Bayram Altuğ
28 de abril de 2020•Actualizar: 29 de abril de 2020
El portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), Jeremy Laurence, prefirió omitir una pregunta de la Agencia Anadolu sobre la autoproclamación del general golpista, Jalifa Haftar, como gobernante de Libia.
Durante una videoconferencia desde la sede de las Naciones Unidas en la ciudad suiza de Ginebra, Laurence expresó su preocupación por la situación de los refugiados y migrantes en el este del país norafricano.
Laurence recordó que durante este año las autoridades libias deportaron a unos 1.400 refugiados y migrantes, violando sus obligaciones en el marco del derecho internacional de los derechos humanos.
A la pregunta del corresponsal de la Agencia Anadolu sobre el impacto de la decisión de Haftar sobre los derechos humanos, Laurence dijo que “no estaba en posición de responder a esta pregunta”, señalando a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York como interlocutor.
El portavoz se limitó a decir que “en Libia se debían proteger los derechos de todos”.
En un mensaje de video publicado este lunes, Haftar se declaró unilateralmente el gobernante de Libia. Esto generó manifestaciones callejeras en las zonas bajo su control.
Haftar afirmó que "aceptaba el mandato del pueblo libio" para gobernar el país y aseguró que el acuerdo Skhirat, firmado en 2015 por las partes en conflicto en Libia bajo los auspicios de la ONU, era "una cosa del pasado".
Como parte del acuerdo firmado en Marruecos, se formó el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA por sus siglas en inglés) reconocido por las Naciones Unidas para gestionar el proceso de transición en Libia. Sin embargo, Haftar y sus aliados políticos trataron de impedir que este acuerdo entrara en vigor con sus acciones sobre el terreno.
Desde la destitución y muerte del líder Muamar Gadafi en 2011, han surgido dos rivalidades por el poder en Libia: uno al este del país africano, apoyado principalmente por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, y el Gobierno del Acuerdo Nacional, con sede en Trípoli, que goza de reconocimiento internacional y de la ONU.
El autoproclamado Ejército Nacional Libio (LNA) de Haftar, que tiene su base en el oriente del país, lanzó una ofensiva para tomar Trípoli el pasado mes de abril, lo cual provocó caos y derramamiento de sangre. No obstante, su avance se estancó a las afueras de la ciudad.
*Daniel Gallego contribuyó con la redacción de esta nota.