Barry Ellsworth
19 Diciembre 2019•Actualizar: 19 Diciembre 2019
SNC-Lavalin Group Inc. es una compañía canadiense con sede en Montreal que ofrece servicios de ingeniería, adquisiciones y construcción y que fue multada por 280 millones de dólares canadienses por los sobornos que recibió el régimen libio de Muammar Gaddafi entre 2001 y 2011.
La sección de construcción de la empresa tendrá que pagar la multa durante un período de cinco años y será supervisada durante tres años para detectar cualquier otro delito.
Kevin G. Lynch, presidente del consejo de administración de SNC-Lavalin, dijo que la sanción judicial es justificable. "Sentimos que este acuerdo es justo y lamentamos profundamente este comportamiento en el pasado, que era contrario a nuestros valores y normas éticas", afirmó Lynch. Los fiscales del gobierno aceptaron una declaración de culpabilidad por un cargo de fraude y acordaron retirar otros cargos de corrupción.
Como parte del acuerdo, SNC-Lavalin será supervisada por una empresa independiente y proporcionará informes que se publicarán en el sitio web de la empresa.
Los fiscales dijeron que la firma con sede en Montreal pagó CAN 112 millones en sobornos a compañías ficticias y que el dinero terminó en manos de funcionarios públicos del régimen de Gadafi para asegurar proyectos de construcción. Alrededor de 48 millones de dólares canadienses de esos fondos fueron a parar a Saadi Gadafi, hijo del difunto dictador libio. La firma también pagó la decoración del condominio de Saadi en Toronto.
El caso SNC-Lavalin causó un escándalo a principios de este año cuando la entonces Fiscal General, Jody Wilson Raybould, dijo que estaba siendo presionada por funcionarios de la oficina del Primer Ministro Justin Trudeau para que resolviera el asunto fuera de los tribunales. Eso podría hacerse bajo una condición legal similar a un acuerdo de declaración de culpabilidad. La fiscal terminó renunciando a su cargo.
El pasado domingo, Sami Bebawi, ex ejecutivo de SNC-Lavalin, fue condenado por fraude, corrupción de funcionarios extranjeros, que es ilegal según la ley canadiense, y blanqueo de dinero.
*Traducido por José Ricardo Báez G.