Enes Canlı
30 Abril 2020•Actualizar: 30 Abril 2020
El general golpista libio Jalifa Haftar encargó a Mahmoud al-Warfalli, un individuo buscado por la Corte Penal Internacional (CPI), la tarea de reclutar milicianos, según cuentas a favor de Haftar en las redes sociales.
Haftar habría mandado a Warfalli a la ciudad de Bani Walid, en el sureste de la capital libia, Trípoli, con grandes cantidades de dinero.
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Mahmoud al-Warfalli
Warfalli pertenece a la tribu Warfala, una de las más apoyadas por el difunto líder de Libia, Muamar Gadafi. Warfalli es el comandante de un grupo armado llamado Batallón al-Nida ('llamada' en árabe), uno de los más importantes dentro de los grupos salafistas en el país norafricano.
En agosto de 2017, la CPI emitió una orden de captura para Warfalli acusándolo de ocho ejecuciones al estilo Daesh, grabadas en video en las ciudades de Bengasi y Derna.
Cuando los videos de las ejecuciones emergieron en 2017, Francia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos solicitaron al Ejército Nacional Libio (LNA), dirigido por Haftar, que llevara a cabo una investigación completa y justa y procesara judicialmente a aquellos responsables de los asesinatos.
Por su parte, el LNA anunció la detención de Warfalli, en parte para calmar las críticas contra el LNA por las imágenes, y alegó que su caso se llevaría a juicio.
El conflicto en Libia
Haftar se declaró unilateralmente gobernante de Libia el lunes, afirmando que "aceptaba el mandato del pueblo libio" y calificando el acuerdo Skhirat de 2015 como "una cosa del pasado".
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Desde la destitución y muerte del líder Muamar Gadafi en 2011, han surgido dos rivalidades por el poder en Libia: uno al este del país africano, apoyado principalmente por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, y el Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA) con sede en Trípoli, que goza de reconocimiento internacional y la ONU.
El gobierno legítimo de Libia ha sido atacado por el general alzado en armas Jalifa Haftar desde hace un año y más de 1.000 personas han muerto en la violencia. El 12 de enero, las partes en conflicto anunciaron un cese del fuego en respuesta a un llamado conjunto de los dirigentes turco y ruso. Sin embargo, las conversaciones terminaron sin lograr un acuerdo común después de que Haftar abandonara Moscú sin firmar la resolución.
El autoproclamado Ejército Nacional Libio (LNA) de Haftar lanzó una ofensiva fallida para tomar Trípoli en abril pasado, que causó derramamiento de sangre y sufrimiento pero se estancó en las afueras de la ciudad.
*Traducido por Daniel Gallego.