Este jueves, Estados Unidos informó que se retira como miembro de pleno derecho de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco por sus siglas en inglés).
El Departamento de Estado anunció que la desvinculación está relacionada con los “crecientes atrasos en la organización, la necesidad de una reforma fundamental y la tendencia anti-Israel de la Unesco”.
Horas más tarde, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dio el aviso a su Ministerio de Relaciones Exteriores de preparar la retirada de su país de esta organización, argumentando que “la Unesco se ha convertido en el teatro del absurdo donde se deforma la historia en lugar de preservarla”.
Estas dos noticias han prendido las alarmas de la comunidad internacional y han despertado todo tipo de reacciones.
Para el director del Centro Colombiano de Estudios Árabes y experto en el conflicto entre Israel y Palestina, Alexander Montero, la decisión de estas dos naciones no solamente es un ataque a la ONU, sino un ataque a la humanidad, teniendo en cuenta el papel que juega la Unesco.
“Es lamentable que se ponga una agenda política por encima del beneficio de la humanidad y la promoción de la cultura”, expresó el experto.
Según Montero, Israel uso como escudo a EEUU al dejar que anunciara primero su retiro de la entidad. Una estrategia para que el costo político recayera sobre los norteamericanos y los ojos del mundo no se enfocaran en ellos.
Las causas de la salida de Israel
Los problemas de Israel con la Unesco se remontan a 2012, cuando la institución aprobó la adhesión de Palestina como miembro de pleno derecho. En ese entonces, Israel, Estados Unidos, Canadá y Alemania, entre otros, votaron en contra de esta decisión.
En el 2016, la Unesco le dio luz verde a una resolución que criticaba las acciones, el uso de la fuerza y la imposición de restricciones a los musulmanes por parte de Israel en la Explanada de las Mezquitas –Haram al Sharif en árabe y también llamada Monte del Templo por los judíos en Israel–, ubicada en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
La resolución desató la furia de Israel porque la organización usó términos árabes, y no israelíes, en la resolución para hacer referencia a estos lugares, opacando la conexión de Israel con estos recintos sagrados.
Sin embargo, la situación se agravó en julio del presente año, cuando el organismo internacional declaró a la ciudad vieja de Hebrón, y la Tumba de los Patriarcas, como Patrimonio Mundial Palestino, un hecho que beneficia el ideal de Palestina de convertirse en Estado Independiente.
Tras esta nueva resolución, el primer ministro Netanyahu respondió con el retiro de más de USD 1 millón que hacían parte de una contribución a la ONU, y en cambio, los adjudicó a la construcción de un museo en Kiryat Arba. En ese momento, el mandatario amenazó con otras represalias.
Para el analista Montero, “Israel está siendo gobernada por el ala más intransigente y fundamentalista que ha tenido en los últimos 30 años, y ve cualquier solución que la comunidad internacional brinde a Palestina como un ataque directo a Israel”.
EEUU y su aversión a los escenarios internacionales
La influencia latente de Israel en las decisiones de EEUU se da por el importante apoyo financiero que les brindan, principalmente, a través del lobby del Aipac, el grupo de presión pro-israelí más influyente en Estados Unidos, que se dedica exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y a todos los organismos administrativos en la toma de decisiones que favorezcan sus intereses.
“No solo hay intereses financieros, también hay intereses de discurso, religiosos y políticos. La influencia de Israel sobre Washington es enorme, al punto de sacrificar a Estados Unidos y someterlo a una situación de violación de la ley internacional e intento de ruptura del sistema internacional”, mencionó Montero.
Desde el 2011, EEUU había tomado la decisión de retirar su contribución de más de USD 60 millones a la Unesco, luego de la inclusión de Palestina. Sin embargo mantenían una oficina de la Unesco con sede en París y pertenecían al Consejo Ejecutivo del organismo, integrado por 58 miembros.
Para el español Miguel Martínez, experto en relaciones internacionales y docente de la Universidad Externado de Colombia, la decisión de EEUU es la continuidad de la retórica del presidente Trump en contra de los escenarios internacionales.
“Trump ha sido muy escéptico con las organizaciones internacionales y con la ONU en particular. Primero se conoció el retiro de su país del tratado de medio ambiente de París. Luego se da esta noticia de la salida de la Unesco, que está directamente relacionada con el sesgo anti-Israel”, agregó Martínez.
De hecho este viernes Trump anunció que Estados Unidos no ratificará el tratado nuclear con Irán pese a que Francia, Reino Unido, Alemania, China y Rusia afirman que el país árabe ha cumplido con sus compromisos.
Según Martínez, Estados Unidos pone por encima sus intereses y no necesita de estos organismos internacionales para actuar. “Hace parte de estas entidades solo para legitimar sus acciones y armonizar sus intereses con la comunidad de internacional, pero en realidad no les da prioridad”, agregó.
Actualmente esta potencia financia cerca de la cuarta parte del presupuesto general de la ONU.
Coincidencia o estrategia
El jueves 12 de octubre también fue un día decisivo para el futuro de Palestina. Tras 10 años de confrontación, las facciones rivales, Hamás y Fatah, llegaron a un acuerdo en El Cairo para establecer un Gobierno de unidad en el país ocupado.
Para los expertos en política internacional, no es una cuestión de simple coincidencia. “Israel ha manipulado de manera perversa el tema de Hamás. Cuando esta facción ganó las elecciones en el 2016, Israel presionó la fractura del Gobierno palestino y le atribuyó a la división interna la no negociación con Palestina sobre sus intenciones de crear un Estado independiente”, comentó Montero.
Pero esta no es la primera vez que ha habido intentos de negociación entre estas dos facciones rivales. Según Montero, en el 2014 ya se hablaba de un Gobierno de Unidad Nacional en Palestina, pero la reacción de Israel fue bombardear Gaza y desatar un caos tan profundo -dejando más de 2.000 muertos- que impidió que se llevaran a cabo las conversaciones entre Hamás y Fatah.
“El mayor temor en la actualidad es que Israel repita los hechos del 2014 y, con tal de sabotear el fortalecimiento del Gobierno de Unidad Nacional, se invente una escalada en la Franja de Gaza. Aunque también está la opción de que Israel utilice a la ONU como estrategia, y en ese sentido, la salida de la Unesco sería un primer golpe”, concluyó Montero.