Pizaro Gozali Idrus
01 Marzo 2020•Actualizar: 03 Marzo 2020
Por: Pizaro Gozali Idrus
Muhyiddin Yassin prestó juramento como octavo primer ministro de Malasia el domingo por la mañana, marcando el final de una semana tumultuosa en la política del país. Los disturbios, sin embargo, parecen estar lejos de terminar ya que su predecesor, el veterano estadista Mahathir Mohamed, ha prometido desafiar el ascenso de Muhyiddin a la más alta oficina democrática del país.
Por ahora, Muhyiddin, de 72 años, está al mando y su viaje para convertirse en primer ministro ha sido digno de atención. Nacido en mayo de 1947 en el estado sureño de Johor, la carrera política de Muhyiddin comenzó cuando se unió a la Organización Nacional de Malayos Unidos (UMNO) como miembro ordinario en 1971. Ese mismo año completó su licenciatura en economía y estudios malayos en la Universidad de Malasia en la capital, Kuala Lumpur.
Su primer paso en la escalera política llegó en las elecciones de 1978, cuando ganó el escaño parlamentario para Pagoh, una ciudad en el distrito de Johor's Muar, en un boleto de la UMNO. Muhyiddin conservó el escaño hasta 1982 y cuatro años más tarde, en 1986, fue elegido ministro jefe del estado de Johor.
Su mandato duró poco menos de una década ya que fue nombrado ministro de juventud y deportes en 1995 y ocupó el cargo hasta 1999. Ese año fue nombrado ministro de comercio y consumo interno y dejó el cargo en 2004 para convertirse en el ministro de agricultura.
Su período de cuatro años terminó en 2008 cuando fue nombrado ministro de comercio internacional e industria, cargo que ocupó durante poco más de un año. En abril de 2009, el ex primer ministro Najib Razak, que ahora está siendo juzgado por corrupción y blanqueo de dinero, eligió a Muhyiddin para ser el vice primer ministro de Malasia.
Simultáneamente se desempeñó como ministro de educación, cargo que utilizó para que el malayo fuera el idioma de enseñanza de las matemáticas y las ciencias en todas las escuelas primarias y secundarias.
Cambiando de bando
La alianza de Muhyiddin con Najib terminó en 2015 cuando fue destituido como vice primer ministro por sus comentarios sobre el manejo del entonces primer ministro del ahora infame escándalo de 1 Malaysia Development Berhad (1MDB).
Un año más tarde, después de que su pertenencia a la UMNO también fuera suprimida, Muhyiddin se unió a Mahathir para formar el Partido Indígena Unido de Malasia (PPBM). Desde allí se convirtió en el presidente del nuevo partido, mientras que Mahathir tomó el puesto de presidente.
El PPBM formó entonces la coalición Pakatan Harapan (PH) con otros tres partidos para competir en las elecciones generales de 2018. La estrategia fue un éxito, ya que el PH logró derrotar a la alianza Barisan Nasional, que había gobernado el país desde la independencia en 1957.
Como primer ministro, Mahathir nombró a Muhyiddin ministro del interior del país. Ocupó el cargo hasta el pasado lunes 24 de febrero, día en que Mahathir renunció como primer ministro e inadvertidamente despejó el camino de Muhyiddin a la única oficina que no había logrado alcanzar hasta ahora.
La decisión del nonagenario líder de renunciar como primer ministro dividió al PPBM en dos bandos: uno apoyando a Muhyiddin, y el otro apoyando a Mahathir, quien también renunció como presidente del partido.
Muhyiddin, en su calidad de presidente del PPBM, también sacó al partido de la coalición del PH y se acercó a los partidos de la oposición, incluyendo al UMNO, para conseguir apoyo para su candidatura como próximo primer ministro.
La decisición funcionó para Muhyiddin ya que el rey de Malasia, después de entrevistar a 222 legisladores, decidió que el hombre de Johor tenía suficiente apoyo para ser nombrado primer ministro. La decisión del rey se produjo a pesar de que Mahathir cambió de opinión y declaró su interés en recuperar el puesto de primer ministro.
Por eso, cuando Muhyiddin juró el cargo el domingo por la mañana, Mahathir anunció su intención de pedir una votación en el Parlamento para determinar la legitimidad de su elección. Por ahora, los movimientos estratégicos de Muhyiddin le han ayudado a alcanzar el lugar que buscaba en sus casi cuatro décadas en la política, pero aferrarse a su nuevo poder puede ser otro reto para Muhyiddin en los próximos días.
*Traducción por José Ricardo Báez G.