Maria Paula Trivino Salazar
05 Octubre 2018•Actualizar: 05 Octubre 2018
*Por: Maria Paula Triviño
Después de un tire y afloje de varios días, este miércoles el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aceptó la renuncia de su ministro del Interior, Gerard Collomb. Su dimisión representa un duro golpe para el macronismo y para el mandatario en lo personal.
Collomb fue el “padrino” político de Macron cuando este último decidió presentarse a las elecciones para convertirse en el presidente más joven de los franceses. Collomb se arriesgó apoyando a la nueva estrella política y dejó a muchos enemigos en el Partido Socialista, en el cual milita desde la década del 70.
Este miércoles, Collomb optó por dejar solo a Macron y regresar a Lyon, donde llevaba 17 años siendo alcalde. Sus diferencias se hacían evidentes en temas nacionales como la migración –hacia la que Collomb pedía mano dura- e incluso, en el sentido personal.
En entrevistas y reuniones con periodistas, Collomb siempre expresaba la falta de humildad que caracterizaba al líder galo. El pasado 23 de septiembre, el diario La Dépêche du Midi filtró una conversación con reporteros regionales en la que el ex ministro de 71 años hablaba de su jefe. “Los provincianos, a los que pertenezco, ya tenemos una tendencia natural a considerar que los parisinos se creen más y son esnobs. Y es que no se reconocen en expresiones como nueva gramática de la política o nación start-up” y continuó diciendo: “En todo caso, acabará por no aguantarme. Pero, si todo el mundo se postra ante él, acabará por aislarse, porque, por naturaleza, el Elíseo aísla”.
Precisamente, la renuncia de Collomb encarna el cisma que hay en el gabinete de Macron.
El 28 de agosto, el popular ministro de Ecología, Nicolas Hulot, anunció su renuncia en un programa de la emisora France Inter, un hecho que evidenció el poder blando de Macron y su baja capacidad para controlar lo que pasa con sus empleados de confianza.
Al parecer, la decisión de Hulot se dio porque él consideraba que Macron cedía fácilmente a grupos de interés y lobistas entre los que se incluye a la Federación Nacional de Cazadores, algo que un ministro de la cartera verde no podría dejar pasar por alto.
Macron, un fiel defensor del Acuerdo Climático de Paris, al mismo tiempo redujo los precios en los permisos de caza y les prometió recuperar esta práctica como un lugar de encuentro de políticos y personalidades con mucho dinero. Por otra parte, el mandatario no ha demostrado que Francia sea menos dependiente a la energía nuclear, ni que haya reducido el uso de pesticidas nocivos.
Hulot fue el quinto ministro en dejar a Macron. Anteriormente, el mandatario aceptó la dimisión de cuatro funcionarios en las carteras de Justicia, Defensa, Asuntos Europeos y Agricultura, que estaban siendo investigados por presuntas conductas irregulares.
Por si fuera poco, a principios de septiembre Laura Flessel, ministra de Deporte y medallista olímpica en dos ocasiones por la esgrima, presentó su renuncia por motivos personales. En los pasillos del Elíseo se comentó que su renuncia se daba por los problemas para negociar un presupuesto del deporte en momentos en que Paris necesita amplias sumas de dinero para hacer los Juegos Olímpicos de 2024. Lo que no pueden olvidar los contradictores de Flessel es que, durante su gestión, la selección masculina de fútbol ganó la Copa Mundial de la FIFA.
Los problemas en el Elíseo se reflejan también en las calles. En 16 meses de su mandato, la popularidad de Macron popularidad cayó 27 puntos, de acuerdo con la última encuesta que público Le Figaro este jueves y que fue realizada por la firma de investigación y marketing Kantar Sofres. En junio de 2017, Macron contaba con el 57 por ciento de la aprobación y en este octubre, solo el 30 por ciento de los franceses confían en su gestión.
Para muchos, Macron gobierna para los ricos y su reforma laboral y fiscal que incluye medidas como rebajas a los impuestos de las empresas, reducción en el costo de los despidos y en las prestaciones a las personas desempleadas, lo demuestran.
Con la dimisión de Collomb, tal vez la más grave para Macron, el jefe del Gobierno, Édouard Philippe, asumirá por el momento el cargo de ministro de Interior. El problema es que la popularidad de Philippe se acerca a las mismas cifras que las del presidente y en una cartera que maneja la seguridad nacional y las relaciones del poder ejecutivo con las administraciones locales, es poco acertado tener a un hombre que se considera de “derechas” y que no voltea mucho a ver a la Francia rural.
Una huelga en el sistema ferroviario, en las universidades y en los hospitales durante el mes de abril le recordaron a Macron que su gobierno no puede depender de su imagen juvenil y transformadora. A más de un año de ser elegido, los franceses exigen cambios reales y muchos ansían ver al Macron “humanitario y social” en el que más de 20 millones de votantes confiaron en 2017.