Diego Camilo Carranza Jimenez
31 Diciembre 2018•Actualizar: 01 Enero 2019
Este lunes concluye en la práctica la intervención militar en el estado brasileño de Río de Janeiro. Luego de diez meses y medio, las fuerzas estatales vuelven a asumir las tareas de seguridad.
Según el interventor federal, general Valter Braga Netto, la sensación es "de misión cumplida". El jueves pasado se realizó una ceremonia para marcar el final de la intervención federal anunciada en febrero por el saliente presidente Michel Temer. Ese día inició la transición de las labores.
Las autoridades argumentan el éxito de la intervención en la disminución de los asaltos a mano armada en 29%, los robos de carga en 23%, los homicidios en un 6% y los robos de vehículos un 3%, entre enero y noviembre de este año comparado con el mismo período del año anterior.
Además, entre marzo y noviembre de este año y en comparación con el año pasado, los homicidios dolosos también redujeron de más de 3.900 a casi 3.700.
Sin embargo, en los muchos operativos realizados en el marco de la intervención, al rededor de 700 y que tuvo un costo cercano a los USD 250 millones, el número de muertes causadas por agentes estatales fue el mayor en 16 años. En sólo un año aumentaron 39% y alcanzaron más de 1.400 víctimas fatales entre enero y noviembre.
Hay otras cifras que no son tan positivas, como el indicador de violaciones, que creció 7% y los robos de calle que aumentaron en 4%.
En el balance de la intervención, el Comando Conjunto informó que se realizaron 20 operaciones por mes, "con más de 230 en total, se retiraron 1.200 obstáculos, 160 mil kilómetros recorridos, diversos presos y 242 armas incautadas, con el uso de 18 mil integrantes del mando conjunto en total".