Aamir Latif
28 Febrero 2018•Actualizar: 01 Marzo 2018
Cuatro soldados paramilitares murieron y otros seis resultaron heridos en un presunto ataque suicida en la provincia suroccidental de Balochistán el miércoles, según la policía y los medios de comunicación locales.
El presunto terrorista detonó su chaleco suicida cerca de un puesto de control de seguridad en las afueras de Quetta, capital de la provincia, informó la cadena privada Dawn News citando a funcionarios policiales.
El ataque ocurrió horas después de que hombres armados emboscaran a un vehículo policial en una concurrida calle de Quetta, matando a dos policías.
Ningún grupo se ha atribuido hasta ahora la responsabilidad del ataque, que es el más reciente de una serie de emboscadas a las fuerzas de seguridad por los militantes talibanes y los separatistas baluchis, en la provincia rica en minerales.
Baluchistán, la provincia más grande de Pakistán en términos de tamaño, limita con Irán y Afganistán. Aunque sus habitantes son de los más pobres del país, es estratégicamente importante debido a sus reservas de cobre, zinc y gas natural en gran parte sin explotar.
La provincia ha estado plagada de violencia durante más de seis décadas; los separatistas afirman que fue incorporada por la fuerza a Pakistán al final del gobierno británico en 1947.
En el transcurso de la última década, la provincia, especialmente la capital Quetta, también se ha enfrentado a una ola de violencia sectaria en la que más de 2.200 personas fueron asesinadas.
La provincia también es una ruta clave en el megaproyecto de 46.000 millones de dólares, el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), que busca conectar la estratégicamente e importante provincia noroccidental china de Xinjiang con el puerto de Gwadar de Balochistán a través de una red de carreteras, ferrocarriles y tuberías para transportar carga, petróleo y gas.
Con su costa de 600 kilómetros de longitud, Gwadar es un importante puerto marítimo de aguas profundas actualmente operado por China, que le proporciona acceso directo al Océano Índico.
El corredor económico no solo proporcionará a China un acceso más barato a África y Medio Oriente, sino que también le permitirá a Pakistán ganar miles de millones de dólares para proporcionar instalaciones de tránsito a la segunda economía más grande del mundo.
La agresiva alianza molesta al gigante nuclear del sur de Asia, India, que ve el proyecto como una amenaza a sus intereses en la región y ha declarado abiertamente su oposición a eso.
No solo India, sino que el proyecto enfrenta la oposición de los separatistas de Baluchistán que lo ven como "otra oferta de Islamabad" para robar recursos "con la ayuda de China".
*Carolina Zúñiga contribuyó a la redacción de esta nota.