Ainur Rohmah
25 de septiembre de 2017•Actualizar: 26 de septiembre de 2017
Este lunes, el centro de amenaza volcánica de Indonesia alertó a la población sobre las probabilidad, que aumenta cada día, de que se dé una erupción volcánica en la isla de Bali.
“El potencial de una erupción es fuerte. Es por eso que el público debe anticiparse en las áreas más expuestas a los desastres, para evitar víctimas mortales”, le dijo Kasbani, director del Centro de Volcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos a la Agencia Anadolu.
El volcán, ubicado a tan solo una docena de kilómetros de distancia de playas que son populares entre los turistas extranjeros, hizo erupción por última vez en 1963, incidente en el cual murieron más de 1.100 personas.
Unas 50.000 personas han evacuado el área que limita con el cráter, y la alerta fue elevada a su máximo nivel el pasado viernes.
Los aeropuertos locales permanecen abiertos, aunque el Gobierno advirtió que los aviones no deben sobrevolar el espacio aéreo que le corresponde a Bali.
Las autoridades impusieron una zona de exclusión de 12 kilómetros alrededor de la montaña, de 3.031 metros de altura.
“El potencial de una erupción es elevado y no hay señales de disminución (en su actividad)”, dijo Kasbani, quien, al igual que muchos indonesios, tiene solo un nombre.
Kasbani agregó que el magma sigue su camino, presionando la superficie. Los expertos temen que se pueda producir un temblor lo suficientemente grande como para ocasionar una erupción.
“Si se genera un temblor sísmico, la erupción podría emerger en cuestión de minutos u horas”, añadió.
Indonesia está ubicada en el “Anillo de fuego” del Océano Pacífico, donde colisionan las placas tectónicas, causando frecuentes actividades sísmicas y volcánicas.