y el antes mencionado movimiento interno de los bienes serán los principales factores limitantes”, dijo Lapan.
Aun así, el alcalde de San Juan dijo en una emotiva entrevista televisada que todo el tiempo dedicado a los obstáculos burocráticos está retrasando la entrega urgente de ayuda humanitaria.
“Sé que los líderes no deben llorar, especialmente en televisión, pero tenemos una crisis humanitaria”, dijo Yulin Cruz, mientras quebraba en llanto. “Es un tema de vida o muerte; cada momento que pasamos planeando una reunión o simplemente no recibiendo la ayuda que necesitamos, la gente muere”.
El Pentágono confirmó que está cambiando sus operaciones de esfuerzos a corto plazo en el mar a misiones terrestres más robustas a largo plazo. El general del Ejército, Rich Kim, irá a la isla este miércoles para coordinar los esfuerzos de ayuda.
Varios equipos del Pentágono están trabajando para entregar combustible y quitar los escombros de las carreteras y señaló que 59 de 69 hospitales están funcionales, pero se desconocen detalles de sus operaciones.
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