Hajer M’tiri
29 de agosto de 2017•Actualizar: 29 de agosto de 2017
El presidente francés, Emmanuel Macron, sirvió de anfitrión este lunes a una cumbre que busca acabar con la inmigración ilegal desde África a Europa.
Líderes de Francia, Alemania, Italia y España se reunieron con sus contrapartes libios, nigerinos y chadianos para discutir maneras de frenar la migración ilegal a través del Mar Mediterráneo.
Figuras senior de la UE también estuvieron presentes.
En un comunicado conjunto dijeron que “habían acordado trabajar juntos para intentar fortalecer la cooperación con los países de origen [de los migrantes] a manera de abarcar las causas, prevenir las salidas y mejorar la capacidad para retornar a los migrantes ilegales a sus países de origen, al igual que para mejorar la implementación de los acuerdos migratorios vigentes”.
Un plan incluye fortalecer la vigilancia fronteriza y la seguridad a través de rutas migratorias, esquemas para crear empleos como alternativa a aquellos involucrados en el tráfico de personas. También planea crear más estabilidad en Libia e incrementar la ayuda a los países de tránsito.
Macron dijo que quería que las peticiones de asilo fueran manejadas en Libia, Chad y Níger a manera de identificar aquellos que “tienen el derecho al asilo” para “asegurarlos lo más rápido posible… en zonas identificadas como completamente seguras en Níger y Chad, bajo la supervisión de la ACNUR”.
El problema es la pobreza
Más de 2.400 personas han muerto, en lo que va del año, intentando llegar a Europa por el Mediterráne, de acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones.
Tanto el presidente chadiano como el nigerino insistieron en que para encarar el problema de la “migración ilegal”, se necesitaba más inversión por parte de los europeos.
“El problema fundamental siempre será el desarrollo… necesita recursos”, dijo el presidente de Chad Idriss Deby, enfatizando la necesidad de soluciones a largo plazo.
Ambos líderes señalaron que “el problema es la pobreza”, una conclusión apoyada por la jefa de política exterior de la UE, Federica Mogherini.
No obstante, ella descalificó cualquier necesidad de un “nuevo plan Marshall”, recordando que los países miembros de la UE ya invertían EUR 2.000 millones (USD 2.400 millones) anuales en África.